Las familias del alumnado CEIP el Barranquet de Godella han protestado ante el retraso del Pla Edificant de la Conselleria de Educación, que contaba con una dotación de aproximadamente 1’6 millones de euros para rehabilitar integralmente el edificio principal y construir uno nuevo, en el que se situarán el comedor, la cocina, el gimnasio y nuevas clases. 

Según el grupo de personas afectadas, desde que se aprobó la ayuda hace dos años, el ayuntamiento aún no ha licitado la redacción del proyecto de reforma y ampliación. Este retraso provoca masificación en el centro, tal y como denuncian, que se volverá a poner de manifiesto en septiembre.

La alcaldesa de Godella y concejala de Educación, Teresa Bueso, ha explicado que la demora en el proceso se debe a que “el proyecto se ha querido hacer lo más participativo posible, contando con la opinión de las familias y claustro, ya que ellos son los protagonistas, por lo que, en primer lugar, hasta que conseguimos el proyecto final, se retrasó hasta julio de 2021”.

Asimismo, Bueso ha indicado que las recientes subidas de precios en los materiales también han afectado. “Tuvimos que pedir una revaloración del presupuesto porque todo ha incrementado su valor en torno a un 17%. Además, nos han concedido un nuevo aula de dos años, lo que deviene en nuevas necesidades para el centro, por lo que finalmente tendremos que pedir una redelegación de las competencias”, ha constatado la alcaldesa, quien ha añadido que “el proyecto es una prioridad para el ayuntamiento”.

Es un problema porque el edificio es antiguo y necesita una reforma”, han señalado los afectados. Además, a este retraso se le suma el nuevo trámite, la revaluación del presupuesto, ya que a partir del curso que viene, el centro incorporará el servicio de dos años, “lo que provoca la necesidad de aumentar el número de aulas”, han explicado las familias.

De esta manera, para el próximo curso 2022-2023, el centro deberá adaptar las aulas para el alumnado de Infantil. “La de dos años se quedará con la que tiene baño que era la del ciclo de tres años, cuyos niños y niñas se quedarán sin este servicio”, se quejan padres y madres. 

El proceso continuará así sucesivamente hasta llegar a la clase de cinco años, donde se han topado con una nueva complicación. Como todos los espacios de Infantil han de estar en la planta baja, el último ciclo “se ha quedado con la que era el clase de Música —que se encontraba en ese piso—, por lo que el centro se ha visto obligado a impartir esta asignatura en el mismo ahora espacio de la de Educación Física”, han protestado las familias. 

Seguridad en el edificio

Por otra parte, el edificio cuenta con una única escalera que conecta las salidas con la primera planta, la de Primaria, “lo que podría suponer un peligro ante la presencia de fuego”, subrayan. Las familias temen que, de los sistemas antiincendios del centro, “no funcionan, ni los detectores, ni la bomba de hidrantes”. Por ello, han reclamado que se realice un nuevo informe por parte del Institut Valencià de Seguretat i Salut en el Treball (Invassat) para evaluar el edificio, de manera que “se pueda ejercer presión en la licitación del Edificant y se incorporen también las mejoras necesarias en materia de prevención”, han apuntado los afectados. Por el momento, las familias han afirmado que no han recibido respuesta del Invassat. 

El curso anterior los padres y madres del Barranquet ya intentaron pedir el informe, pero se les “denegó” al no contar el centro con el número de estudiantes suficientes en la primera planta. “Esto ocurrió porque durante la pandemia los niños y niñas utilizaron como clase, el espacio de Educación Física de la planta baja, quedando unos pocos en la de arriba. No obstante, este curso el centro ya vuelve con sus aulas a la normalidad, por lo que lo hemos vuelto a reclamar”, insisten.