Servicios Sociales
La urgencia de una familia en Massanassa: "Oímos como cruje la casa bajo nuestros pies"
La familia, con un niño de 8 años con síndrome de Down, reclama a la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo una alternativa habitacional pública ante el riesgo de derrumbe

Celeste Martínez

El problema de la vivienda se ceba con los más vulnerables y el caso de Mohamed Louhichi es un ejemplo. “Oímos como cruje la casa bajo nuestros pies”, comenta cuando muestra el estado en el que se encuentra la casa en la que vive con sus dos hijos y su mujer desde 2018 en Massanassa, mientras esperan que la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo (EvHa) tenga en cuenta su solicitud para optar a un recurso habitacional público.
La casa, de alquiler, está formada por planta baja y un primer piso donde vive la familia de cuatro miembros, el más pequeño de 8 años y con síndrome de Down y discapacidad, que duermen en una sola habitación. “Yo me acuesto solo en el comedor y les dejo la habitación para ellos. Tenemos miedo de despertarnos entre escombros”, comenta el hombre.

Mohamed y su mujer en la casa en la que viven de alquiler. / José Manuel López
En la estrecha escalera, muestra los daños de la dana que alcanzó un nivel de dos metros y por la que tuvo que reparar varios escalones. En la cocina, Mohamed arrastra la lavadora y enseña el agujero a través del cual se ve la planta baja, ahora apuntalada, y las grietas que han aparecido en la pared y el techo. El piso, por el que corretea su hijo continuamente, presenta desniveles importantes y cuando llueve “vamos con paraguas dentro de la casa”. “Aquí hace mucho frío en invierno y mucho calor en verano”, explica.
Informe municipal
El hombre, que llegó a España como refugiado y se asentó en Massanassa en los años 90, ha dirigido al Ayuntamiento un escrito en el que solicita un informe sobre el estado de conservación y nivel de riesgo de la casa, así como “una alternativa habitacional permanente para mi familia que el Ayuntamiento, la Diputación de Valencia o la Generalitat Valenciana puedan ofrecer”.

Mohamed muestra el agujero por el que se ve el piso de abajo. / José Manuel López
También advierte de que “la vivienda lleva años presentando graves patologías estructurales (grietas generalizadas, desplomes, rotura de las vigas de madera, humedades crónicas, etc.) que han ido agravándose progresivamente” y que “actualmente, la habitabilidad es nula y la permanencia en el interior supone un grave peligro para la vida e integridad física de mi familia”.

El estado en el que se encuentra el piso en la cocina. / José Manuel López
Mohamed explica que ha ido varias veces a la EvHa, donde ya se presentó un informe de vulnerabilidad y de urgencia por parte del Ayuntamiento en 2022, a interesarse por su caso ante el riesgo de derrumbe del domicilio en el que viven, “pero me han pasado de un despacho a otro”.
La espera se está haciendo eterna para todos ellos. “Mi hija se despierta por la noche asustada”, comenta el cabeza de familia y “pregunta continuamente cuándo nos vamos a mudar porque ella nació aquí, en Massanassa, y aquí ha hecho su vida”, explica, aunque matiza que no tiene ningún problema de trasladarse a cualquier otro sitio por una vivienda digna. “Da lo mismo donde sea”, comenta resignado.

El hombre muestra una de las grietas de la casa. / José Manuel López
El hombre cuenta con el respaldo de la Koordinadora de Kolectivos del Parke que han mostrado su indignación ante la falta de recursos de las instituciones valencianas frente a estos casos de “urgencia evidente”.
Servicios Sociales municipales
Eso es precisamente lo que transmiten desde el consistorio. El alcalde, Paco Comes, explica que la respuesta del EvHa es que “hay mucha demanda y no se puede cubrir”. “Los ayuntamientos no tenemos competencia en cuanto a vivienda y tampoco tenemos pisos sociales”, advierte, pero añade que, desde Servicios Sociales, “están sobre el caso y se le ha ofrecido otras alternativas habitacionales, como un albergue y un centro para personas en situación de riesgo, que ha declinado”.
Comes señala que ahora, la prioridad es que los técnicos municipales realicen un informe y "si hay que desalojar la casa, tendrán que irse”, pero matiza que “en ningún momento se les va a dejar en la calle”. “Tendrán que aceptar las opciones que podamos conseguir para ellos”, explica.
Fuentes del EvHa señalan que la solicitud de Mohamed data del pasado día 2 de abril y recuerdan el proceso a seguir en las adjudicaciones: a través de una baremación y por vía de urgencia, cuando se libera una vivienda en un máximo de tres municipios entre los que se puede elegir. En este caso, Massanassa carece de vivienda pública.
No obstante, hay que cumplir ciertos requisitos como aportar ingresos, ya que las viviendas se entregan en régimen de alquiler social y, de momento, la familia no ha comunicado. De todos modos, advierten de que a través del Ayuntamiento sele han ofrecido la opción del albergue y el centro, que son las soluciones de urgencia.
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