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El nuevo Pont de l’Omet de Picassent abrirá a mitad de febrero

La infraestructura derribada por la dana, que se ha ampliado y mejorado en resistencia, se ha sometido a la prueba de carga

Vicenta Martínez Mus visita junto a la alcaldesa de Picassent, Conxa Garcia, las obras del Pont de l’Omet.

Vicenta Martínez Mus visita junto a la alcaldesa de Picassent, Conxa Garcia, las obras del Pont de l’Omet. / P. O.

Pilar Olaya

Pilar Olaya

Picassent

El paisaje del barrio de l’Omet, en Picassent, está a punto de completar su transformación tras los devastadores efectos de las inundaciones de finales de 2024. El Pont de l’Omet, una de las infraestructuras más críticas para la movilidad local y la conexión con el término municipal, abrirá al tráfico entre la segunda y la tercera semana de febrero.

Así lo ha confirmado el vicepresidente tercero y conseller de Infraestructuras y Territorio, Vicente Martínez Mus, en su visita a la infraestructura junto con la alcaldesa de Picassent, Conxa García.

Un puente diseñado para el futuro

Siguiendo la estrategia de reconstrucción de la Generalitat dentro del Plan Endavant, no sé ha levantado tal cual estaba el puente, sino que se ha mejorado, con una inversión de 2,8 millones. A diferencia de la antigua estructura, que contaba con apenas 5 metros de ancho y presentaba limitaciones de paso, el nuevo puente ha sido diseñado bajo criterios de modernidad y resiliencia. La nueva plataforma alcanza los 6,8 metros de anchura, lo que permitirá habilitar el doble sentido de circulación, una demanda histórica que mejorará la fluidez del tráfico y la seguridad vial en la zona de la CV-4140.

El antes y el después del pont de l'Omet.

El antes y el después del pont de l'Omet. / GVA

Además de su mayor capacidad, la obra destaca por su robustez técnica. Se han instalado 10 vigas de alta resistencia y se han ejecutado cimentaciones mucho más profundas que en total ocupan 1,2 kms, para asegurar que la estructura pueda soportar episodios climáticos extremos sin comprometer su estabilidad, y sobre todo ante la inestabilidad del suelo y el agua subterránea que ha complicado las obras.

"A diferencia del puente anterior, el nuevo diseño es más ancho, lo que permite dos sentidos de circulación para vehículos y añade un espacio específico para el tránsito peatonal o ciclista", señalaba el conseller Martínez Mus quien ha estacado también la colaboración entre conselleria, ayuntamiento y Ministerio. También Mus, ha destacado la colaboración con la Confederación Hidrográfica " que ha sido fundamental para marcar los criterios de capacidad y el tipo de construcción necesaria".

Inversión y colaboración institucional

La reconstrucción de este puente, junto con la del cercano Pont del Mas de Sabater, ya reabierto el pasado mes de diciembre, ha supuesto una inversión conjunta de aproximadamente 4,3 millones de euros por parte de la Generalitat Valenciana. Esta actuación se complementa con el ambicioso proyecto de rehabilitación de todo el cauce del barranco a su paso por l’Omet, valorado en más de 10 millones de euros, que incluye la estabilización de taludes y la reposición de servicios esenciales.

Prueba de carga sobre el puente observado por el conseller Martínez Mus y la alcaldesa Conxa García.

Prueba de carga sobre el puente observado por el conseller Martínez Mus y la alcaldesa Conxa García. / P. O.

La alcaldesa Conxa García también se mostraba muy satisfecha por la reconstrucción de un puente "que ha costado mucho por su orografía y el paisaje que tiene, pero afortunadamente es un puente pensado para aguantar catástrofes como la que tuvimos. Antes teníamos un puente de tres arcos y ahora con dos vanos, es un puente mucho más grande en anchura. Hemos mejorado, tenemos para poder pasar las bicicletas, pues es de doble sentido; es decir, que han mejorado, evidentemente, por eso una vez cuando se rehacen ciertas infraestructuras se hacen también para mejorar lo que teníamos", explica.

En redacción el proyecto quepermitirá volver a las viviendas desalojadas del'Omet

El Pont de l'Omet no fue la única infraestructura que se llevó por delante el agua del barranco de Picassent. También acabó con una calle, la número 7, pegada al cauce, que obligó a desalojar a catorce familias, nueve de las cuales se encuentran en viviendas de la Sareb. Ahora se ha dado un pequeño paso en su regreso. Según ha anunciado la alcaldesa de Picassent, Conxa García, se está redactando el proyecto para la construcción de la calle número siete. El consistorio ya tiene aprobada la memoria financiada por el Estado a través de los fondos de reconstrucción valorada por 10,6 millones de euros, que ya ha obtenido el visto bueno tanto de la CHJ como del Ministerio. Los trabajos incluyen la reconstrucción de muros de contención en el cauce y la estabilización de taludes propuesta por el ayuntamiento, la reposición de servicios e instalaciones, viales y zonas peatonales, así como la reconstrucción del área recreativa de la Font de l’Omet.

"Los vecinos de las viviendas perjudicadas, como todos sabéis, están reubicados en viviendas de la Sareb, y nosotros estamos en contacto con ellos, y su compromiso es que hasta que no se acaben las obras, evidentemente los vecinos o los inquilinos que están allí no se van a ir a la calle. Es decir, que tienen la vivienda asegurada", asegura la alcaldesa. Ya este pasado mes de diciembre Levante-EMV publicó que la Sareb había mandado cartas a los afectados anunciándoles que el acuerdo de habitabilidad que cesaba el 31 de diciembre se prorrogaba sine die hasta que acabase las obras.

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