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Paterna se suma a la propuesta de la abolición de la prostitución

Con esta ordenanza el municipio garantiza la libertad, los derechos y libertades de las mujeres, al igual que sanciona la demanda y el consumo de la prostitución

La teniente de alcalde, Núria Campos, y la concejala de Igualdad, Isabel Segura, durante la reunión de la nueva ordenanza. A.P.

Tras la puesta en marcha de la nueva Ordenanza municipal de la prostitución y la explotación sexual en el municipio pionero de Albal, seguido de Quart de Poblet, el Ayuntamiento de Paterna se une e incorpora también este decreto que aborda la prostitución como una vulneración de los derechos humanos de las mujeres, a su marco jurídico.

Este nuevo reglamento, que contiene medidas de carácter judicial así como recursos psicosociales, está basado en el modelo de ordenanza abolicionista facilitado por la Generalitat Valenciana para defender y proteger a las mujeres víctimas de prostitución y explotación sexual y para garantizar la convivencia en los espacios públicos de manera que toda la ciudadanía pueda ejercer libremente sus derechos. De manera que, se sancionará la demanda y consumo de prostitución con multas a "puteros" y prostitutas diferentes, lo que ayuda a proteger a las mujeres víctimas.

A este respecto, la teniente de alcalde de Seguridad, Núria Campos y la concejala de Igualdad, Isabel Segura, han destacado que “con esta nueva ordenanza Paterna da un paso más en su defensa de los derechos de la mujer además de establecer un régimen de sanciones en el municipio aquellas conductas que favorecen la demanda y el consumo de la prostitución”.

Este novedoso proyecto del marco normativo lo presentó la consellera de Justicia, Gabriela Bravo, en el foro para abolir la prostitución que se celebró en Mislata hace unos días con el fin de “prohibir la prostitución, para que con la suma de hombres y mujeres, desde la diversidad, estemos cada día más cerca de conseguirlo”.

Tras este foro, el primer municipio en aplicar esta ordenanza y llevarla a la práctica fue Albal, al que rápidamente se le unió Quart para así evitar que se vulneren los derechos de las mujeres.

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