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"Las secuelas emocionales son difíciles de exteriorizar, pero se han de abordar"

La Cruz Roja impulsa un taller que culmina en un libro de cuentos en el que se recogen alrededor de una decena de experiencias traumáticas convertidas en símbolos con el objetivo de "transformar el dolor"

Presentación del libro "Lo que el agua no se llevó", fruto de un taller psicoemocional de Cruz Roja en Catarroja.

Presentación del libro "Lo que el agua no se llevó", fruto de un taller psicoemocional de Cruz Roja en Catarroja. / L-EMV

Violeta Peraita

Violeta Peraita

Catarroja

Un año después de la tragedia de la dana las poblaciones afectadas necesitan digerir lo vivido. Lo físico se va reconstruyendo pero lo emocional, va, en muchas ocasiones, por dentro. Las secuelas psicológicas se notan y mucho y la atención psico emocional es más importante que nunca.

Las iniciativas para acompañar a la ciudadanía en el tránsito de un duelo, de un trauma colectivo, han sido muchas durante este primer aniversario. Con todo, el equipo de psicólogas de Cruz Roja desplazadas en l'Horta Sud advierte que muchas personas todavía no han prestado atención a lo emocional, pues es una manera de protegerse y poder seguir con su vida después de vivir algo tan extremo. Por eso, presentan este jueves en Catarroja el resultado de un proyecto comunitario que consiste en un libro de cuentos que se llama "Lo que el agua no se llevó".

El libro, "Lo que el agua no se llevó", presentado en Catarroja.

El libro, "Lo que el agua no se llevó", presentado en Catarroja. / L-EMV

Un volumen de historias resume una decena de experiencias en primera persona de vecinos y vecinas damnificados por la dana en l'Horta Sud. El taller, impartido por Juan Pedro Romera, licenciado en Historia por la Universidad de Murcia y experto en narrativa terapéutica, quiere pasar del "a mí me pasó" a la metáfora de la flor de loto, una que nace del barro y el fango.

Así lo explica la psicóloga Paz Guilló, del equipo de Cruz Roja en Catarroja: "Es un taller de dos días del que se genera un libro, todo tiene un inicio y un cierre y se trata de acompañar el dolor a través del inconsciente y la escritura automática", explica.

Tocar el dolor a través de símbolos y metáforas como el lobo, la cueva, la princesa o los dragones. Así se genera un relato simbólico como los que históricamente hna acompañado a la humanidad a entender las fases de la recuperación. "Del lodo y el agua sucia surge la flor de loto que es bellísima. Lo que el agua se llevó fueran muchas cosas: vidas, casas, recuerdo, futuro...pero hay muchas cosas que se quedaron: la dignidad, la capacidad de superación y reconstrucción, la solidaridad, ese volver a creer en el ser humano", dice Guilló.

Porque hay muchas cosas que han pasado en l'Horta Sud que tienen también su parte luminosa. El taller pretende transformar el dolor en algo bello. La vida se abre camino y puede haber esperanza a raíz de algo tan horrible como esta catástrofe. Romera, por su parte, explica que a través de la llave "del juego" y la escritura "terapéutica" es "acceder a un espacio de insconciente donde puedan transitar hacia la esperanza, trascender espacios oscuros para convertirlos en un cuento, que crea sus rumbos".

Transitar la herida que va por dentro

El objetivo del taller es dar una resolución a una herida que aún duele a través de los cuentos. ¿Y con qué símbolos se relaciona la herida en l'Horta Sud? Según la psicóloga, en los cuentos se habla de l'Albufera a través de un lago, el agua, la biografía personal. La palabra "hidrografía" ha salido y en muchos relatos el agua es un elemento central. Y no necesariamente como un elemento destructor, sino también sanador.

Las necesidades básicas ya se han cubierto, pero la parte emocional "es de difícil acceso". Con todo, la herida interna "está ahí y hay que atenderlo. Un duelo no se evapora, se ha de abordar", explica la profesional de la psicología. En este sentido, diagnostica la "necesidad urgente" en los pueblos afectados por la dana de acompañar en lo emocional. En este sentido, la profesional relata que la vida ha seguido y la gente tiene que poder retomar su rutina, su actividad, sus responsabilidades. Con todo, si no se mira lo que no se ve, que es lo interno, hay riesgo de que aumenten las adicciones (al alcohol, los antidepresivos, ansiolíticos) o el riesgo de suicidio.

Presentación del libro "Lo que el agua no se llevó" fruto de un taller de Cruz Roja, en Catarroja.

Presentación del libro "Lo que el agua no se llevó" fruto de un taller de Cruz Roja, en Catarroja. / L-EMV

De hecho, los equipos de atención psico emocional tienen la impresión de que la gente, en general, ha huido hacia delante intentando sobrellevar el dolor como pueden y saben. Desde fuera, desde la psicología, dicen las profesionales, "entendemos que si no se está sacando el dolor de manera adaptativa con o sin ayuda profesional, esas experiencias tan fuertes que han vivido cercanas a la muerte tienen que canalizarlas de alguna manera y las adicciones, sobre todo el alcohol, puede paliar esa incomodidad interna del trauma".

Nuevos talleres

El 13 y 14 de diciembre se repetirá el taller. Una experiencia sanadora comunitaria que culminará en otro libro de vivencias a través de los cuentos. Los vecinos y vecinas interesadas en participar pueden dirigirse a cualquier sede de Cruz Roja en los municipios de l'Horta Sud.

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