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El abanico de la Feria de Julio que truncó la guerra civil

La colección de la familia Burriel incluye la pieza conmemorativa del programa que se suspendió por el alzamiento militar

Una exposición recoge 50 ejemplares de la saga adquiridos en diferentes países y procedentes de distintos continentes

Aldaia

Más de 50 piezas, procedentes de diversos países y culturas, de la colección privada de abanicos de la familia Burriel se exponen desde este jueves en la sala de muestras temporales del Museo del Palmito de Aldaia. Adquiridas durante años en anticuarios, rastrillos o ferias aprovechando viajes y estancias, constituyen un mosaico cultural de las diversas formas de entender la fabricación de estos objetos que existe en los distintos continentes.

La muestra se inauguró este jueves con la presencia de la familia mecenas, con Dani Burriel como heredero del oficio al frente, así como el alcalde de Aldaia, Guillermo Luján, y la concejala de Cultura, Empar Folgado, dentro de la programación cultural de las fiestas. También se sumaron los representantes de la clavaría del Cristo 2023. La exposición ha estado comisariada por Carmen Casaní Rel, historiadora de l’Arte y experta en la historia del abanico valenciano.

De los más de 100 ejemplares que posee la familia, Casani ha seleccionado 50 piezas, entre las que hay auténticas obras de arte por su elaboración, materiales y originalidad, así como otras que tienen valor por ser conmemorativas de alguna efeméride. Y una de ellas es un abanico de 1936, que correspondía al 'merchandising' de la época para la Feria de Julio. Por una cara, reproduce el motivo por el que fue encargado y, por la otra, la bandera republicana.

El abanico de la frustrada Fira de Juliol de 1936 en la vitrina de la exposición.

El abanico de la frustrada Fira de Juliol de 1936 en la vitrina de la exposición. / L.Sena

Según las indagaciones que ha podido hacer la comisaria, esa serie de abanicos nunca se comercializó o distribuyó porque el alzamiento militar de Franco el 18 de julio de 1936 provocó que se suspendiera la Feria de Julio de ese año. Tenía que comenzar el día 20 y, aunque la orden oficial de cancelar los actos se produjo el 24 de julio, cuando se vio la dimensión de la sublevación, lo cierto es que no llegó a celebrarse nada.

Por ello, este abanico conmemorativo nunca circuló entre la ciudadanía de a pie sino que solo se conoce que existen algunos ejemplares en colecciones particulares como la de Jesús Huguet. "Suelen estar muy bien conservados para ser abanicos de una madera sencilla y el país de papel impreso porque no se utilizaron. De lo contrario, se habrían deteriorado o desaparecido", explica Carmen Casani.

Adquirido a Rafa Solaz

Por su parte, Dani Burriel explica que el abanico llegó a sus manos hace apenas un año, adquirido en el anticuario de Rafa Solaz, que está situado junto a la tienda que tiene la familia abaniquera en València. "Me ofreció comprar varios abanicos que tenía y todos eran interesantes", indica el joven, que ha seguido ampliando la colección que inició su padre, Salvador Burriel, con un criterio más específico.

De este modo, las más de 100 piezas que la integran la colección de la familia Burriel, se han ido comprando en rastrillos, mercadillos o ferias de los países que han visitado, así como en algún anticuario, y abarcan abanicos del siglo XIX y XX de diversos continentes, así como varillajes de cierto valor, que era la especialidad de los Burriel durante años. De hecho, la última colección que lanzaron jugaba con telas lisas y grandes varillajes calados con motivos geométricos.

Intervención de Dani Burriel en la inauguración.

Intervención de Dani Burriel en la inauguración.

Voro Burriel en el recuerdo

Durante la inauguración de la exposición, tanto la concejala Empar Folgado como el alcalde Guillermo Luján agradecieron la aportación de la familia abaniquera para nutrir el calendario de exposiciones temporales que organiza el museo porque son las que permiten ampliar el conocimiento que tiene la población sobre las distintas formas que existen en el mundo de entender los abanicos. Además, elogiaron que la actividad llegara en los previos de las fiestas porque Salvador Burriel, fallecido en 2017, era un referente en el sector artesano y fue también el gran concejal de Fiestas del Ayuntamiento de Aldaia, por su carisma y el tiempo que estuvo en el cargo, con diversas alcaldías.

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