Una riada histórica
Luz verde a la reconstrucción de los adosados derribados en Catarroja tras la dana
El ayuntamiento concede la licencia para reedificar las cinco viviendas afectadas en la calle Tribunal de les Aigües siguiendo criterios de resiliencia ante riadas como subir la cota del forjado 1.5 metros

J.M. López
Comienza a verse la luz al final del túnel, al menos para los propietarios de los cinco bungalows situados en la calle Tribunal de les Aigües, que tuvieron que ser demolidos por grandes daños en su estructura tras el desbordamiento del barranco del Poyo, en la dana del 29 de octubre de 2024. Casi un año y medio después, tras un procedimiento muy complicado, el Ayuntamiento de Catarroja ha concedido la licencia para reconstruir los inmuebles, situados en los números 3, 5, 7, 9 y 11 de la calle Tribunal de les Aigües, demolidos por el propio consistorio el 11 de febrero de 2025.
La resolución municipal atiende la solicitud de la comunidad de propietarios Jardines Blasco Ibáñez, que ha presentado un proyecto básico redactado por los arquitectos Micael Solves y José-Andrés Rodríguez Cuesta. La actuación se acoge a la Ley 2/2025 de medidas urbanísticas urgentes de la Generalitat, diseñada específicamente para agilizar la reparación y reconstrucción de edificaciones legalmente implantadas que resultaron dañadas por la dana.
Blindaje contra futuras inundaciones
Dada la ubicación de las viviendas en una zona de peligrosidad por inundación fluvial vinculada al barranco del Poyo, el nuevo proyecto incorpora estrictas medidas de autoprotección y resiliencia. Según el informe técnico, la cota del forjado de la planta baja se elevará de forma significativa, situándose a 1,51 metros por encima de la rasante de la calle. Esta medida busca garantizar que el espacio habitable quede fuera del alcance de posibles avenidas de agua, superando los parámetros mínimos de seguridad establecidos por el Patricova.

El hueco dejado por los adosados derribados en Catarroja. / A.D.
Además del blindaje estructural, la licencia queda supeditada a que la comunidad de propietarios asuma formalmente el riesgo existente. En este sentido, los promotores han suscrito una declaración responsable donde manifiestan conocer y asumir el riesgo de inundación, comprometiéndose a trasladar esta información a futuros ocupantes.
Requisitos previos al inicio de las obras
Aunque el permiso ya ha sido otorgado, el inicio de los trabajos en la calle Tribunal de les Aigües no será inmediato. La comunidad deberá aportar antes el proyecto de ejecución visado y, de forma obligatoria, un certificado del Registro de la Propiedad donde conste una anotación registral indicando que la construcción se encuentra en una zona inundable. Asimismo, al situarse en zona de policía del barranco, se requiere la autorización administrativa previa de la CHJ.
Acuerdo entre vecinos, el próximo obstáculo
Tras la licencia de obras, la comunidad de propietarios Jardines Blasco Ibáñez debe ahora emplazarse una reunión para acordar la reconstrucción. Y aquí se produce otro escollo. Según cuenta uno de los vecinos afectados, el Consorcio de Seguros ha abonado 1,2 millones de euros, pero a repartir entre los 40 propietarios, no solo entre los cinco afectados. "Y cada vecino debe aportar un 2,5 % para la reconstrucción de las cinco casas afectadas, unos 30.000 euros, ya que se deben reparar elementos comunes como fachada, tabiques o lo que atañe a la estructura de la casa, y algunos no están de acuerdo. Dicen que se ha tasado muy por encima cada vivienda, sobre 400.000 euros -estamos hablando de adosados de 140 metros con terraza- , pero el dinero se lo ha dado el consorcio, no tiene que poner de su bolsillo, a mí aún me tocará poner algo", asegura Juan.

Dos vecinas desalojadas se abrazan durante los trabajos de demolición. / JM López
La demolición de las viviendas, fijadas en torno a 168.000 euros, iban a ser costeadas por los vecinos, "pero al final lo asumió el Ayuntamiento de Catarroja". Este vecino confía en poder llegar a un entendimiento: "Ahora estoy viviendo en casa de mi cuñada, ya he cambiado de vivienda cinco veces en año y medio. Necesitamos ya empezar a mirar hacia adelante" , señala.
"Mas suerte", entre comillas, ha tenido Aaron. Su madre ha podido volver a su casa, costeándose él la reparación, aunque hay una parte que sigue dañada, puesto que colinda con una de las derribadas. "Esa parte la hemos tapiado, pero al final preferimos dar el paso y reconstruirla nosotros para que mi madre volviera".
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