Medio Ambiente
Pescadores de Catarroja ante los vertidos en l'Albufera: “No hay ni un solo pez en todo el Port”
El Ayuntamiento limpia y detecta el problema de los vertidos en este entorno del Parque Natural

Vertidos junto a las barcas del Port de Catarroja. / Francisco Calabuig

“No hay ni un solo pez en la acequia del Port”. Esta es la reivindicación de los pescadores de Catarroja cuando les preguntas sobre cómo les ha afectado la aparición de los vertidos en estas últimas semanas y, aunque no viven de la pesca, se preocupan por l'Albufera y su entorno. A pesar de ello, confirman que no es nada raro que, de cuando en cuando, lleguen este tipo de aguas sucias al canal, sobre todo cuando llueve, “pero acaban desplazándose hacia el lago”, advierten.
Esta vez los vertidos se han quedado más de lo previsto y han provocado, según explican, que los peces hayan huido en desbandada a la Albufera buscando un espacio más limpio, a pesar de que la acequia de Favara “está soltando agua” desde hace varios días para remover la suciedad. Como ya advirtió Acció Ecologista-Agró los vertidos provocan la anoxia, falta de oxígeno en las aguas, el mismo fenómemo que se produce cuando la paja del arroz se pudre en los campos, lo que posiblemente sea la causa de la huida de la fauna a zonas más habitables.
La poca fauna que queda en el canal son tortugas y algunos patos con sus crías, que siguen nadando por encima de una capa de suciedad que es más que evidente.
Alerta de los vertidos
El presidente de la Cofradia de Pescadores, Miquel Raga, apunta que informamos de los vertidos hace dos semanas y aunque asegura que antes de la dana estas situaciones ya se daba, “ahora se produce continuamente”. “Es insoportable el estado en el que se encuentra el agua”, remarca. Y es que los daños que la riada causó en la red de alcantarillado del casco urbano de Catarroja y que el Ayuntamiento ha valorado en más de 70 millones de euros, tiene mucho que ver con esta situación.
De hecho, tanto el consistorio como la Generalitat actuaron nada más tener constancia de estos hechos. El consistorio utilizó cámaras en la red para localizar la fuga y ha contratado una auditoria para detectar el origen de los vertidos y resolver el problema, que se centra en el derrumbe de parte de un muro de una canalización que provoca que cuando hay un exceso de aguas pluviales se desborde, aunque, matizan que esto no es debido a la dana.
"Aquí se muere todo"
En la cofradía de pescadores, sentados en la puerta, varios de ellos comentan la presencia de los vertidos dándole la importancia que se merece. Son los de siempre, los veteranos del lugar que conocen el Port y la Albufera como la palma de su mano y se han convertido en fieles expertos de sus cambios. “Aquí se muere todo”, comentan y “nadie hace nada. Solo vienen a limpiar cuando hay actos que celebrar", dicen en referencia a los dos actos multitudinarios que han ocupado el Port en estos dos últimos días.
Uno de ellos, que tiene viveros de anguilas, explica que las ha perdido todas, más de un centenar, a causa de la anoxia provocada por los vertidos. Otro comenta que hace unos días, en un concurso de pesca deportiva a la otra orilla del canal, con 18 personas, "no sacaron ni un pez en ocho horas".
Los pescadores insisten que “esto ya pasaba antes” y que el Port lleva soportando décadas y décadas de contaminación. “Hace una semana, unos clientes no quisieron subirse a la barca para dar un paseo después de ver el estado en el que se encuentra el agua”, explican. Y es que a simple vista, durante estos días, el agua presentaba una capa espesa de color negro, que no invitaba ni a hacerse fotos.
Otro de los problemas al que se enfrenta los pescadores tras la riada es el de las barcas que se quedan encalladas en ciertas zonas del lago, especialmente en la desembocadura del barranco del Poyo, donde todavía se acumulan los sedimentos arrastrados por la riada. “No te puedes fiar, tienes que saber muy bien por donde navegas porque puede haber residuos en el fondo y el agua no tiene el suficiente nivel”, advierten.
Restauración ecológica
No obstante, en este tramo, un proyecto de la Confederación Hidrográfica del Júcar contempla la restauración ecológica del barranco entre la V-31 y l'Albufera. Así, se proyecta un nuevo planteamiento para rebajar cotas en las motas sin ampliar el cauce, con las riberas más tendidas y un filtro de transición entre el arrozal y el barranco. Esta solución busca reducir los niveles de inundación aguas arriba y, al mismo tiempo, compatibilizar la actuación con el cultivo.
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