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L'Horta Sud

Josep Almenar, alcalde de Picanya: "Tengo un equipo que puede continuar perfectamente mi trabajo"

El 16 de marzo hace 43 años que el socialista Josep Almenar gobierna, de manera ininterrumpida, el municipio de Picanya. Según él, en varias ocasiones ha intentado dejarlo, pero nunca ha encontrado quien asumiera su testigo. Una dana hace 15 meses se llevó por delante, en pocas horas, casi todo lo que se había construido en Picanya desde 1983. El año que viene hay elecciones y volver a ser o no el cabeza de lista es la cuestión.

Entrevista a Pep Almenar, alcalde de Picanya, en sus 43 años al frente de la alcaldía

Francisco Calabuig

Isabel Olmos

Isabel Olmos

Picanya

Este lunes hará 43 años que llegó a una alcaldía que no ha cesado de revalidar desde 1983 a 2026. ¿Cómo se diseña y se gobierna un municipio como Picanya durante tanto tiempo? Improvisando entiendo que no.

A ver cómo contesto...(risas) Yo creo que no hay nada improvisado, es decir, cuando llegas a ese momento hay cosas que se aprenden. En aquella etapa, el partido daba mucha información de programas y propuestas de lo que se estaba desarrollando en otros sitios como Austria o Suecia. Por otra parte, tú también vas a buscar y a aprender de otros lugares. Yo cuando empecé, lo hice yendo a Cataluña a ver las ciudades que estaban alrededor de Barcelona y ver cómo estaba todo aquello. Y ahí aprendí una cosa muy importante que era: que yo no quería un pueblo como esos. Todas las ciudades tenían 200 o 300.000 habitantes y yo creía que mi pueblo debía crecer de otra manera. Eso fue una buena enseñanza. Después te nutres también de lo que ves en el extranjero, del grupo de amigos que salían en verano con tienda de campaña y que recorrían Austria, Suiza, Francia, Holanda, Bélgica e Italia y me decía "esto lo quiero para mi pueblo, esto no". Con todo eso te haces una chuleta de dos o tres folios donde defines qué es lo que quieres hacer con una visión a 20 años. Yo tengo siempre una visión a 20 años que voy traduciendo cada cuatro.

¿Y qué visión tuvo Pep Almenar de la Picanya de los primeros cuatro años?

Los primeros cuatro años inauguramos el instituto y el mercado, fundamentalmente, y empezamos a trabajar en temas del agua potable, en temas de infraestructuras básicas. Algunas ya venían hechas porque tuvimos la suerte de que yo sustituí al que creo que ha sido el mejor alcalde de Picanya, Ciprià Císcar, y algunas cosas venían de ahí. Aprendimos mucho también de lo que él nos enseñaba. Y fundamentalmente, yo recuerdo, el instituto y mercado que eran para Picanya dos cosas grandísimas. El instituto cambió este pueblo porque fue de los primeros institutos de la comarca. Estaban el de Torrent y el de Xirivella, pero no había más. El nuestro costó, pero se hizo. Y el mercado también porque era una de las cuestiones que habíamos reflexionado políticamente que era una necesidad para Picanya. Picanya nunca en la vida había tenido mercado, y pensábamos que era algo grande. Ahora los mercados prácticamente están en desuso, aunque nosotros lo tenemos muy renovado y muy bien, pero en aquella etapa pensamos que era algo que teníamos que hacer. Y las dos cosas más importantes que renovamos fueron esas. Trabajamos mucho por la educación, empezamos a hacer cosas de cultura que no había y lo que vendría después en la segunda legislatura.

El instituto y el mercado fueron las dos primera obras más importantes que hiciemos en Picanya

Almenar, durante la entrevista en el ayuntamiento.

Almenar, durante la entrevista en el ayuntamiento. / Francisco Calabuig

Después de 43 años al frente de la alcaldía, ¿ha pensado en ceder el testigo ya?

En ese sentido, mi pensamiento es el siguiente: por una parte, creo que ya hace tiempo que tocaría que yo hubiera dejado el ayuntamiento. Es decir, son muchos años, no es lo habitual. Picanya tiene un modelo, y hemos avanzado mucho, pero no es un pueblo totalmente acabado, entre otras cosas, porque un pueblo no se acaba nunca. Pero sí es un pueblo que en muchos aspectos está muy bien y no lo digo yo, se dice más por fuera. Por otra parte, desde la dana siento que tengo una deuda con los vecinos y las vecinas de Picanya y esa deuda puede que se acabe ahora cuando vengan elecciones o puede ser que no se acabe. ¿Quién tiene que decirlo? Lo tiene que decir el pueblo en definitiva y lo tiene que decir mi partido y veremos.

¿No está cansado? ¿Todavía tiene fuerzas?

Estoy muy cansado, pero tengo muchas fuerzas (risas). Porque este año y medio ha sido un año muy duro, de no descansar, de tener la presión no solo física sino mental también por lo que estaba pasando. Y también es verdad que creo que soy una persona habituada mucho a la presión y a la gestión desde toda mi vida, no solo en el ayuntamiento, sino en todas las facetas de mi vida. Sobre el relevo, es evidente que los tiempos pasan y que hay que situarse. Gestionar un pueblo no lo hace una persona sola, es evidente. Hay un equipo y además es un equipo joven, compacto, que puede perfectamente continuar el trabajo de hacer de este pueblo el pueblo que queremos. Y esta gente que está ahora trabajando conmigo, si los vecinos reafirman la confianza en nosotros, continuará adelante porque tenemos modelo, planteamientos y trabajo para Picanya para muchos años desde un punto de vista progresista y, me atrevo a decir, socialista.

Este año y medio ha sido un año muy duro, de no descansar, de tener la presión no solo física sino mental también por lo que estaba pasando.

¿Va a volver a encabezar la lista electoral?

No me lo planteo, pero no puedo decir ni sí ni no. No depende de mí, ni siquiera la primera vez dependió de mí. Yo fui el alcalde de Picanya a falta de buenos.

¿O sea que no era el primero de la lista?

Sí que era el primero de la lista (risas). Yo estaba en el proyecto de Caixa Popular, era concejal, pero solo venía a los plenos porque trabajaba 15 horas todos los días. Ciprià tuvo que dimitir para presentarse a las Cortes Generales tres meses antes de las elecciones de 1983. Víctor Fuentes no quiso de ninguna manera y por eso digo que a falta de buenos me tocó a mí. Yo pensaba estar cinco años y ya. Y mi padre al acabar la primera legislatura me dijo "ahora ya sabes lo que es, ya te puedes ir". Y de cuatro pasaron a ser 40. Pero por el camino que conste que he intentado dejarlo varias veces después de que se cumplieran los 25 años en el cargo, pero por las circunstancias que sean no ha sido posible.

Josep Almenar cumplirá 43 años en la alcaldía este lunes 16 de marzo.

Josep Almenar cumplirá 43 años en la alcaldía este lunes 16 de marzo. / Francisco Calabuig

Y en todo este tiempo, han pasado muchas cosas, pero sobre todo, una dana terrible. Hace un año y medio usted dijo una frase muy dura en relación con la destrucción que esta dana había supuesto. Afirmó: "hemos retrocedido 40 años, todo lo que se había avanzado en servicios públicos, en bienestar, cultura, bibliotecas, lo hemos perdido". ¿Quince meses después mantiene esta contundencia?

La frase era un tanto fruto del ánimo que nos quedó cuando vino la dana. Es evidente que todas las infraestructuras han sido tocadas y todas tienen que ser revisadas y rehechas. En ese sentido, la reconstrucción irá para dos o tres años. Estamos viendo que la parte que afecta al Ministerio, los puentes y las pasarelas están avanzando y estarán hechas a final de este año casi todas seguramente y también cosas que está haciendo el ayuntamiento de la reconstrucción. Estamos intentando avanzar la piscina cubierta, que parece que no, pero es algo que utiliza toda la gente, desde los que tienen un año o dos a los que tienen 80 y por tanto es algo muy demandado. El aspecto verde, los árboles, algunos han caído y se están replantando, pero la visión llana de verde sí que ha ido desapareciendo y a eso tenemos que volver. Yo espero que vuelva de cara a la próxima primavera. También hay que mejorar la limpieza, que es una gran necesidad, pero estamos ya en la licitación, en mejorar y en cambiar los parques de la gente joven, de los niños y niñas. Hay algunas cosas que vendrán antes y las otras vendrán de aquí a un año, dos o tres máximo.

La reconstrucción irá para dos o tres años. Todas las infraestructuras han sido tocadas y todas tienen que ser revisadas y rehechas.

Usted ha sido muy crítico con la tardanza excesiva de los procesos burocráticos de la dana.

Tengo que decir que estoy muy agradecido, y lo puedo decir también en nombre de todos los alcaldes de la dana sean del signo político que sean, por todo lo que se ha hecho desde el gobierno central y otras instituciones. El gobierno situó el dinero en los ayuntamientos e hizo el decreto. Solo tengo palabras de agradecimiento para la gente que ha estado al frente y lo está todavía ahora: el secretario de Estado, la comisionada... Y por hablar de la Generalitat, el metro estaba funcionando antes de un año y todas las carreteras y autovías que nos rodean están rehechas. Los gobiernos han estado ahí. A lo largo de todo este proceso de reconstrucción, los alcaldes hemos ido diciendo las cosas que no nos parecen bien. Aquello de que una obra tenía que ser igual que antes de la dana no tenía ningún sentido. Y se ha cambiado. La piscina de Picanya tiene 20 años y ahora tiene que ser de otra manera. Sí que es verdad que la ley de contratos es muy estricta y hay que cumplirla. Pero creo que hay cosas en la ley de régimen local que habría que cambiar para apresurar plazos en situaciones de emergencia.

¿Se debería haber aportado una visión metropolitana para la recuperación? Porque da la sensación de que cada municipio reconstruye lo suyo, sin visión global.

No es necesario que haya una dana para tener una ley metropolitana. Área metropolitana significa, antes que nada, gobierno metropolitano. Ahora tenemos el Emtre y la Emshi, y bien, pero eso no es área metropolitana. Área metropolitana es cosas que los ayuntamientos tienen que ceder para que se hagan mancomunadamente. Por ejemplo, la planificación urbanística tiene que ser metropolitana. Ahora mismo cada pueblo tiene un planeamiento distinto. Hubo, en la época de Ricard Pérez Casado, una ley metropolitana, pero no se quiso. En ciertas instancias no se quiere. Pero la necesitamos. Torrent, Paterna, Burjassot la necesitan. Históricamente, he discutido esto con los alcaldes y alcaldesas de un partido o de otro y es necesario. Con dana o sin dana. Y hay más cosas: la basura, la movilidad. Necesitamos abordar la movilidad de manera metropolitana y eso significa que los alcaldes tenemos que ceder una parte de lo que podemos hacer.

Hay cosas en la ley de régimen local que habría que cambiar para apresurar plazos en situaciones de emergencia.

El otro día, en el Foro Municipalista del diario Levante, la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, anunció que había encargado al profesor Joan Romero las bases para un plan metropolitano. Recordemos que en 1999 el Partido Popular liquidó el Consell Metropolità de l’Horta, que estaba en vigor desde entonces. ¿Hace falta un gobierno metropolitano? ¿Cómo debería estar repartido ese gobierno?

La palabra es proporcionalmente, más que equitativamente: proporcionalmente. Valencia es verdad que sí, pero Valencia no puede ser mayoritaria. Valencia tiene que tener el peso que le corresponde, y después los pueblos tendrán el suyo. De manera que se trabaja con mucho consenso. El área metropolitana significa trabajar con mucho consenso en cosas que tenemos o sufrimos todos los alcaldes y alcaldesas seamos del partido que seamos. Por lo tanto, hay muchas posibilidades de consensuar.

Es decir, cuando hablamos de residuos o cuando hablamos del agua o cuando hablamos de movilidad, todos tenemos el mismo problema. Es fácil ponerse de acuerdo en lo que queremos. Ese tipo de cosas se tienen que consensuar y trabajar. Y en este momento vamos al revés. Yo creo que vamos al revés.

Hay mucha gente que tiene miedo al término área metropolitana porque considera que se pierde la palabra o el nombre Horta Sud. Tú también has sido una persona muy comarcalista, muy de l’Horta Sud. ¿Son compatibles?

Perfectamente compatibles. Yo a la gente que tiene miedo le diría que vaya a ver las áreas metropolitanas de Francia, de Alemania, de otros países, y que vean cómo han evolucionado los pueblos y las ciudades a través de las áreas metropolitanas.

Necesitamos abordar la movilidad de manera metropolitana y eso significa que los alcaldes tenemos que ceder una parte de lo que podemos hacer.

El alcalde de Picanya observa los proyectos de reconstrucción de la dana.

El alcalde de Picanya observa los proyectos de reconstrucción de la dana. / Francisco Calabuig

Picanya ha tenido un modelo de crecimiento urbanístico muy controlado. Tiene 11.000 habitantes y está a apenas 5 minutos de Valencia. Presiones urbanísticas seguro que ha tenido. ¿Cómo las ha controlado?

Con modelo. Claro que tuvimos presiones, sobre todo en 2008 con la crisis, de promotores y más gente para que construyéramos y construyéramos. Pero nosotros queríamos un pueblo que se mantiene como pueblo y que piensa en las personas, en el que los servicios sean proporcionales al número de personas y que vaya creciendo de manera medioambientalmente bien. Para nosotros, lo primero son las personas, y su posición en el pueblo. Primero, los niños y las niñas, después las mujeres, la gente mayor... Viendo la ciudad como un conjunto, de manera que al mismo tiempo que la ciudad va creciendo, tiene unos límites de crecimiento y además estos límites son verdes, como Vitoria, por ejemplo. Los mínimos de calidad están muy equilibrados.

Ahora hay un problema de vivienda en todo el mundo, pero no se trata de hacer más viviendas para solucionarlo. Se trata de cualificar las viviendas que tenemos. Y yo eso lo explico fácilmente. Nosotros tenemos un centro de pueblo que cuidamos y que estamos rehabilitando poquito a poquito, y que no es barato, pero se está rehabilitando. Si no los cuidas, los centros de los pueblos languidecen, desaparecen. Si estas viviendas las mejoramos cualitativamente, de aquí a 8 o 10 años no tendrán los mismos propietarios porque los propietarios van desapareciendo. Si mejoras las viviendas, tendrás vivienda más asequible y mejor para la gente que la necesite. Eso, en una parte del pueblo. Y después tenemos otra parte que ha crecido con el modelo unifamiliar que es la parte que más se encarece, aunque no tanto como la del centro del pueblo. Y rodeas el pueblo de zonas verdes y de paseos y de parques y de todo lo que necesita la gente para vivir mejor. Todo eso, además de comparar vivienda para un alquiler asequible para la gente joven y que sea siempre protegida para los que vengan después. Aquí todo lo que era vivienda pública a los 15 o 20 años desaparecía y se especulaba con todo eso. Y así especularon con dos o tres millones de viviendas que si estuvieran ahora podrían haber sido una solución. Pero por eso no es preciso crecer al doble o al triple. Si miras el crecimiento de este pueblo y lo comparas con los pueblos de alrededor, verás que Picanya ha crecido en el número de viviendas la mitad o menos de la mitad o menos de los pueblos de alrededor.

Pero eso también siempre ha sido un motivo de crítica de algunos pueblos de alrededor porque dicen que el modelo que ha construido Almenar es el de un pueblo 'pijo'.

¡Pero si está más caro Catarroja! (risas) Efectivamente, hace 20 años ese era el debate, pero nosotros lo resistimos. Cuando viene una crisis de este tipo nosotros decimos: creemos que esto es lo que tenemos que hacer, lo hacemos y la gente que vote lo que quiera. Nosotros dijimos 'todas las calles tienen que tener árboles', y lo defendimos. O, por ejemplo, los demás partidos decían: el centro del pueblo, tres alturas. Todos los partidos, menos nosotros. Nosotros dijimos: el centro del pueblo hay que cuidarlo, hay que mantenerlo y tenemos que hacer nuestras políticas.

Compañeros suyos de partido, alcaldes vecinos, han dicho que como la gente joven no podía vivir en Picanya, porque era un pueblo 'para ricos', se iban a Torrent o Paiporta, a las viviendas que ellos construían.

No es verdad y además, ¿en qué condiciones?. Mira, yo conozco gente, amigos que dicen "no me quiero ir de Picanya". Pues, ¿qué es lo que pasa? Que cuesta más encontrar una vivienda aquí, pero la encuentran. Pueden encontrar una vivienda nueva o una vivienda que tienen que rehabilitar. Picanya es, seguramente, de los pocos pueblos de la comarca que no ha perdido habitantes ningún año. Todos los años ha ganado población de gente que viene de otros lugares. Y yo no sé por qué esto no tiene que ser de izquierdas y por qué tiene que ser de ricos o malo. Nosotros hemos crecido en muchas facetas. Tenemos una asociación de mujeres científicas, una asociación de escritores, hay más de 90 personas que han escrito un libro. Hay cosas que dan riqueza a un pueblo que hace años era un pueblo que estaba al lado de Torrent y ya está. Ahora es un pueblo del que todo el mundo habla. Y los que vienen de fuera hablan muy bien.

El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, eligió Picanya para que fuera el primer municipio en visitar tras su elección y tras la anomalía de muchos meses de desencuentro institucional. ¿Ha cambiado la relación con el Consell?

Ha cambiado. Es verdad que las circunstancias venían marcadas por todo lo relacionado con el anterior presidente (Carlos Mazón), que es algo que ahí está y continuará. Yo no me he querido nunca pronunciar sobre eso porque yo me debo a este pueblo y sé lo que son las instituciones, pero es verdad que lo que pasó, pasó y eso no podemos obviarlo. El hecho de que el nuevo presidente quiera restablecer las relaciones es lo que tiene que hacer un presidente. Y eso es lo que la gente entiende. Hay mucho trabajo que hacer.

Y como veterano dirigente socialista, ¿ve al PSPV realmente posicionado para competir por la Generalitat?

Yo soy de Diana Morant. Es una persona muy preparada, creo que es muy buena ministra, ha sido alcaldesa, ha sido diputada... Es una persona que tiene futuro. Ganar la Generalitat no es cosa baladí, no es fácil. Ahora tenemos líderes: Diana, la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, que optará al Ayuntamiento de Valencia... Llegar a las instituciones cuesta y al PSPV le cuesta más. Pero mira, a veces las cosas cambien y llega el momento. Y a lo mejor no es a la primera, pero yo estaré al lado de Diana.

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