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"Tener la muerte aquí al lado nos causa estrés y ansiedad"

Los vecinos del barrio de Santa Rita en Paterna protestan ante la reapertura del tanatorio. Los afectados ponen la música alta durante los velatorios para «tratar de arruinar al negocio»

Vecinos de Santa Rita protestan frente la puerta del tanatorio.

La calle Viriato del barrio de Santa Rita en Paterna se ha llenado de pancartas y cárteles, una vez más, para expresar la oposición vecinal a la reciente reapertura del tanatorio. Este negocio «interrumpe» y «condiciona» la vida de las personas que viven en las casas cercanas, ya que han de adaptar su día a día al dolor de la muerte.

A pesar de que el Ayuntamiento de Paterna no concediese la licencia de apertura al local, como ya contó este diario, la dirección del tanatorio se acoge a un párrafo de una sentencia para mantener su actividad, pese a que dicho auto judicial avala la actuación municipal .

Por ello, el conflicto ha resucitado en las calles de Santa Rita, con la presencia de coches fúnebres y velatorios que se convierten en protagonistas en las rutinas del barrio. «Tenemos que lidiar con la muerte todos los días, desde personas mayores a niños pequeños. Bastante sabemos como seres racionales que nos vamos a morir. No hay necesidad de recordarlo todos los días, porque ¿con qué alegría sales a la calle?», denunciaba uno de los vecinos afectados por la actividad del tanatorio.

Todos ellos indicaban que vivir al lado del tanatorio les hacía revivir el dolor que supone el fallecimiento de un familiar. Además del estrés y la ansiedad que supone, sobre todo, para las personas mayores que ven la muerte tan de cerca diariamente. «Tener la muerte aquí al lado nos causa estrés y ansiedad», apuntaban los protestantes.

Uno de los balcones con una pancarta de protesta.

 «Hay una mujer de 90 años que tiene su habitación pared con pared con la muerte. Yo vivo a diez pasos del local, la ventana de mi comedor tiene vistas al tanatorio, es muy angustioso comer viendo a las personas llorar. Yo he sufrido varias crisis de ansiedad a causa de esto y me han tenido que atender», señalaba la mujer cuya casa se encuentra frente al negocio en cuestión.

«Esta mañana mismo (refiriéndose al lunes) he abierto la ventana para desayunar y me he encontrado con un coche fúnebre. No he comido nada del mal cuerpo que se me ha quedado. Ahora, ya estamos esperando a que celebren el velatorio por la tarde», añadía la misma vecina.

Del mismo modo, una madre de una niña de un año lamentaba que su hija tuviese que crecer en esa situación. La vecina relataba cómo un día salió con la pequeña para que se despidiese del padre, y se encontró con la calle llena de familiares llorando. «Además, aquí al lado hay un parque infantil y no es agradable ni para las familias, ni para los niños jugar al lado del tanatorio», continuaba la mujer.

Por otro lado, existe el problema del aparcamiento, «muy común en todo el barrio y la ciudad». «Los vecinos no tenemos espacio para aparcar nuestros coches, a no ser que contemos con un vado o con garajes, pero es que la situación se agrava cuando acuden todos los familiares al tanatorio», reclamaban.

Asimismo, los afectados también protestan por la devaluación que han sufrido sus viviendas, desde que cuentan con la presencia del tanatorio en sus calles. «Yo tenía pensado vender la casa de mi madre, pero me daban muy poco dinero, y al final me salía más rentable quedarme con ella. Otra mujer que vive aquí al lado lleva muchos años intentando vender la casa y es imposible», manifestaba una de las vecinas, mientras una pareja se interesaba por la vivienda por su bajo precio.

La pareja observaba los carteles y se acercaba a hablar con los vecinos. Estos indicaban que les sorprendía «la fuerza con la que luchaban los vecinos unidos», pero no estaban muy seguros de la compra, por la dificultad de crear un hogar junto a un tanatorio.

"No podemos llorar los muertos de todo el mundo"

Por todas las situaciones que se les presentan diariamente, los vecinos exponían «estar hartos». «No estamos en contra del tanatorio en sí, lo único que pedimos es que lo trasladen al polígono, donde no se moleste a nadie y las familias puedan llorar en paz», reiteraba uno de los protestantes. 

«En primer lugar, no tiene licencia de apertura, pero es que aunque la tuviese, no lo queremos aquí», continuaban los afectados de la zona.

Es por ello, que como medida para evitar que el tanatorio gane clientela, la población del barrio ha optado por poner la música alta para mostrar su disconformidad con su apertura. «Lo que queremos es avisar a las aseguradoras de que no queremos que celebren los velatorios en nuestras calles», aseguraban los vecinos de Santa Rita.

«Sabemos que no es culpa de los familiares y nos dicen que tenemos poca empatía, pero lo que no podemos hacer es llorar a los muertos de todo el mundo, tenemos que hacer vida», explicaban los afectados. 

Por eso, «queremos que el cliente que venga aquí se vaya amargado, porque les vamos a dar un festival y no es por poca empatía, sino porque esto es un barrio de plantas bajas y estamos hartos de no poder hacer nuestra vida de siempre en la calle. Nos gusta salir y hablar entre nosotros y con este panorama no podemos, porque al final no es agradable ni para nosotros ni para las familias. Ellas también se merecen un espacio tranquilo para poder despedirse», subrayaba una de las vecinas.

De esta manera, el objetivo de los vecinos de la zona es intentar conseguir que el tanatorio obtenga «los menores ingresos posibles para que se arruine y se vaya del barrio».

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