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L’Horta Nord reclama soluciones para acabar con los campos abandonados

Puçol pide más ayudas para fomentar que se vuelvan a cultivar estas tierras

Campos abandonados junto a cultivados en el término de la Pobla de Farnals. | A.P.

El número de campos abandonados sigue creciendo, sobre todo en l’Horta Nord, ocasionando graves problemas de salubridad, favoreciendo la plagas de roedores que afecta a los campos que sí están cultivados y que incluso suponen en algunas ocasiones peligro de incendio debido a la maleza seca que se acumula, tal y como ha denunciado Ava-Asaja en varias ocasiones. Su limpieza supone un gran lastre para los consistorios que no tienen suficiente capacidad para abordar todos los trámites burocráticos que requiere entrar a una propiedad privada para actuar de forma subsidiaria.

Son los propietarios los que deben llevar el mantenimiento de esta parcela. Si no lo hacen, el consistorio requiere su actuación, y ahí es cuando empieza en muchas ocasiones el largo proceso administrativo, porque la mayoría de requerimientos no son asumidos y eso conlleva una serie de sanciones hasta que los ayuntamientos pueden actuar de forma subsidiaria y limpiar el terreno, girándole el recibo a los propietarios para que asuman el coste de la actuación.

«Imagínate hacer eso sobre 200 campos abandonados. Como consistorio no tenemos capacidad suficiente para abordar esta problemática, con 200 requerimientos, 200 sanciones, 200 ejecuciones subsidiarias», explica el alcalde de La Pobla de Farnals, Enric Palanca, quien reclama al consell una actuación conjunta muy urgente. «Propongo un plan más ambicioso, que se pueda abordar a nivel de conselleria la de Territorio. Por ejemplo que pudiera ofrecer una partida a los ayuntamientos para poder hacer ejecuciones subsidiarias sin tanto trámite y conseguir dejar la huerta limpia», propone.

Un problema que no solo afecta a La Pobla de Farnals. Desde Meliana hasta Puçol, al aumento de campos abandonados es evidente y cada ayuntamientos está desarrollando mecanismos para intentar detectarlos y favorecer su mantenimiento para evitar problemas a los agricultores que sí tienen activos sus campos.

Así, el Ayuntamiento de Museros, precisamente pide ayuda a estos agricultores para que comuniquen el mal estado de los campos que se encuentran abandonados y que colindan con el suyo. Además, tiene un convenio con propietarios de solares y terrenos, quienes dan permiso al ayuntamiento para entrar a limpiar y después se les carga el coste. «Es algo que está funcionando muy bien, aunque en realidad los adscritos a este convenios son sobre todo propietarios de solares en el casco urbano que son los que más quejas provocan entre la comunidad de vecinos», explica la alcaldesa Cristina Civera, quien considera que acabar con el lastre de las tierras abandonadas «es competencia municipal, ahí no creo que pueda hacer nada conselleria, aunque sí es verdad que los trámites burocráticos son largos y farragosos».

Especulación

Uno de los problemas que comparten Museros y la Pobla es la incapacidad muchas veces de contactar con los propietarios, «porque son especuladores que compraron el terreno con fines inmobiliarios que con la crisis se echaron por tierra».

Puçol, quien cuenta con personal que lleva a cabo un registro de los campos en mal estado abandonados, considera que «se deben incentivar las políticas de apoyo a la agricultura ecológica, sobre todo entre los jóvenes, de para volver a poner en activo estos campos, pero, los fondos europeos llegan a cuentagotas y exigen múltiples requisitos para acceder a esas ayudas que hace desistir a los interesados», dice la alcaldesa de Puçol, Paz Carceller.

El Consell permite cazar conejos con perros para acabar con la plaga


Uno de los problemas de los campos abandonados es la proliferación de roedores. La Pobla de Farnals ha detectado una plaga de conejos en su término, que está causando graves problemas a las plantaciones. Según explica el propio alcalde de la localidad, Enric Palanca, después de varios requerimientos de los municipios afectados, la conselleria permite la caza de los conejos durante la veda en zonas no excluidas. El problema radica en que esta exclusión impide usar las armas si en un radio de 400 metros hay alguna casa o vía de comunicación, «y nuestro término no tiene ningún espacio disponible para utilizar las escopetas». Por tanto solo se permite cazar con perros y garrote solución que los agricultores consideran ineficaz. «El consistorio se ha ofrecido a intermediar entre los agricultores y las instituciones para pedir los permisos para cazar conejos en sus campos», explica Palanca.

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