El ministerio de Defensa, a través del Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento (Invied), ha sacado a subasta por cinco millones de euros dos fincas de su propiedad situada en el paraje de les Moles, en Paterna. La superficie global asciende a 649.679 metros cuadrados, divididos en una decena de parcelas de naturaleza rústica.

La licitación de los terrenos militares de la Mola por parte del Gobierno central supone el enésimo capítulo de trámites, ventas, convenios, intereses y proyectos frustrados, donde el Ayuntamiento de Paterna siempre ha jugado un papel destacado, con la ambición de hacerse con esa pastilla de suelo en desuso para, principalmente, la ampliación de la ciudad y la construcción de viviendas.

El campo de maniobras y de tiro militar dejó de funcionar a finales de los noventa con la desaparición del regimiento de infantería Guadalajara 20. El consistorio paternero, con Francisco Borruey al frente, vio la oportunidad de disponer de una amplia zona de terrenos, que deberían ser reclasificados, con los que construir nuevas viviendas para la población. En diciembre de 2003, el ayuntamiento y el ministerio de Defensa, en manos de Federico Trillo (PP) sellaban la compraventa de 165.000 metros cuadrados de parcelas de la Mola, concretamente detrás del colegio Jaume I y junto a una zona comercial. En esta pastilla, junto con otras pequeñas superficies vendidas por propietarios particulares, se desarrollaría el PAI del Pla del Rector, con capacidad para 1.700 viviendas. La actuación la tumbó el Supremo tras un largo litigio, primero, y la crisis inmobiliaria y la quiebra de Sumpa, provocaría que acabara en manos privadas y con el actual proyecto del Ecobarrio. En esa superficie se encuentra el Paredón de España.

Terrenos militares junto a una zona comercial

Durante las negociaciones para adquirir ese primer lote de suelo militar urbanizable, Borruey puso sobre la mesa la intención de hacerse también con los 650.000 metros cuadrados del campo de maniobras. Si bien la predisposición municipal era la compra, la llegada de Rodríguez Zapatero al Gobierno Central en 2004 abrió la posibilidad de la cesión, buscando la sintonía socialista. Antes de la finalización de aquel ejercicio, ambas administraciones firmaron un protocolo para la adquisición de los terrenos, donde se levantarían hasta 3.000 viviendas, más del 50% de protección pública, además de espacios verdes.

No fue hasta principios de 2007, a pocas semanas de las elecciones que Borruey acabaría perdiendo contra Lorenzo Agustí, cuando ayuntamiento y ministerio firmaron el protocolo de intenciones para urbanizar el campo de maniobras y de tiro, en una superficie de unos 773.000 metros cuadrados. El acuerdo, con una duración de dos años, llevaba implícita la redacción de un convenio que, entre otras cuestiones, debería fijar el precio que pagaría la Sumpa, empresa pública paternera.

En 2009, Lorenzo Agustí, ya como alcalde, y Carme Chacón, ministra de Defensa socialista, firmaron la prórroga del protocolo de intenciones por tres años más. El mandatario del PP aprovechó para introducir novedades en el documento. Entre ellas, que se pudieran instalar en los terrenos superficies comerciales (con la mente puesta en la llegada de Ikea) y empresariales y las 3.000 viviendas proyectadas años antes. También se incluyó en el acuerdo la compra de los cuarteles de Daoiz y Velarde situados en el caso urbano y el traslado de las unidades allí desplegadas a otro emplazamiento por determinar.

En abril de 2012, el ministerio de Defensa liberalizaba los terrenos militares de la Mola y los transfería al Invied, el instituto encargado de gestionar el patrimonio de Defensa. La desafección era un trámite necesario para poder ejecutar el convenio firmado entre la administración local y la nacional años atrás. En noviembre de ese año, el departamento gubernamental sacaba a subasta los 650.000 metros del campo de tiro por diez millones de euros, el doble de la cantidad por la ahora licita 649.000 metros. Lorenzo Agustí admitió entonces que el consistorio carecía del músculo para afrontar la operación, con unas arcas públicas maltrechas y la Sumpa en preconcurso de acreedores.

Cuando el ayuntamiento incluyó en el protocolo firmado en 2012, la posibilidad de instalar en les Moles superficies empresariales, Agustí ya barruntaba la idea de implantar en la zona una zona franca. De hecho viajó a China en más de una decena de ocasiones para culminar el proyecto. En septiembre de 2013 el Consorcio Zona Franca anunció que pagaría por 12,7 millones por los terrenos militares (la subasta había quedado desierta), mediante un canon anual de 2,7 millones durante la primera década para un uso del suelo de 75 años. El ayuntamiento tenía incluso estipulado las tarifas: 1.850 euros el metro cuadrado para naves de almacén, 300 €/m² de logística y 7€/m² para las oficinas.

Terrenos militares de les Moles

La Agencia Tributaria frenó la operación al no aceptar que se cedieran las parcelas para la Zona Franca, sino que exigía que fueran de titularidad municipal y esta llegara a un acuerdo con los operadores. Por ello, el grupo popular incoó el expediente para calcular el gasto de comprar directamente a Defensa los más de 650.000 metros cuadrados de superficie militar. Era mayo de 2014. Pero la imputación de Lorenzo Agustí por el caso de la Zona Franca- finalmente archivado- y la pérdida de la alcaldía en 2015 disiparon la operación sobre los terrenos de les Moles.

Ahora, siete años después de aquello Defensa abre otro capítulo en este serial sobre el suelo del antiguo campo de maniobras y de tiro. La nueva licitación afecta a dos fincas, que suman una superficie catastral de 649.679 euros. La primera comprende un total de 218.375 metros y dividida en siete parcelas, de entre 2.124 metros y 95.559 metros. La segunda alcanza los 431.304 euros, con tres parcelas de entre 19.428 metros y 306.124. El precio de salida de la subasta es de 5.072.825 euros en primera ronda, y baja a 4,5 millones y 4,1 millones en segunda y tercera fase. El plazo de presentación de ofertas se abre este miércoles y concluye a las 13 horas del 13 de mayo.