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Albal reactiva su comercio local tras la dana con resiliencia, cercanía y compromiso

Desde el ayuntamiento se reivindica el valor diferencial del comercio local frente a las grandes superficies

El objetivo es seguir siendo el motor económico y social del municipio.

El objetivo es seguir siendo el motor económico y social del municipio. / A. A.

Albal

El comercio local de Albal vuelve a latir con fuerza. Tras el duro impacto de la dana, que dejó importantes daños en el municipio y golpeó de lleno a su tejido económico, el pequeño comercio ha logrado levantarse con determinación. Hoy, el 93 % de los establecimientos ha reanudado su actividad, recuperando poco a poco la normalidad y reafirmando su papel esencial en la vida diaria de la localidad.

Este impulso no ha sido casual. Desde el Ayuntamiento, y especialmente desde la concejalía de Comercio -liderada por Raquel García-, se ha trabajado intensamente para acompañar, apoyar y dinamizar a los comerciantes en uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Las iniciativas puestas en marcha han buscado no solo la recuperación económica, sino también reforzar el vínculo entre vecinos y negocios de proximidad.

Durante los meses posteriores al temporal, la incertidumbre marcó el día a día de muchos autónomos y pequeños empresarios. Sin embargo, la respuesta del sector ha sido ejemplar. Lejos de rendirse, los comercios han adaptado sus espacios, reorganizado sus servicios y apostado por seguir ofreciendo aquello que los define: cercanía, atención personalizada y productos de calidad.

Hoy, pasear por las calles de Albal es volver a encontrarse con escaparates abiertos, persianas levantadas y comerciantes que reciben a sus clientes con la misma dedicación de siempre. Desde tiendas de alimentación hasta pequeños negocios familiares, todos comparten un objetivo común: seguir siendo el motor económico y social del municipio.

En este contexto, la concejala Raquel García pone en valor el papel del comercio de proximidad como eje vertebrador de la comunidad. «Pasear por nuestras calles, entrar en las tiendas de siempre o descubrir nuevos negocios es mucho más que comprar; es cuidar de nuestro pueblo», señala. En su opinión, cada compra en Albal no solo satisface una necesidad, sino que «genera empleo, da vida a nuestras calles y fortalece nuestra identidad como comunidad».

Frente a las grandes superficies o el consumo digital, García reivindica el valor diferencial del comercio local: «cercanía, confianza y trato humano». Un modelo basado en la relación directa, donde «cada cliente importa» y donde comerciantes y vecinos construyen vínculos que van más allá de lo comercial.

Además, el mes de abril, coincidiendo con la Semana Santa, supone un impulso añadido para sectores como la alimentación, la hostelería y el comercio de detalle. «Es el momento ideal para apostar por lo nuestro, elegir productos de calidad y contribuir a que nuestra economía local siga creciendo», destaca la edil.

Evolución positiva

Dentro de las acciones de dinamización impulsadas por el área de Comercio, destacan iniciativas como la Feria de San Blas y el próximo mercado artesanal previsto para finales del mes de mayo, en el que participarán los comerciantes artesanos de la localidad. A ello se suman propuestas consolidadas como los concursos de escaparates navideños o la ‘Ruta dels Esmorzars’, cuya segunda edición se vio interrumpida por la dana y que el consistorio prevé retomar próximamente. Asimismo, el Ayuntamiento continúa respaldando las iniciativas de la asociación de comerciantes local ACIXEA, pieza clave en la dinamización del sector.

En esta línea, la presidenta de ACIXEA, Laura Sobrino, destaca la evolución favorable del sector en los últimos meses. «En la actualidad, la situación ha evolucionado de forma positiva», afirma, subrayando que la respuesta de la ciudadanía ha sido clave en este proceso. Según explica, el apoyo al comercio de proximidad, junto a las iniciativas de impulso al consumo local y la solidaridad vecinal, han permitido acelerar la recuperación del tejido comercial.

Desde el Ayuntamiento se continúa trabajando en campañas de apoyo, aunque García insiste en que el verdadero motor del comercio local es la ciudadanía: «Son los vecinos quienes, con sus decisiones diarias, sostienen y hacen crecer nuestro tejido comercial».

Por ello, lanza una invitación clara: salir a la calle, recorrer los comercios y consumir en el municipio. Porque, como concluye, «cuando eliges comprar en Albal, estás invirtiendo en tu propio pueblo». Una apuesta segura que, tras superar la adversidad, consolida un modelo de comercio más cercano, humano y sostenible.

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