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Una riada histórica

La silla oruga de Cruz Roja tras la dana: un recurso esencial para vecinos aislados con casi 6.000 servicios desde 2025

Ante la persistencia de problemas de accesibilidad, Cruz Roja estudia una nueva línea de ayudas para la reparación de ascensores, en espera de que se definan las bases

Una voluntaria de Cruz Roja utiliza la silla oruga para bajar por las escaleras a un persona mayor.

Una voluntaria de Cruz Roja utiliza la silla oruga para bajar por las escaleras a un persona mayor. / C. R.

Ada Dasí

Ada Dasí

Aldaia

La dana del 29 de octubre de 2024 dejó a muchos vecinos y vecinas sin ascensor operativo o con graves dificultades de accesibilidad en sus edificios, convirtiendo algo tan cotidiano como bajar a la calle en un reto imposible.

Durante estos meses, la silla oruga se convirtió en un recurso esencial para garantizar la autonomía y el bienestar de quienes no pueden valerse por sí mismo para salvar tramos de escaleras.

Cruz Roja cifra en casi 6.000 servicios de este tipo los que se han realizado desde enero de 2025 hasta la actualidad, la mayor parte de ellos en la comarca de l’Horta Sud. Esta cifra pone en evidencia tanto la magnitud de la necesidad generada tras la dana como el impacto social de una iniciativa que ha permitido devolver la dignidad, la autonomía y esperanza a cientos de vecinos y vecinas.

Objetivo

El objetivo de estos servicios no se limita únicamente a facilitar gestiones básicas, como acudir al médico, realizar trámites administrativos o hacer compras de primera necesidad. En muchos casos, las salidas han supuesto algo aún más importante como es el recuperar el contacto con el entorno, volver a relacionarse con otras personas y romper el aislamiento forzado que han sufrido durante meses.

Voluntarios acompañan a una persona con movilidad reducida tras la dana.

Voluntarios acompañan a una persona con movilidad reducida tras la dana. / C. R.

Los testimonios de quienes han utilizado la silla oruga reflejan agradecimiento y, en numerosas ocasiones, una profunda emoción, como señalan los responsables de prestar el servicio en Cruz Roja. “Algunas de estas personas llevaban meses contemplando la realidad desde la ventana, sin poder pisar la calle”, comentan.

Petición de Servicios Sociales

Para muchas de ellas, el momento de volver a bajar por primera vez fue especialmente conmovedor, marcado por lágrimas, abrazos y la sensación de recuperar una parte de su vida cotidiana.

Tras los primeros meses en los que la necesidad apremiaba, ahora la silla oruga está para peticiones puntuales que tramitan los Servicios Sociales de los ayuntamientos.

Una mujer con movilidad reducida, acompañada por una voluntaria.

Una mujer con movilidad reducida, acompañada por una voluntaria. / C. R.

Cerca de 400 ascensores sin funcionar

Según los últimos datos, todavía existen cerca de 400 ascensores sin funcionar en toda la zona dana, unos 38 en Aldaia, lo que implica que un amplio colectivo de personas siguen sufriendo problemas de accesibilidad derivados de una tragedia que cambió la vida por allá donde pasó.

Los motivos más comunes son por problemas con las empresas reparadoras, la falta de repuestos o hasta que la indemnización del Consorcio de Seguros no llegue para tanto. Ante esta situación, Cruz Roja, tampoco se ha quedado de brazos cruzados y está estudiando una nueva línea de ayudas para la reparación de ascensores destinada a comunidades de propietarios, aunque habrá que esperar a que se definan las bases.

Un año y casi 15 meses después de la dana, los pueblos de la comarca siguen tratando de recuperar una normalidad que tarda en llegar.

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