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Acto humanitario de la Guardia Civil

Emoción y abrazos en el cuartel de Alfafar: "Estoy muy agradecido porque me han resucitado"

Tras sufrir un infarto, Rafael Pradas se recupera gracias a la rápida actuación de los agentes de la Guardia Civil y la ayuda de Melvy, que avisó al cuartel

Emoción y abrazos en el cuartel de Alfafar: Rafael agradece a sus salvadores tras sufrir un infarto

Ada Dasí

Alfafar

La vida le ha regalado una segunda oportunidad a Rafael Pradas, vecino de Alfafar. Un instante, apenas unos minutos, separaron la tragedia de un milagro. Y en ese momento decisivo, los agentes de la Guardia Civil, Rafael y Eloy, se convirtieron en mucho más que profesionales, fueron sus ángeles de la guarda.

No dudaron ni un segundo en luchar por su vida cuando cayó desplomado a escasos 200 metros del cuartel de Alfafar. Días después, ya recuperado, Rafael ha podido mirarlos a los ojos y abrazarlos, consciente de que gracias a ellos hoy sigue aquí.

Pero en esta historia no hubo un solo gesto heroico, sino varios que se entrelazaron. Melvy, que pasaba por allí en su coche, tampoco miró hacia otro lado. Al ver al hombre tendido en el suelo, con el rostro ya amoratado, sintió que cada segundo contaba. Sin pensarlo, corrió hasta el cuartel para pedir ayuda. Allí recogió a los agentes y los llevó con su coche rápidamente hasta el lugar. Ese impulso, esa decisión tomada en segundos, también fue clave para la vida de Rafael.

Durante cerca de diez largos minutos, los dos guardias civiles realizaron maniobras de reanimación sin rendirse, aferrándose a la esperanza hasta que, finalmente, lograron recuperar el pulso. Poco después llegó una patrulla de la Policía Local de Alfafar con un desfibrilador, que permitió estabilizarlo hasta la llegada de los servicios médicos, que posteriormente lo trasladaron a un centro sanitario para su recuperación.

Rafael se reencuentra con los guardias civiles y a mujer que dio el aviso.

Rafael se reencuentra con los guardias civiles y la mujer que dio el aviso. / Ada Dasí

Reencuentro

El cuartel ha sido el punto de reencuentro de los cuatro protagonistas este martes, donde se ha desbordado la emoción con abrazos e incluso alguna que otra lágrima. Rafael, de 62 años, ha agradecido enormemente la actuación de los guardias civiles que ha permitido que siga vivo, tras pasar casi una semana ingresado en el Hospital la Fe. Salía del gimnasio, ubicado junto al cuartel, donde suele nadar por una lesión en el hombro y ya no recuerda nada más de aquel día.

“Me desperté en el hospital, rodeado de mi familia. Vi al agente que vino a saludarme y pensé, yo lo conozco del gimnasio, pero no entendía qué hacía allí”. Poco a poco comenzó a tomar conciencia de lo que le había ocurrido. Sufrió un infarto agudo y cayó desplomado, todo lo demás lo hicieron sus ángeles de la guarda, que no cedieron ni un momento en las maniobras de reanimación que le practicaron. "Todo pintaba muy mal, porque no tenía pulso y su corazón no latía", relatan.

La emoción ha estado presente durante el encuentro.

La emoción ha estado presente durante el encuentro. / Ada Dasí

“Cuando los oigo parece que no hablen de mí”, comenta Rafael cuando escucha lo ocurrido, “estoy feliz, pero todavía no me lo creo”. El hombre ha dado las gracias a sus salvadores con los que se ha fundido en un cariñoso abrazo, “estoy muy agradecido porque me han resucitado. Me han devuelto a la vida". Este suceso ha hecho ratificar la fe de Rafael en la humanidad de las personas. “Creo que nadie puede pasar de largo si ve a una persona tirada en el suelo en la calle, y a la vista está”, comenta.

Y es que, el hombre, también se ha reencontrado con Melvy. Ella fue de las que no pasaron de largo. “Llevé a los guardias civiles en el coche porque no sabía cómo explicar dónde estaba y gracias a eso se pudo salvar”, relata. “Verlo aquí (en referencia a Rafael) me emociona mucho, dios nos puso en el camino a todos para salvarlo”, expresa.

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