Albert Juan se levanta temprano todas las mañanas para acudir al curso de cocina que está estudiando. Tiene un buen trayecto de metro por delante: lo coge en la estación de Paterna sobre las 7.50 horas y hace transbordo en Ángel Guimerá para llegar hasta Alameda, final de trayecto puesto que el destino es el CdT (Centro de Turismo de València) donde este joven de 19 años se enfrenta a los fogones "por los que tiene pasión" desde que solo cumplía seis años de edad.

Este pasado lunes, Albert repitió el camino que realiza desde hace un año para llegar al Centro de Turismo de València pero tuvo la mala suerte de perder la cartera. Albert, que tiene síndrome de Down, "se asustó bastante", explica Lara, la madre del chico, a Levante-EMV. "Me llamó preocupado y además de calmarle le dije lo que le digo siempre: tienes que encontrar la solución, sabes hacerlo", aunque la inquietud se apoderase de Lara.

Lo que ocurre es que precisamente en ese instante se activó una especie de cadena de favores que hizo que "una semana que empezaba fatal" tuviese una final feliz, que Albert llegase tranquilamente a su clase de cocina y después a casa y que Lara "recuperase la fe en la humanidad", dice con la alegría resonando en la voz. Cuando este joven de Paterna se dio cuenta de que la cartera donde llevaba el dinero y el bono transporte ya no estaba en su bolsillo, una chica joven que viajaba en el mismo vagón que Albert se acercó para preguntarle qué ocurría, le tranquilizó y le dio 5 euros para que pudiera comprar el billete de vuelta y lo que necesitara durante la mañana. Esta chica "joven, buena y guapa" (como se la describió más tarde Albert a su madre) fue la primera persona que ayudó al muchacho en su periplo.

Una vez Albert llegó a la estación de la Alameda había otro problema y es que para salir de las instalaciones, se necesita el ticket de metro para pasar el torno. Por eso, el joven se dirigió a los guardias de seguridad para contarles lo que ocurría. Estos al ver su angustia, le dijeron que no pasaba nada, que no se asustase y "le abrieron el torno sin mayor inconveniente" facilitando que el joven de Paterna llegara a su clase de cocina.

Albert cursa cocina en el CdT de València Levante-EMV

Esa misma tarde el padre de Albert decidió dar una vuelta por la estación de metro de la localidad de l'Horta "por si acaso había suerte y encontraba la cartera perdida. Pensamos que lo lógico era que se le hubiese caído o bien de camino a coger el metro, en la propia parada o dentro del tren". Ya era cuestión de suerte -o casi un milagro- que la cartera apareciese porque una billetera, sin dueño, en un espacio público es demasiado golosa. Pero de nuevo, otro eslabón de la cadena favores se activó. El monedero de Albert estaba en el mostrador de la estación. "Alguien la debió encontrar y la dejó ahí encima, donde era lógico que el dueño fuese a buscarla", cuenta Lara.

"Imagínate, Albert se encontró con tres buenas personas en una misma mañana: la chica del tren, los guardias del metro y la persona que halló la cartera. Estas cosas te hacen recobrar la esperanza en la humanidad", cuenta con voz vivaracha la mujer.

Lara Montoya explica que a su hijo le insiste en que si tiene algún problema debe pedir ayuda. "Le digo que recurra a gente mayor, a mujeres con carro o con niños y a personas uniformadas, ellos seguro que le ayudarán. Es que me preocupa que si se dirige a una persona joven se encuentre a algún 'gamberrete' o 'gamberreta' y lo confunda adrede", dice Lara, "por supuesto no todo el mundo es igual pero... temores de madre", confiesa mientras explica entre risas que su hijo le insistió en que la chica que le dejó el dinero era "joven".

El 'por favor' y las 'gracias' siempre están en el vocabulario de Albert a quien su madre le refuerza la confianza y las habilidades sociales "que son muchísimas las que tiene y sabiendo tratar a la gente se llega a cualquier parte". Lara, que es educadora de comedor y estudiante de tercero de Magisterio a los 49 años, lo tiene claro "tengo mucha confianza en mi hijo y se lo hago saber. Es importante que posea las herramientas necesarias para desenvolverse en la vida, yo no estaré siempre pero él sabe que manejándose de forma autosuficiente superará cualquier reto". No hay ninguna duda de que así es: Albert Juan Montoya tiene, además, su propio canal de Youtube donde publica recetas (desde natillas hasta pollo a la cerveza pasando por un arròs en fesols i naps) y comparte experiencias de su día a a día.

El decidirse a estudiar un grado le vino gracias a tener a Albert, él fue su acicate para formarse en el mundo de la Educación y le ha servido mucho para ayudar a su hijo en la vida académica.

"Me gustaría saber el nombre de la chica 'joven buena y guapa'"

Albert volvió a coincidir con la joven que le prestó los cinco euros en otro viaje de metro. Se acercó a ella para darle las gracias por haberle ayudado y devolverle el dinero.

La chica 'misteriosa' no los aceptó y le dijo que se los quedara para que si encontraba a otra persona en apuros, le ayudase con esos cinco euros. "Me encantaría saber su nombre para agradecérselo en persona porque cuando se lo pregunté a Albert, no lo recordaba, me dijo que se puso tan nervioso que se le olvidó", dice Lara quien no dudó en publicar un emotivo mensaje en su perfil de Facebook para agradecerle a esta mujer anónima el gesto que tuvo con su hijo mayor.

A ti que no sé tu nombre, que ni te conozco, ni te he visto y probablemente nunca lo haga, quiero darte las gracias,...

Posted by Lara Montoya Badia on Monday, October 25, 2021

"Yo creo que tal como yo trate a mis hijos, los tratará la sociedad". La sobreprotección y la pena no son una opción para Lara quien tiene también un chico de 14 años, Blai. Además, hay un mensaje que ella siempre le recalca a Albert: "nunca estarás solo, siempre habrá alguien dispuesto a ayudarte". No se equivocaba.