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Un curso de Cruz Roja y Femeval busca empleo para 13 personas y solucionar la falta de técnicos en ascensores tras la dana

Ante la necesidad de reparar los más de 470 ascensores dañados, Cruz Roja ha convocado ayudas de hasta 65.000 euros para comunidades de propietarios de Valencia, con plazo hasta el 24 de abril

Un curso de Cruz Roja y Femeval busca empleo para 13 personas y solucionar la falta de técnicos en ascensores tras la dana

Miguel Angel Montesinos

Ada Dasí

Ada Dasí

Alaquàs

Conseguir una nueva oportunidad laboral mientras se contribuye a paliar los efectos de la dana del 29 de octubre de 2024. Ese es el doble objetivo del curso de instalación y mantenimiento de ascensores impulsado por Cruz Roja y la Federación Empresarial Metalúrgica Valenciana (Femeval).

Un total de 13 alumnos —15 en un inicio, tres de ellos mujeres—, con una edad media de 38 años, se están formando en un sector que, tras la tragedia, ha evidenciado una notable escasez de profesionales. Diecisiete meses después de las riadas, todavía quedan 471 ascensores por reparar de los más de 7.500 que resultaron dañados.

La formación, que finalizará en julio y tras un periodo de prácticas en empresas, ofrece altas expectativas de inserción laboral. Consta de dos módulos teórico-prácticos que suman 560 horas lectivas, incluidas 140 horas de prácticas en compañías del sector.

El responsable de inclusión social y empleo de Cruz Roja, Antonio Merino, explica que los participantes son “personas usuarias del servicio de empleo procedentes de las zonas afectadas por la dana”. Merino subraya que la iniciativa surge al detectar que se trata de “una formación con buena salida laboral”.

“Comprobamos que existía demanda de trabajadores en este ámbito y, junto con Femeval, decidimos poner en marcha este curso”, señala. “Consideramos que los alumnos accederán a un empleo estable y bien remunerado y, al mismo tiempo, contribuimos a cubrir la necesidad urgente de reparar ascensores en la zona afectada con mano de obra cualificada”.

"Hace falta mano de obra, hay mucho aparato estropeado, es la oportunidad para formarse"

Miguel Angel Montesinos

Progreso en la formación

Manuel Castro, uno de los docentes del curso de certificación profesional en instalación y mantenimiento de ascensores, destaca la evolución del alumnado: “Partían desde cero, con conocimientos prácticamente nulos, pero en apenas tres meses ya han adquirido destreza y progresan adecuadamente”. No obstante, advierte de la exigencia de la formación: “Muchos pensaban que sería otro tipo de curso, pero es mucho más técnico, conlleva una gran responsabilidad y requiere esfuerzo”. Castro añade que ya existen contactos con empresas para facilitar su incorporación laboral: “Como en todos los oficios, es necesario garantizar el relevo generacional”.

Sebastián, uno de los alumnos, en las aulas.

Sebastián, uno de los alumnos, en las aulas. / Miguel Angel Montesinos

Uno de esos alumnos es Sebastián Arguello, de Alfafar, que a sus 52 años ha decidido volver a empezar dejando atrás su vida laboral como administrativo y especializándose en automatismos. "Esto es una gran oportunidad sobre todo por las prácticas laborales que te permiten entrar en una empresa y empezar, a pesar de la edad. "Sé de primera mano que hay una gran demanda de mecánicos y electricistas de ascensores. Estamos todos con muchas ganas por trabajar en esta profesión", apunta, y más por "reparar ascensores de nuestros vecinos y poder ayudarlos. Me consta que hay personas con problemas de movilidad todavía que no pueden bajar a la calle", señala.

Su compañero, Amadeo Navarro tiene 45 años, es de Torrent y ha optado por cambiar de oficio porque su hijo ya se dedica al sector de instalación y mantenimiento de ascensores. "Estaba un poco estancando en mi trabajo en el sector de la impresión y me quería progresar". "Ha sido complicado cambiar, pero estoy muy contento porque falta mucha mano de obra", añade.

Ayudas para reparar ascensores

En esta línea, Cruz Roja ha convocado ayudas para que las comunidades de propietarios de la zona afectada por la dana en Valencia que lo consideren, puedan solicitar una ayuda de hasta 65.000 euros para reparar sus ascensores averiados si es que lo siguen estando desde la inundación, y adecuar elementos de accesibilidad al inmueble. El plazo está abierto hasta el 24 de abril.

En muchos de esos edificios de residencias colectivas viven personas con movilidad reducida, personas mayores y menores de 6 años, lo que se traduce en aislamiento y dificultad para normalizar sus vidas.

Los alumnos en las aulas del Centro de Formación de Femeval en Alaquàs.

Los alumnos en las aulas del Centro de Formación de Femeval en Alaquàs. / Miguel Angel Montesinos

Sillas oruga

Cruz Roja, en su respuesta inmediata a la tragedia y recogida en su Plan de Recuperación de la dana a tres años desarrollado gracias a las donaciones recibidas de particulares y empresas, puso en marcha una iniciativa de asistencia a esas personas aisladas con las llamadas “sillas oruga”, de modo que pudieran salir a la calle si no de forma diaria, sí de vez en cuando, en especial cuando necesitaran acudir a alguna consulta médica o gestión inaplazable.

A ese respecto y hasta el día de hoy, la Organización acumula 5.794 servicios de silla oruga a personas vecinas de edificios cuyos ascensores resultaron afectados por la dana en localidades tales como Paiporta, Catarroja, Benetússer, Alfafar, Sedaví, Aldaia, Alaquàs o Algemesí, entre otras.

Las sillas orugas son así denominadas porque bajo su asiento cuentan con un motor eléctrico que, sirviéndose de unas barras de apoyo, va bajando o subiendo cada uno de los escalones de una escalera de forma autónoma y progresiva, servicio para el que Cruz Roja cuenta siempre con dos personas asistentes que supervisan el buen funcionamiento de la silla, evitando cualquier percance en el traslado de la persona usuaria.

Gracias a la actuación de las empresas que operan en el sector en la provincia de Valencia, y a la labor de la Asociación de Empresas de Ascensores de la Comunidad Valenciana (Ascencoval), integrada en Femeval, se ha conseguido reparar o sustituir una gran cantidad de ellos. A pesar del esfuerzo realizado este año, aún quedan ascensores pendientes de reparación en las poblaciones afectadas, motivado en parte por la limitación de técnicos cualificados, ya que tras la dana el volumen de trabajo se ha multiplicado por siete respecto a un año normal, donde se instalan de media 1.500 ascensores en la provincia de Valencia.

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