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Paco Arenas

«Mis libros siempre ponen en valor el papel de la mujer»

El autor Paco Arenas, afincado en Paterna desde hace más de cuatro décadas, presenta la novela «Águeda y el secreto de su mano zurda»

Paco Arenas, con su libro «Agueda y el secreto de su mano zurda». l-emv

Paco Arenas, Pinarejo (Cuenca) 1959, lleva afincado en Paterna desde hace 44 años. Llegó procendete de Ibiza, previo paso por Benicalap, donde trabajó muchos años de camarero. También de Albañil. Sin estudios superiores (a los 13 años dejó la escuela para buscarse la vida), e

n 1986 una obra suya fue seleccionada para el premio Nadal y desde entonces

ha publicado varios libros, entre ellos «Los manuscritos de Teresa Panza» (2015), «Caricias rotas», (2016) «Magdalenas sin azúcar» (2018) y «Águeda y el secreto de su mano zurda» (2021), un relato que transcurre en tierras manchegas entre una mujer y un descendiente de Cervantes, y en donde también aparecen personajes históricos como Felipe III, Felipe IV, Juan José de Austria y el marqués de Villena.

¿Quién es Águeda?

Es una campesina, la mujer de un pastor, un presunto descendiente de Miguel de Cervantes. Águeda encuentra unos papeles y le propone a su marido escribir una historia. Y ahi súrge un relato paralelo. Digamos que son unas nuevas aventuras de Don Quijote, basado en su propio mundo personal, pequeño, de una comarca de la que no han salido nunca. Es una mujer empoderada. Siempre pongo en valor ese papel de la mujer. La novela va desvelando ciertos secretos y surgiendo historias que pueden llevar al lector a pensar una cosa y que puede ser diferente.

Sus novelas tienen siempre un punto de unión o desarrollo con la Mancha. ¿Es una manera de recordarla tras más de cuatro décadas fuera?

Siempre uso ambientes de la Mancha, pero también ciudades de otras partes de España. En mi segunda novela aparecen València y Castelló, y «Magdalenas sin azúcar» también se desarrolla en Mislata o San Miguel de los Reyes.

Y apuesta por ese toque feminista de sus protagonistas.

Me crié entre mujeres. Me quedé sin padre a los siete años, y he tenido siempre una postura feminista en muchas cuestiones. De hecho, la novela «Caricias Rotas» fue de las primeras que se escribieron en torno a la violencia de género con la esperanza de que la leyeran los maltratadores, pero los maltratadores nunca leen estas novelas. Fue la manera de aportar mi granito de arena y tuvo bastante difusión.

¿Y cómo acabó un conquense viviendo en Paterna?

Estaba de camarero en Ibiza y me marché a València a montar un bar en Benicalap. Luego vine a Paterna. Es una ciudad que me encanta.

¿Saldrá la villa en su próxima novela?

Sí. En mi próximo libro la trama principal se desarrolla en el triángulo que forman Burjassot, València y Paterna. También aparece Godella.

¿De dónde viene su afición a la escritura?

No tengo estudios. A los 13 años estaba trabajando en un hotel de Ibiza. Pero creo que los estudios son importantes y necesarios, y en mis libros hay una reivindicación por la enseñanza. Pero también muestro la rebeldía esa de decir «me ha tocado trabajar pero voy a leer y formarme hasta el último día». Yo a todo el mundo le digo que soy un aprendiz y estoy abierto a críticas y enseñanzas.

¿Los meses de confinamiento y toque de queda fueron prolíficos para la creación?

Para nada. En esos meses tuve un cáncer, que ya está superado, y me constaba concentrarme en leer y escribir. He escrito mucho pero cosas cortas, lo dejé todo de lado. En realidad, hubo unos meses que los llevé bastante bien e inicié algunos proyectos, pero con la pandemia y el cáncer, todo quedó aparcado.

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