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"Esta bici me permite ir a buscar trabajo porque no puedo pagar el bus"

El lote que completa el millar irá a parar a una ONG que trabaja con personas rescatadas del mar

A la izquierda, taller de reparación de bicicletas de Soterranya, en el barrio Xenillet. A la derecha, visita de Soterranya al grupo Aurora de Borriana. | C.S.

Todo comenzó por casualidad. Un día hace ocho años, algunos componentes del Col·lectiu Soterranya que estaban de excursión se toparon una bicicleta dentro del río Palancia. La sacaron y, por su buen estado, pensaron en que podía reutilizarse. Fue a parar a una conocida a la que le venía bien y la historia se repitió puntualmente con otras bicis encontradas, hasta el punto de que se convirtió en una práctica y en uno de los proyectos sociales y ambientales más potentes de la comarca de l’Horta Sud, con numerosos premios y reconocimientos.

Entrega de las bicis de Cor de Vila. A la derecha, una receptora de una bici. | C.S.

En unos días, Soterranya entregará la bici mil, recogida y reparada en su taller, (ubicado en los dos primeros años en un espacio de la escuela de personas adultas y, desde hace seis ejercicios, en un local municipal del barrio del Xenillet de Torrent), mientras tiene otras 300 peticiones en espera, que sus componentes no pueden atender por falta de voluntariado. «No es un tema económico. Es que necesitamos más manos para reparar», insisten.

Las bicicletas van a parar a personas vulnerables que las necesitan para ir a buscar empleo, a trabajar o a estudiar. La mayoría son solicitadas a través de colectivos solidarios como Cáritas, Accem, Cruz Roja y similares. También han enviado lotes al Sáhara.

«Fui a Cáritas a pedir ayuda para encontrar empleo y me ofrecieron proporcionarme una bici para desplazarme a las entrevistas o incluso al trabajo cuando lo encuentre. Busco en las especialidades de limpieza, conserjería, jardinería o mozo de almacén. Usar el transporte público supone un desembolso que no puedo afrontar ni tampoco puedo comprarme una bici. La uso casi a diario y, sin ella, me sería muy difícil encontrar empleo», explica Fernando Sanchiz.

Como Fernando hay casi otros mil casos, otras mil historias humanas. «También hemos entregado bicicletas a mujeres que han sido víctimas de violencia machista. Para ellas, es algo más que desplazarse, es abrir la puerta a una nueva vida, es socializarse», explica el presidente de Soterranya, Toni Velarde. «Uno de los casos que más me impactó era el de una persona que lo había perdido todo y trabajaba haciendo pequeñas reformas en casas aquí y allá. Iba de un destino a otro corriendo, cargado con sus herramientas», recuerda.

Seis reconocimientos

«Bicis per a totes», el nombre oficial del proyecto, ha recibido seis premios, mayoritariamente fuera de la ciudad donde tiene el epicentro. Los más importantes han sido el de la «Setmana Europea de la Mobilitat sostenible» de la Generalitat Valenciana, en 2016, el «Bikefriendly» de la Xarxa estatal de Ciutats per la Bicicleta (2021) y el «Premi Conbici» (2022). «Todo nuestro voluntariado es de fuera de Torrent. La gente de la ciudad no quiere venir al Xenillet (un barrio de acción preferente en Torrent) cuando es una oportunitat para hacer muchas más cosas aquí. Que estemos aquí podría tener un potencial transformador en este barrio que las administraciones no han sabido ver», lamenta Velarde.

La bici mil no será un solo vehículo, será un lote de cinco que se entregará al Grup de Suport l’Aurora de Borriana, que trabaja con las personas rescatadas en el mar que desembarcan allí, después de su travesía en Open Arms y similares. Para ello, el sábado 2 de julio, por la tarde, se celebrará una fiesta en l’Hort de Trénor de Torrent que lo oficializará. «Este grupo necesita bicicletas para desplazarse de la ciudad al puerto cuando les requieren porque gran parte del voluntariado no tiene vehículo. Con la llegada del verano, aumentan los rescates», explican en Soterranya, además de destacar el «inmenso trabajo» que realiza l’Aurora, colectivo al que quieren visibilizar.

Y las bicicletas que se donarán proceden de otro grupo de voluntariado cercano, Cor de Vila de Alaquàs, que las hizo llegar esta semana a Soterranya. Sara Muñoz, una de las voluntarias que ha donado una bici, se siente orgullosa. «Es lo mejor que puede pasarle a esa bici. Era de mi cuñada pero dejó de usarla al marcharse a València a vivir. Pensé en que podía tener una segunda vida porque creo firmemente en la economía circular», afirma.

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