Burjassot encaró el lunes al atardecer desde la iglesia de la Natividad de Nuestra Señora, en el barrio de Cantereria, hasta la parroquia de San Miguel Arcángel, en el Nucli Antic, la recta final de los traslados de Sant Roc. Ciertamente, el sexto y penúltimo de los desplazamientos no anduvo falto de novedades. El Patrón, arropado por sus clavarios y una representación municipal encabezada por el alcalde, Rafa García, visitó las instalaciones del Burjassot CF. La afición gualdivioleta le abrió las puertas del estadio Los Silos con su grito de batalla: “Avant, avant”.

Además, por primera vez en la historia de los traslados, el Peregrino y su comitiva pudieron recorrer a sus anchas la calle Mariano Benlliure para visitar la falla del Empalme. Gracias al soterramiento del metro –tantos años reivindicado por los colectivos vecinales–, y las subsiguientes obras de reurbanización que se están llevando a cabo en la barriada, fue posible.

Antes de emprender este proyecto, entre la puerta del casal y la valla que delimitaba la vía férrea en medio de la calle, apenas había dos metros y medio de anchura para colocar la peana que la comisión, como todas las otras del municipio en sus respectivas sedes, prepara para acomodar a Sant Roc. Sus portadores no solo conseguían acomodarlo, sino también, milagrosamente –eso que algunos denominan técnica–, podían voltearlo sobre las andas para saludar al vecindario. En lo sucesivo, ya no harán falta más milagros, al menos en estos menesteres.

Poco antes de llegar a la iglesia de San Miguel, la falla Plaça del Pouet recibió a Sant Roc con todos los honores. Una fiesta. El cielo se llenó de ‘saragüells’ y manteletas.