Las dos rotondas que eliminan el punto negro de accidentes en la conexión de la CV-370 de Manises con el bypass ya están a pleno rendimiento. La obra, llevada a cabo por la Diputación de Valencia, es una reivindicación histórica de los Ayuntamientos de Manises y Ribarroja.

La intervención, con una inversión de 719.000 euros y que se ha desarrollado durante seis meses, se ha hecho entre los puntos kilométricos 5,5 y 6,5 de la CV-370 de Manises a Pedralba por Ribarroja y Villamarchante, una carretera que soporta el paso de unos 17.000 vehículos diarios.

Antes, el acceso al bypass o desde la autopista a esta carretera se hacía mediante un carril central de espera e incorporación para realizar los giros a la izquierda, por lo que estaba considerado como un tramo de concentración de accidentes, dada la confluencia de numerosos giros con cruce de carril. Ahora, se han sustituido las intersecciones por dos rotondas de 28 metros de radio exterior con alumbrado y ornamentación de gravilla de colores.

Las obras pertenecen al término municipal de Manises, aunque buena parte de los usuarios de la carretera viven en Ribarroja. También en esta vía se encuentra el acceso a algunas urbanizaciones de Manises.