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"El trabajo en red ha sido fundamental para salir del barro"

Seis entidades de l'Horta Sud comparten sus experiencias en la reconstrucción en una jornada de trabajo con la Fundación Naturgy, que les otorga ayudas para rehabilitar energéticamente sus locales

Las asociaciones beneficiadas por las ayudas de la Fundación Naturgy con la directora general de la misma, Maria Eugenia Coronado y el president de la Mancomunitat de l'Horta Sud, José Cabanes

Las asociaciones beneficiadas por las ayudas de la Fundación Naturgy con la directora general de la misma, Maria Eugenia Coronado y el president de la Mancomunitat de l'Horta Sud, José Cabanes / Daniel Tortajada

Violeta Peraita

Violeta Peraita

Torrent

Trabajan en Manises, Catarroja, Aldaia, Torrent, Picanya, Villar del Arzobispo, entre otros municipios. Son entidades sociales afectadas directa o indirectamente por la dana y se dedican a atender a personas. Personas con discapacidad, personas que buscan empleo, personas que tejen comunidad a través del deporte, personas menores de edad en una residencia de acogida, asociadas en el barrio, en la comarca, en la zona cero de la dana. La Fundación Naturgy reunió a diferentes asociaciones para seguir tejiendo red en la reconstrucción de la comarca.

El mensaje fue claro: Trabajar en red ha sido clave para poder superar la fase de emergencia y abordar ahora una reconstrucción (que no recuperación, "porque hay que construir de otra manera") social sólida y con una mirada de futuro que tiene que pasar por fortalecer la sinergia entre asociaciones. Así lo expresaron la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Torrent y Comarca (Artic); la Federación Valenciana de Personas con Discapacidad (Fevadis); la Fundación Amigó; la Fundación Movimiento Ciudadano; Campoval Rugby Club de Picanya y la Fundació Nova Feina, organizaciones beneficiadas de las ayudas para la rehabilitación energética de entidades sociales, que otorga la iniciativa de la Fundación Naturgy "Sumando energías por Valencia", y que se centra en ayudar a la reconstrucción.

La mesa de diálogo de las asociaciones beneficiadas por las ayudas y representantes de la fundación Naturgy.

La mesa de diálogo de las asociaciones beneficiadas por las ayudas y representantes de la fundación Naturgy. / Daniel Tortajada

Las asociaciones seleccionadas entre doce que se presentaron se reunieron esta semana con la Fundación Naturgy en el Museu Comarcal de l'Horta Sud con el objetivo de conocerse y compartir experiencias. A la cita acudió la directora general de la Fundación Naturgy, María Eugenia Coronado; el director de la Fundació comunitària Horta Sud (que tiene la sede en el museo comarcal), Julio Huerta y el presidente de la Mancomunitat de l'Horta Sud, José Cabanes. También estuvieron presentes Jesús Abadía, el director general de Energía Sin Fronteras (ESF) y Daniel Adrados, responsable de operaciones de ESF, la ONG que se ha encargado de realizar todo el proceso técnico con las asociaciones.

María Eugenia Coronado, directora general de la Fundación Naturgy, en el Museu Comarcal de l'Horta Sud.

María Eugenia Coronado, directora general de la Fundación Naturgy, en el Museu Comarcal de l'Horta Sud. / Daniel Tortajada

"Ayudar a quien más ayuda"

Estas ayudas son, "para ayudar a quienes más ayudan", dijo Coronado, abriendo una conversación a muchas bandas que abordó desde el antes, durante y después de la dana. A partir de aquí, las asociaciones explicaron a qué se dedican y cómo la tragedia ha cambiado su día a día.

Las conclusiones son que "los más vulnerables siguen siendo los que más sufren", como señalaron Ana y Vanessa de la fundación Nova Feina, que además de atender la emergencia más directa han creado una "casa de oficios" para formar a personas con las competencias que necesitaban las empresas para acometer la reconstrucción. Una formación que han aplicado en las obras de rehabilitación de viviendas afectadas por la dana, la inserción laboral en su más pura esencia. "Es fundamental trabajar en red para salir del barro", reiteraron las de Nova Feina.

De izquierda a derecha: César Sempere, de Campoval Rugby Club de Picanya; Rosa Galindo y Alicia Angulo, de Fevadis y Anna Tórtola de Nova Feina.

De izquierda a derecha: César Sempere, de Campoval Rugby Club de Picanya; Rosa Galindo y Alicia Angulo, de Fevadis y Anna Tórtola de Nova Feina. / Daniel Tortajada

La dana ha puesto del revés toda la comarca. También la atención a las personas con discapacidad. "Nuestra actividad cambió totalmente, cada día era una aventura", rememoran Rosa y Alicia, de Fevadis, que acaban de adquirir otro local en Aldaia, municipio donde ya atienden a más de 100 familias, para fomentar el tejido social de la comarca: "no hay que abandonar estas zonas afectadas, mucho menos ahora", comentan. César Sempere, del club deportivo social y familiar de Rugby en Picanya se convirtió en un centro logístico, de acogida de voluntarios y de empresarios que llegaron a ayudar. "Nuestra vida ha cambiado para siempre, pero nuestro modelo de acción también. Ha cambiado el cuerpo y el rumbo de la asociación", dijo.

Alfonso López; Pilar Escribano y Ana Simón, de Artic, señalaron que tras la dana los adictos rehabilitados y sus familias han necesitado de esa red de apoyo en la asociación, que lo que es un acompañamiento en la autoestima de las personas para rehabilitarse. Ahora, con la ayuda de Naturgy podrán mejorar la climatización de sus bajos, en locales construidos en los años 80. De tardar seis horas en ir de Quart de Poblet a Torrent y ver "a gente pidiendo bragas y calzoncillos", lo que chocó profundamente a la gente de Artic que acudió a ayudar desde el minuto uno a un acompañamiento posdrama en Artic ha pasado un año. Pero la necesidad sigue siendo "acompañar para sanar".

Representantes de Artic, Fundación Amigó y Fundación Movimiento Ciudadano, en la reunión con Naturgy.

Representantes de Artic, Fundación Amigó y Fundación Movimiento Ciudadano, en la reunión con Naturgy. / Daniel Tortajada

Lecciones

"La dana nos ha enseñado a llorar. Sin asociaciones esto no puede funcionar", añadía Manolo Tornero, de Movimiento Ciudadano, una de las entidades involucradas en la creada red de espacios de resiliencia ante catástrofes, con canales de radiofrecuencia para comunicarse ante futuras emergencias, por ejemplo. Desde la Fundación Amigó, destacaban las ganas de ayudar que vieron en los jóvenes tras la catástrofe, "querían devolver toda la ayuda recibida", dice. Asimismo, consideró que si algo ha cambiado, ha sido la creación de protocolos específicos. "Hay que estar preparados y creo que en esto hemos cambiado", señaló, por su parte, David Isaac Rivas Urbina, de la residencia de menores de la Fundación Amigó de Villar del Arzobispo.

"Hemos abierto la mirada y el foco y hemos ayudado a nuestra comunidad más allá del sector al que atendemos normalmente", explica Alicia, de Fevadis, poniendo de ejemplo la iniciativa en la que están colaborando en Aldaia para ayudar a las familias a conseguir regalos para los más pequeños en Navidad.

Jesús Abadía, director general de Energías sin Fronteras (ESF) y Daniel Adrados, responsable de operaciones de ESF

Jesús Abadía, director general de Energías sin Fronteras (ESF) y Daniel Adrados, responsable de operaciones de ESF / Daniel Tortajada

Aislamiento, climatización y energía solar

Esta convocatoria dará fondos a las entidades para rehabilitar energéticamente sus locales e infraestructuras con aislamiento térmico, climatización, renovación de puertas y ventanas o instalación de placas solares, entre otras acciones. Unas condiciones que mejoran la eficiencia energética en la actividad diaria pero que también dotan de dignidad ambiental a entidades y personas a las que atienden, sobre todo en un contexto en el que el verano es cada vez más largo y más caluroso, pues las temperaturas son cada vez más extremas.

Muchos de los edificios donde se encuentran estos proyectos son antiguos y tienen mal aislamiento, lo que deja entrar el frío en invierno y el calor en verano, además de no sostener la precaria climatización con la que suelen contar. La fundación Naturgy invertirá, en total, más de 200.000 euros en rehabilitar energéticamente estas instalaciones. Al final de una mañana de compartir experiencias, la sensación que quedó fue compartida. Y es que la dana ha dejado una herida social que solo se puede curar fortaleciendo el tejido social. Un movimiento colectivo, en el que participan entidades grandes y pequeñas, que transforma la realidad.

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