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Los socorristas de las playas cerradas de Port Saplaya dicen «basta ya»

Los salvavidas están hartos de hacer de interlocutores con los bañistas para informarles del estado del mar y piden a las administraciones que asuman su responsabilidad: «Esta no es nuestra tarea»

Port Saplaya vive su segunda semana de restricciones

Miguel Angel Montesinos

Pilar Olaya

Pilar Olaya

Ya son casi dos semanas las que llevan cerradas al baño la playa canina y una parcela de unos cien metros en el norte de Port Saplaya de Alboraia. Los bañistas son, sin duda, los grandes damnificados, sin embargo, hay otros afectados por el cierre menos visibles. Se trata de los socorristas. Desde el pasado cinco de agosto que se decretó la prohibición al baño, estas personas que se dedican a salvar vidas y velar por la seguridad de los bañistas, se han convertido también en expertos medioambientales. Eso al menos es lo que consideran las personas que acuden a la playa y qué quieren explicaciones de por qué, ante las altas temperaturas, y el agua, a primera vista limpia, no se pueden bañar.

Una tarea, la de informar de los niveles contaminantes del agua, que no corresponden a los socorristas, que se han convertido en interlocutores, ante la desinformación procedente de las instituciones pertinentes, conselleria de Medioambiente y CHJ. Es por eso que han dicho ‘basta ya’: «El mes de agosto debería ser sinónimo de sol, descanso y playas seguras», señalan. Algo que no sucede en Port Saplaya, a la espera de las analíticas. «Mientras los resultados se eternizan en despachos, son los servicios de salvamento quienes, más allá de su misión natural de vigilar y proteger la vida de los bañistas, se ven obligados a informar repetidamente sobre el estado del mar en materia de parámetros microbiológico, apuntan.

La función del socorrista es actuar con rapidez ante emergencias y garantizar la seguridad en el agua y en la arena, pero se convierte en portavoz improvisado de una información que debería llegar de forma oficial, clara y puntual. «Esta desviación de responsabilidades no solo desvirtúa su trabajo, sino que también supone un riesgo: cuanto más tiempo dedican a suplir la falta de datos, menos pueden concentrarse en lo verdaderamente importante, que es salvar vidas», advierten.

Genera desconfianza

Es por eso, que los socorristas consideran «urgente» que la administración recupere su papel y ofrezca respuestas inmediatas, evitando cargar sobre los equipos de salvamento tareas que no les corresponden. «Porque solo con responsabilidad, transparencia y eficacia podremos garantizar lo esencial: playas seguras y confianza para quienes nos visitan», concluyen.

Los análisis del agua, "excelente"

Desde el Ayuntamiento de Alboraia aseguran que las últimas analíticas realizadas en el agua del mar en las zonas cerradas dan como "excelente" su calidad, al no encontrar niveles peligrosos de Escherichiacoli, es decir, contaminación fecal. Sin embargo, continúan altos los niveles contaminantes detectados en el agua de la acequia, por lo tanto se mantendrán cerradas las playas hasta que estos niveles se normalicen.

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