El Ayuntamiento de Godella pedirá este martes a Rosa que entregue las llaves del piso de alquiler social que ocupa desde hace tres años y cuyo contrato ha vencido hace casi un año. Rosa, que vive en esa vivienda con sus dos hijos de 18 y 17 años, ha presentado un registro de entrada en el consistorio pidiendo que le dejen quedarse allí al menos hasta que encuentre otra alternativa habitacional. Por ese motivo, el colectivo Red Godella, de la que ella es presidenta, ha convocado una concentración este martes a las 12 horas delante de la puerta del edificio en la calle Santa Teresa número 3 para evitar que dejen a Rosa en la calle, aunque el consistorio ya ha afirmado a Levante-EMV que eso no va a pasar: “Los servicios sociales del consistorio llevan haciendo un seguimiento del caso de Rosa desde hace tres años. Hace seis meses ya se le notificó que había vencido el contrato y desde servicios sociales le han acompañado en la búsqueda de otras alternativas habitacionales, pero el proceso ha sido infructuoso. La semana pasada ya le avisamos que debía darnos las llaves y sabe que este martes irá la Policía acompañada de una psicóloga de servicios sociales para que se las entregue, pero si no es así, está claro que no vamos a ordenar un desahucio y dejarlos en la calle, este consistorio tiene mucha sensibilidad con este tipo de casos, peor por esa razón sí le pedimos que deje esa casa a otras familias con necesidades más urgentes que también dependen de servicios sociales”, señala la alcaldesa accidental, Tatiana Prades.

Rosa, que ha declinado hablar con este diario porque no se encuentra fuerte psicológicamente, paga 80 euros de alquiler y cobra una pensión de viudedad de 600 euros, con dos hijos a su cargo de 18 y 17 años. Adquirió este piso después de ser la primera de una docena de solicitudes en cumplir con todos los requisitos exigidos en el pliego de condiciones licitado por el Ayuntamiento de Godella para ocupar una vivienda de alquiler social. El contrato era por dos años, pero desde que se finalizó el año pasado ha seguido viviendo allí de forma prorrogada ante la falta de otra casa en la que vivir. Según asegura en su escrito, Rosa está buscando otras viviendas porque sufre de dolores de espalda y el inmueble no tiene ascensor, y pide a servicios sociales “ayuda” para que le busquen otro piso ya que nadie le ofrece un alquiler bajo en su actual situación.

Desde Red Godella, también indican que ese piso se iba a quedar vacío y sin ser ocupado por otra familia sin recursos, algo que desmiente la alcaldesa accidental. “Es verdad que no vamos a sacar otra vez la adjudicación porque contamos con la lista de solicitudes de hace tres años y valoraremos de nuevo los casos. Pero Rosa debe entender que a ella y a sus hijos que ya están en edad de trabajar, se les ha dado la oportunidad de cambiar su situación y no han presentado voluntad por su parte”, indica desde el consistorio, quien explica que el alquiler social “no puede ser una medida definitiva, sino una ayuda hasta que esa familia consiga salir de esa situación y para ello hace falta voluntad y que la familia ponga mucho de su parte”. Pese a todo, el Ayuntamiento de Godella deja claro que Rosa podrá seguir viviendo ahí hasta que consiga otra casa, “por supuesto que no vamos a dejar a nadie en la calle”.