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Picassent invierte 200.000 euros en construir los accesos a Espioca para que sea visitable

El entrada será por detrás para no afectar a la actividad de la masía privada y se habilitará un aparcamiento para coches y autobuses

Torre de Espioca y entorno.

 El Ayuntamiento de Picassent va a destinar en 2022 un total de 200.000 euros a una doble actuación en el entorno de la torre Espioca, de forma que se construyan los accesos que permitan las visitas turísticas, que ahora no pueden realizarse. Este monumento de gran valor es actualmente de titularidad municipal, tras haber conseguido el consistorio una cesión por 50 años de los distintos propietarios, que se firmó en mayo de 2018.

El gobierno local consignó esa partida de 200.000 euros en los presupuestos municipales de 2022, que han quedado aprobados, de forma definitiva, esta semana, una vez ha pasado todo el plazo de alegaciones y se ha completado la tramitación. Por ello, el dinero ya está a disposición del consistorio para comenzar el proceso.

Según informa el concejal de Cultura, Jaume Sobrevela, en breve se contratará la redacción del proyecto que ha de dotar a la torre de un acceso seguro peatonal y en vehículos, que será diferente al que hasta ahora se utilizaba, a través de una masía de propiedad privada. El objetivo es que el paso de personas no invada la actividad que se desarrolla en esta finca agrícola.

Una vez se tenga el proyecto, podrá licitarse y ejecutarse la obra que garantizará el acceso al monumento. En principio, el consistorio había consensuado con la empresa que se encargó de rehabilitar la torre, la conselleria y la propiedad privada de los terrenos del entorno, que la entrada se producirá por el extremo opuesto al actual, a través de un camino que tendrá que mejorarse y una puerta, que ahora existe pero que habrá de ampliarse por si fuera necesario el paso de vehículos de emergencias.

Asimismo, el consistorio tendrá que habilitar un espacio para aparcamiento, tanto de coches como de autobuses, que también estará conectado al camino y a la entrada.

Y respecto a la ocupación del terreno para estas infraestructuras, dado que toda la superficie es de titularidad privada (solo se cedió al consistorio estrictamente la torre), el ayuntamiento tiene una acuerdo verbal con la propiedad, que en las próximas semanas tendrá que plasmarse en un convenio de cesión por el tiempo que dure el del propio monumento, o de servidumbre de paso.

De forma paralela a este proceso, a cargo también de la partida de 200.000 euros, estará una nueva fase de prospecciones arqueológicas, que se realizarán en la trayectoria del camino y el acceso cuyos resultados determinarán si se mantiene la idea original o ha de modificarse el proyecto “si apareciera algún elemento de valor en el subsuelo”. Asimismo, la cuantía cubre el estudio y la intervención en los hallazgos en la primera fase de las catas, durante el momento en el que se restauró la torre.

Respecto a los plazos, aunque en el consistorio querrían que la torre fuera ya visitable antes del verano, Sobrevela reconoce que “en un proceso como este nunca se puede precisar al 100% el tiempo porque no sabes lo que te vas a encontrar cuando excaves”.

Una histórica cesión

Tras décadas de abandono y denuncias, y un deterioro que puso al monumento al borde del colapso, la alcaldesa de Picassent, Conxa Garcia, logró en 2018 la cesión de la torre de Espioca, que pertenecía a distintos herederos (una familia de Madrid y una inmobiliaria de Benetússer eran los principales dueño) durante 50 años, lo que permitió que la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana asumiera el coste de la restauración, que se situó cerca de los 200.000 euros también.

Escalera interior que se ha colocado. A.P.

Los trabajos de rehabilitación integral acabaron en febrero de 2020 e incluyeron la reparación de la cubierta, la construcción de una escalera interior que da consistencia a la torre, y la restauración de la fachada, que tenía enormes grietas, entre otros.

En las excavaciones arqueológicas se descubrió un foso interior de cuatro metros cuadrados, que corroboraba la hipótesis de la empresa que había redactado el proyecto. En aquel momento no se pudo precisar si cuando se construyó la torre se proyectó con este foso o es que el nivel de la tierra ha ido subiendo. También se localizaron restos de muros en el entorno, pendientes de un estudio posterior para determinar la época.

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