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Compromís presenta alegaciones contra la tasa de basuras de Picanya

El grupo pide tener en cuenta en número de personas empadronadas por vivienda y propone diferentes bonificaciones

Un camión de la basura en las calles de Picanya.

Un camión de la basura en las calles de Picanya. / L-EMV

Picanya

El grupo municipal Compromís en el Ayuntamiento de Picanya ha presentado un completo escrito de alegaciones contra la ordenanza fiscal reguladora de la nueva tasa de recogida de residuos sólidos urbanos, al considerar que la forma en que se ha diseñado y calculado la tasa no cumple el principio legal de "quien más contamina, más paga" y genera un impacto injusto sobre la mayoría del vecindario.

El portavoz de Compromís, Guillem Gil, ha explicado que "no cuestionamos la obligación legal de implantar una tasa de residuos, al contrario, cuestionamos que el alcalde Almenar haya optado por el modelo más fácil para recaudar y menos justo, sin tener en cuenta el objetivo de la ley".

La ordenanza aprobada inicialmente establece por primera vez en Picanya una tasa específica de basuras, cuando hasta ahora el coste del servicio se había financiado a través de un recibo del IBI "ya de por sí elevado, según la formación". El nuevo sistema fija la cuota de las viviendas exclusivamente en función del valor catastral, dividiendo al vecindario en cuatro tramos fijos.

"Una persona sola paga lo mismo que una vivienda de cuatro"

En la práctica, más del 75 % de los hogares pagará entre 108,69 y 156,69 euros al año, mientras que solo una minoría accede al tramo más bajo y un grupo reducido alcanzará los 228,69 euros. "Una persona sola paga lo mismo que una vivienda con cuatro personas. Eso no tiene ninguna lógica desde el punto de vista ambiental", ha señalado Gil.

Contenedores en la calle Tenor Salvador Alejos

Contenedores en la calle Tenor Salvador Alejos / L-EMV

Compromís denuncia que la ordenanza no diferencia entre quien recicla y quien no, ni premia las buenas prácticas ambientales. La única bonificación prevista —por uso del contenedor de biorresiduos— resulta inaplicable, ya que el municipio no dispone actualmente de sistemas de identificación ni de medición individualizada. "Se trata igual al vecindario que cumple que a los comportamientos incívicos. Así no se incentiva el reciclaje ni se reduce la generación de residuos", ha añadido el portavoz.

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