El Ayuntamiento cerró y precintó ayer las instalaciones de la estación de servicio situada en la plaza Juan de Ribera en Burjassot, también conocida como gasolinera del Pouet. La clausura del negocio se debe en cumplimiento de la sentencia ratificada por el Tribunal Supremo y que pone fin a doce años de litigios. El consistorio recupera el espacio municipal tras medio siglo.

La estación de servicio está situada en el centro mismo del casco urbano. De esto se quejaban los vecinos de la localidad. Aunque la noticia ha creado un ligero asombro entre los viandantes que se han encontrado el establecimiento cerrado, así como los coches que habían ido a repostar aposta sin saber de la noticia, el vecindario lo ve “lógico”. Juana (47 años), vecina del pueblo, comenta con cierta indiferencia: “Por una parte me parece bien porque han luchado toda la vida para que la quiten. Pero por otra, es complicado porque es un negocio y a veces repostaba allí”.

Vecino en la gasolinera en Burjassot Elena Martí

Disputa por la seguridad vecinal

Arturo (66), jubilado, explica con vehemencia: “La han cerrado porque se ha agotado el tiempo del contrato. Esto [señala las infraestructuras] se montó para 50 años y ya en 2015 tenía que estar cerrada. Pero han ido recurriendo y recurriendo hasta que el Supremo ha dictado sentencia”. El Tribunal Superior de Justicia sentenció hace siete años que “la concesión administrativa para el uso privativo del suelo y el subsuelo” de la gasolinera, que se construyó en 1960 y lleva activa desde entonces, ocupaba “vía pública”. Sin embargo, las instalaciones no dejaron de funcionar a partir del dictamen. “Si el Ayuntamiento no quiere renovárselo es terreno municipal”, asevera Arturo.

“Además, esto tendría que estar a las afueras, no al lado de una finca. Es peligroso, no solo por un posible incendio, sino por la explosiones que puede ocasionar”. Por su parte, Jesús Sánchez (77), otro vecino jubilado, también está de acuerdo con el cierre del establecimiento. “Hace muchos años que los denunciaron”, argumenta, “Y no se han querido ir”. Sánchez asegura que le parece peligrosa. “Y no solo por lo que pueda pasar, que la que se podría liar, si no también por los olores”.

El gerente de la gasolinera, José Manuel Núñez (64), explica con tristeza: “El cierre es una decisión tomada unilateralmente por el Ayuntamiento. Hay dos procesos judiciales que estamos pendientes de recibir, pero el gobierno municipal ha decidido precintar todo hoy”. Núñez aclara que la alcaldía tomaba dicha decisión para el 21 de marzo y desde entonces su abogado se puso en contacto con la administración, pero “no han hecho caso”.

A pesar de las famosas quejas, su cierre no es una cuestión que preocupaba a todos. Héctor, estudiante de 29 años y vecino de la finca que está encima de las infraestructuras, asegura que no solía utilizar esta gasolinera. “Sí que me ha molestado el ruido alguna vez, pero no me parecía peligrosa”. “Estoy de acuerdo con la decisión, aunque me sabe mal por los trabajadores”, lamenta el estudiante.

Gasolinera del Pouet cerrada en Burjassot Elena Martí

Adiós al repostaje low cost

La gasolinera del Poet era una de las gasolineras que daba servicio a los vecinos, pero, además, era la más económica en Burjassot al tratarse de una low cost. “Es un fastidio para los que recargábamos gasolina aquí”, reconoce Antonio García (41), que repostaba en esta estación de servicio ya que trabaja en una empresa cercana.

María (58), que también trabaja en una empresa del municipio, cuenta que no sabía nada de la disputa. “Acabo de enterarme por redes sociales”, reconoce. A pesar de entenderlo, la vecina se sincera: “A mi personalmente, me han fastidiado bastante porque me venía muy bien por cercanía y porque era de los sitios más baratos. Había gente de otros pueblos que venía aquí adrede”, admite. Sin embargo, entiende que “para los vecinos será mejor”.