La moratoria a los pisos turísticos no se aplicará en los municipios de l’Horta

Los consistorios descartan replicar a València y paralizar las licencias al no registrar una cifra relevante de solicitudes al año

El PGOU de Torrent limita los permisos a unifamiliares y edificios únicos mientras que el de Paterna ve compatibilidad

Bloque de apartamentos turísticos en el Puig.

Bloque de apartamentos turísticos en el Puig. / Daniel Tortajada

Abraham Pérez

Abraham Pérez

La moratoria aprobada por el Ayuntamiento de València que pondrá coto a las licencias de Viviendas de Uso Turístico (VUST) durante un año no afectará a los municipios de l’Horta. Al menos a corto plazo, ya que ni el número de solicitudes ni la flota de hogares de uso vacacional existente llega a suponer un problema habitacional en la comarca a pesar de la cercanía y la buena conexión con la capital.

Si bien la concesión de este tipo de permisos registró un crecimiento de un 18,5% el último año respecto al ejercicio anterior, situando la cifra total de pisos turísticos en la comarca en 1.109, según datos del INE, la suma contrasta con las más de 700 que se han solicitado en lo que va de año en València, medio millar de ellas tan solo en el mes de mayo.

Así, aunque los consistorios no apartan la vista a este asunto, por el momento descartan extrapolar la moratoria a sus lindes ni modificar sus ordenanzas municipales para regular la expedición de este tipo de licencias. 

Burjassot vigilará la evolución

Es el caso de Burjassot, un municipio en el que el consistorio reconoce que la vivienda vacacional no está afectando a la residencial. En este sentido, fuentes municipales explican que si bien la localidad tiene un problema habitacional, esto responde a la cantidad de estudiantes de los distintos campus universitarios instalados en el municipio.

Bloque de viviendas turísticas en Torrent.

Bloque de viviendas turísticas en Torrent. / LEVANTE-EMV

Así con todo, el ejecutivo local planteó un estudio para analizar el alcance de los pisos turísticos en la localidad, pero al contar con apenas medio centenar, 22 de ellas concedidas en 2024 según datos del portal de Turisme de la Generalitat Valenciana, se descartó modificar las normas. No obstante, desde el consistorio no descartan tomar medidas de cara al futuro ya que aseguran estarán pendientes de cómo evoluciona el asunto.

Poca demanda en las capitales

Por su parte, en Paterna no existe ningún tipo de limitación ya que la ciudad no cuenta con una ordenanza específica y el PGOU prevé que los pisos turísticos son compatibles con los de uso residencial. No obstante, no es un tema que genere gran preocupación ya que apenas cuenta con un centenar de viviendas vacacionales y cada año se tramitan apenas unas quince solicitudes.

Diferente es la situación en Torrent, donde sí que existe una normativa que regula la concesión de este tipo de licencias. Así, para poder obtener el certificado de compatibilidad que concede el ayuntamiento, documento indispensable para que la Generalitat conceda la licencia a última instancia, las viviendas deben cumplir con una serie de requisitos. Así, la ordenanza municipal indica que el uso turístico se tiene que desarrollar en viviendas unifamiliares o edificios únicos destinados a ello, lo que hace que apenas existan 22 viviendas de este tipo en la ciudad.

Alfafar y Alboraia limitan las licencias

Ante el temor que la creciente demanda de licencias para VUST se pueda trasladar al área metropolitana, municipios como Alboraia y Alfafar se han anticipado y han puesto en marcha medidas para contener este fenómeno. En Alboraia, municipio que concentra gran parte de la oferta total de la comarca (291 de las 1.109 existentes) el consistorio trabaja para modificar su ordenanza y que las normas urbanísticas solo permitan hacer suelo terciario las plantas bajas, una medida que busca atajar los problemas de vivienda y que afectaría a las zonas de nueva construcción, como Vinival. Así, las licencias solo se concederían a las plantas bajas, dejando las alturas exclusivamente para uso residencial.  

Por su parte, el Ayuntamiento de Alfafar se anticipó al de València y ya aprobó en diciembre de 2023 una moratoria de un año en la concesión de licencias en zonas de baja habitabilidad, plazo que aprovechará para poder modificar su plan urbanístico y regular el uso en su centro urbano y el barrio de Orba.

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