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Educación

Alumnos de Catarroja transforman su barrio tras la dana con un proyecto educativo solidario

El proyecto educativo de un tutor de Catarroja busca reactivar comercios y el tejido social tras la dana, superando el objetivo inicial de recaudar fondos para un viaje de fin de curso

La clase de sexto de Primaria del CEIP Vil·la Romana que desarrolla el proyecto.

La clase de sexto de Primaria del CEIP Vil·la Romana que desarrolla el proyecto. / Redacción Levante-EMV

Ada Dasí

Ada Dasí

Catarroja

Hay docentes que entienden que enseñar no va de plantarse en clase y soltar el temario sin más. Es algo mucho más amplio que incluye educar en valores. Y eso lo tiene clarísimo Roberto Carlos Velasco tutor de la clase de sexto de Primaria del CEIP Vil·la Romana de Catarroja. Todo arrancó como una idea sencilla: recaudar fondos para el viaje de fin de curso. Pero lo que empezó como un proyecto educativo puntual ha acabado cruzando fronteras, pasando de lo local a lo comarcal.

Sus 23 alumnos se han volcado en ‘Misión Oliva. Re-Vivimos el barrio’, una iniciativa que nació con el objetivo económico de sufragar el viaje de fin de curso de la clase a Oliva, que da nombre al proyecto y que, ahora, ha pasado a un segundo plano. Se trata de “aprender haciendo y ayudar al barrio” tras la dana del 29 de octubre de 2024 que lo cambió todo, poniendo el foco en reactivar los comercios locales y el tejido social del barrio para “demostrar que la educación puede ser una herramienta real de transformación social”, como remarca el tutor y precursor de la idea, y más, tras la tragedia que ha marcado estos casi 17 meses.

Funcionamiento

Los estudiantes han aprendido a organizarse en empresas escolares y han puesto en marcha ideas reales con actividades solidarias, culturales, deportivas, sostenibles y comunitarias. La “misión” comenzó “con una pequeña campaña del comercio de cercanía, para que los niños consiguieran dinero para el viaje de fin de curso de tres días y dos noches”, explica el docente. Enmarcado dentro de la asignatura de Castellano, y más concretamente en el bloque de publicidad, el alumnado visitó establecimientos, les dio visibilidad a través de la web del proyecto y, de paso, recogió pequeñas donaciones, muchas de ellas en especie.

“Los alumnos salían muy contentos de las visitas”, destaca el tutor. Y tanto ha crecido la iniciativa que ahora son los propios comercios los que llaman a sus puertas pra publicitarse. La red ya suma 85 colaboraciones, no solo en Catarroja, sino también en otros municipios de l’Horta Sud.

Medio ambiente

Pero hay más. El proyecto también tiene una pata medioambiental. Es ese “Re” que habla de “reducir, reciclar, reutilizar y volver a crear comunidad” y que les ha abierto la puerta a colaborar con Ecoembes y Ecovidrio. Una de sus propuestas más recientes ha sido un concurso de refugios para gatos hechos con materiales reciclados.

Aquí "no se trata solo de aprender sostenibilidad, sino de vivirla, es decir, ponerla en práctica y convertirla en acción". Además, esta iniciativa ha servido para estrechar lazos con la protectora La Voz Felina de Catarroja, a la que destinarán el 10% de lo recaudado, junto con campañas de recogida de alimento, concienciación sobre bienestar animal y búsqueda de adopciones.

El impacto en este ámbito ha sido tal que la Fundación Oceanogràfic ya ha reconocido su trabajo por su “compromiso, su esfuerzo y su forma de transformar el barrio de una manera sostenible, desde la educación”. “Empezaron queriendo mejorar su barrio y ahora están ayudando a mejorar el planeta”, resume su tutor.

Con otro de los objetivos del proyecto, el de fomentar la lectura, los alumnos han puesto el foco en los escritores locales. La primera a la que han promocionado ha sido Paula Gómez Chardí y su libro "Siempre fuimos un tal vez".

Implicación

Actualmente, ‘Misión Oliva’ cuenta con la implicación de más de 900 personas, entre ellas las familias de los alumnos y la comunidad educativa, 85 comercios de l’Horta Sud y entidades, como Cruz Roja. Y el apoyo no se queda ahí. El actor José de Luna, ganador de un Goya, y Edu Luky se han unido al proyecto como imagen de inclusión real, ampliando su alcance social y educativo, porque el proyecto destaca también por su carácter inclusivo, con un alumno de la clase al que consideran como uno más.

Después de meses de aprendizaje, implicación y aventuras y dos más que todavía quedan por delante, llegará el viaje de fin de curso como última misión que los alumnos esperan con mucha ilusión. Tendrán días de convivencia, trabajo en equipo y nuevas experiencias junto al mar, con actividades como vela, windsurf, rutas en piragua y veladas nocturnas temáticas. Un cierre perfecto para un año que, sin duda, no van a olvidar.

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