Los puntos de venta de lotería en la zona cero, lugares de peregrinación
Corredores de la maratón, moteros de Cheste o turistas de cruceros aprovechan su estancia en Valencia para ir a buscar su suerte a Paiporta, entre otros pueblos
La dana, los vínculos con los municipios afectados y la suerte que cayó en la comarca más damnificada, alargan la tendencia de acudir desde distintos puntos de España a comprar décimos de la lotería de navidad a l'Horta Sud

Daniel Tortajada

La suerte, como la fe, es omnipresente, aunque según la espiritualidad de cada uno hay ciertos espacios donde se vuelve más intensa y donde conectarse más a ella. En los sorteos de lotería, la suerte está en las administraciones, pero la ubicación de los puntos de venta importan. Y son, en algunos casos, otro tipo de lugares de peregrinación. Se tiene la creencia de que allí donde ha pasado una desgracia la suerte será más intensa, será más generosa, se repartirá.
Por eso, Paiporta es un ejemplo de cómo los municipios afectados por la dana del 29 de octubre de 2024 se han convertido, también, en espacios de peregrinación en busca de esa suerte que se reparte el día de 22 de diciembre, en el Sorteo de Navidad. El año pasado cayeron varias dosis de fortuna en estos municipios castigados y muchos esperan que esta sea la tendencia este año también, pues hace "mucha falta".
Lo dice Carmen Rodríguez, que regenta un receptor mixto, un punto de venta de lotería pequeño que vende también otras cosas. Lo heredó de su padre y lleva 30 años en el negocio. Conoce a casi todas las personas que entran y salen del pequeño local de la calle Jaume I de Paiporta. "¿Te has vuelto a constipar, María?", le dice a una señora. "Si, es que todos estamos igual", responde la mujer. "Carmen, dame el décimo premiado, va", le dice otra vecina. "Lo voy a intentar", contesta la lotera.

Carmen Rodríguez, en su receptor de lotería en Paiporta. / Daniel Tortajada
Carmen no para. No se quita la sonrisa y hace bromas de todo. En pocos minutos despacha a una veintena de personas. Atiende con agilidad a unos y otros, que esperan que sus gestiones amables les traigan la suerte. Son paiportinos, pero en los últimos meses han vuelto a este local personas que se volcaron en la emergencia y que vienen de todo el país. El pequeño establecimiento ha sido testigo de encuentros, emociones y alegrías. "La semana pasada vinieron muchos policías, militares y guardias civiles que volvieron para el homenaje y compraron lotería. Otros muchos me piden por whatsapp y yo les mando los décimos", explica la mujer, que señala que ha sido un año 'raro' y muy emotivo.

PI STUDIO
El año pasado el pequeño punto de venta batió todos sus récords y fue agraciado con el cuarto y el quinto premio del Sorteo de Navidad. Una suerte de la que muchos clientes no se quieren despegar. "Un cura de Tarragona que me compró y salió agraciado me ha pedido más". El año pasado toda la lotería de Navidad se vendió el primer día.
"Igual que vamos a 'Doña Manolita', venimos aquí"
Este año, el 1 de noviembre ya no tenía el llamado como 'número de la casa'. Agotado. La gente vuelve a Paiporta como amuleto de la suerte. "Vienen a València correr la Maratón o con un crucero y vienen a Paiporta a comprar lotería. Estas semanas ha venido gente de la Maratón, hace unas semanas del circuito de Cheste o turistas que estaban haciendo un crucero, porque tocó aquí el año pasado, incluso una pareja que estaba de luna de miel pasó por el pueblo a comprar para un sorteo. Me dicen: 'igual que vamos a Doña Manolita, venimos aquí'".
Junto al barranco tiene su administración de lotería Cristina Piles, en la Avenida Primer de Maig de Paiporta. A dos semanas del sorteo, las colas no son largas, pero detrás de cada persona que compra un décimo hay una historia. Señala Piles el Gordo que cayó allí hace ya tiempo y las vecinas le comentan que ese volverá a caer. "Nos hace falta alegría, aquí hay esperanza de que volverá a caer la suerte".

Cristina Piles con una vecina sujeta el primer premio que consiguieron en el sorteo de Navidad de 1989 y que aspiran a repetir. / Daniel Tortajada
Las administraciones de lotería han sido durante este año lugar de reencuentros. En los días de la emergencia, mucha gente llegó a Paiporta dispuesta a usar sus manos para lo que hiciera falta. En varias ocasiones durante estos meses han vuelto a comprar lotería o a saludar. Reencuentros que traen recuerdos, vínculos que se reconocen "con una sonrisa, ya sabes quién es", razones para venir a Paiporta a ver cómo va la reconstrucción. Todo eso se han vivido en la zona cero este año.

Compra de lotería de Navidad en una administración de Paiporta. / Daniel Tortajada
"Tiene que caer aquí, vendría muy bien porque la reconstrucción avanza poco a poco, estamos sufriendo mucho", dice Piles, que aseugra que volvió a vivir en su casa hace apenas un mes y que reivindica que hace falta más profesionales para realizar obras.
Corredores de la maratón, moteros de Cheste o turistas de cruceros y hasta parejas de luna de miel aprovechan su estancia en Valencia para ir a buscar su suerte a Paiporta, entre otros pueblos. Porque la zona cero, golpeada duramente el 29 de octubre de 2024 es, de alguna manera, un lugar de peregrinaje hacia la suerte y la esperanza de volver a levantarse.
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