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Godella tramita abrir un nicho para certificar si se enterró a seis fusilados

Vecinos de Moncada, Burjassot, Godella, Bétera y València fueron acribillados a tiros el 15 de abril de 1940

Xavier Costa, durante su intervención en la conferencia realizada en Burjassot. | V. RUIZ SANCHO

«Es necesario restituir a las personas represaliadas por el franquismo la dignidad que a lo largo de tanto tiempo se les sustrajo». La Sala de Audiovisuales de la Casa de Cultura de Burjassot acogió el miércoles al atardecer la conferencia «Contexto social e identificación de las víctimas de la Fosa de Godella. El caso de Rafael Gironés Pocobi (Burjassot)», que pronunció el profesor Xavier Costa Granell de la Universitat de València, en un acto organizado conjuntamente por los ayuntamientos de Godella y de Burjassot con el patrocinio de la Federación Española de Municipios y Provincias y la colaboración del Ministerio de Memoria Democrática. En presencia de representantes municipales y del tejido asociativo de las dos localidades de l’Horta, presentaron la ponencia los concejales de Memoria Democrática de Burjassot y de Godella, Javier Naharros y Fernando Oliveros, respectivamente.

Lápida hallada en el cementerio con los nombres de los seis fusilados. A la derecha, muro donde murieron en abril de 1940 | V.R.S.

En compañía de otras cinco personas (cuatro de la comarca de l’Horta y una del Camp de Túria), el burjasotense Rafael Gironés Pocobi –nacido en València, chófer, casado, militante de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y miembro del Comité Revolucionario Local– fue fusilado «a las 9 de la mañana» el 15 de abril de 1940 a los 26 años.

Godella tramita abrir un nicho para certificar si se enterró a seis fusilados

Fusilados ante el paso de niños

En su intervención, el profesor Costa habló de las circunstancias en que murió. Tras un «juicio sumarísimo» –mostró documentación del mismo–, Gironés corrió la misma suerte que Salvador Benedito Lleonart (València-Campanar), Ricardo Senís Mir (Godella), Manuel Ferrer Campos (Bétera), Plácido Albiach Gramontell (Moncada) y Ambrosio Tárrega Causaras (Godella-Gestalgar). A todos ellos los trasladaron desde la cárcel donde se encontraban hasta «un muro cercano a la ermita de San Antonio» de Godella para ser ejecutados. Basándose en el testimonio de vecinos y vecinas, el ponente sostuvo que el fusilamiento se realizó en este lugar, actualmente desaparecido.

No pocos niños y niñas, mientras se dirigían a una escuela próxima a la ermita, «presenciaron las distintas fases de la ejecución». Incluso «vieron caer a los reos» tras el impacto de las balas. Lo contaron en el colegio ante el asombro de los docentes. Fueron a comprobarlo y delante de la pared no encontraron cadáveres ni sangre. Ya los habían llevado a «una fosa común situada, probablemente, en las inmediaciones del cementerio municipal». El ponente se refirió a esta práctica de fusilamientos, las conocidas «sacas de presos», como «rituales sacrificiales», un «castigo ejemplar» habitual en los primeros años de la posguerra mientras se asentaba el régimen franquista.

Durante su intervención, el profesor Costa también abordó la situación actual sobre investigación de la fosa de Godella y la identificación de las seis personas represaliadas por la dictadura. Recientemente, este pasado verano, en el cementerio municipal se descubrió una lápida con crucifijo con los nombres y apellidos de los fusilados «inscritos en el mismo orden que figura en los juicios sumarísimos» a que los sometieron acabada la guerra civil. Además consta la fecha de defunción –15 de abril de 1940– y la leyenda «Vuestros familiares no os olvidan». Detrás de la losa, sobre la tapa de yeso que cubre el nicho, también están escritos los nombres de los fallecidos.

Según explicó el ponente, «en el Ayuntamiento de Godella no hay registro de estas defunciones ni constancia de las gestiones para ocupar el nicho». La lápida «podría datar de la década de los años 60 o 70 del siglo pasado, teniendo en cuenta que las de alrededor son de este periodo; pero solo es una hipótesis, la datación de la misma todavía no se ha verificado». Por otra parte, el autor de la losa, cuya firma está en el mármol, falleció hace meses.

Preguntas sin respuesta

¿Quién supuestamente transportó restos desde una fosa común hasta el cementerio? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿El interior del nicho contiene despojos humanos? ¿Pertenecen a los cuerpos de los seis represaliados? Huelga decir que el reciente hallazgo de la losa ha abierto nuevas ventanas en la investigación de la fosa de Godella y la búsqueda de familiares de las víctimas que el consistorio, en colaboración con la plataforma Paraules contra l’Oblit, viene llevando a cabo desde hace tiempo.

En estos momentos «el ayuntamiento ha iniciado la gestión de los trámites necesarios para obtener el permiso de abrir el nicho» y empezar un nuevo trabajo de investigación con el fin de averiguar si contiene restos humanos, identificarlos y tratar de ponerse en contacto con familiares. Posteriormente, en caso de encontrar restos de los represaliados, el consistorio se plantearía solicitar la exhumación para una sepultura digna.

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