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Reconstrucción

David Jorge, vecino de Catarroja: "Rescaté algunas de las obras del Museo Antonia Mir del contenedor, tras la dana"

El proyecto Catarroja Cultural y la Universitat de València impulsan la jornada sobre memoria y patrimonio tras la devastadora dana

David Jorge y los voluntarios que limpiaron el Museo y recuperaron las obras.

David Jorge y los voluntarios que limpiaron el Museo y recuperaron las obras. / D. J.

Ada Dasí

Ada Dasí

Catarroja

“Rescaté algunas de las obras del Museo Antonia Mir de un contenedor”, explica David Jorge, vecino de Catarroja, y uno de los ponentes en la jornada sobre memoria, cultura y emergencias climáticas, organizada por el Vicerrectorado de Cultura y Sociedad de la Universitat de València y enmarcada en el proyecto Catarroja Cultural, premiado en la quinta edición de la convocatoria Activa Cultura.

El proyecto trabaja en la puesta en valor del patrimonio local a través de la conservación, la mediación cultural y la divulgación, aspectos clave especialmente en un territorio recientemente afectado por la dana, donde se busca reforzar los vínculos de la ciudadanía con su patrimonio común.

El Museo arrasado por la dana

Precisamente fue este vínculo el que llevó a David Jorge, ingeniero agrónomo de Catarroja, a poner el foco en el Museo Antonia Mir, en unos momentos, en los que el arte y la cultura quedaron relegados a un segundo plano, frente a las víctimas mortales y cientos de afectados por la dana en un pueblo totalmente destruido por el agua y el barro.

Una de las salas del Museo días después de la dana.

Una de las salas del Museo días después de la dana. / D. J.

Cinco días después del desastre, mientras el barro aún lo cubría todo, centró sus esfuerzos en salvaguardar el legado que la artista local había dejado a Catarroja. Lo que encontró al llegar fue un golpe de realidad. En la avenida de la Diputación, el agua había alcanzado los dos metros, arrasando con casi todo a su paso. Los cuadros colgados de las paredes de la planta baja señalaban el nivel, y el edificio había quedado expuesto. “Podría haber sido expoliado porque la puerta trasera, que conecta con la Escuela de Adultos, estaba reventada. No se puede garantizar que se salvaran todas las obras”, relata.

Obras en el contenedor

El interior era un caos. Algunas acuarelas habían sido arrojadas a un contenedor junto a un busto de la artista, mientras que otras permanecían tiradas en el suelo y otras colgadas en las paredes. “Se ve que unos voluntarios, con toda su buena intención, habían limpiado las paredes con una karcher, sin tener en cuenta que se trataba de obras de arte”.

El desconcierto era tal que incluso el peligro pasó desapercibido. “Se había mojado un transformador de alta tensión y hasta que no vimos cómo se electrocutó un gato, no fuimos conscientes del peligro. Tuvimos que desconectarlos”.

Los cuadros resistieron la dana colgados en la pared.

Los cuadros resistieron la dana colgados en la pared. / D. J.

Fue entonces cuando decidió dar un paso al frente. Con el permiso del vicealcalde, Jesús Monzó, contactó con expertos y reunió a voluntarios para intentar salvar lo que aún tenía remedio. Excepto cuatro o cinco cuadros, el resto estaban afectados, y los hongos ya habían comenzado a expandirse por las pinturas.

Traslado de los cuadros

Sin apenas medios, improvisó soluciones para salvaguardar el legado de la artista. “Me llevé a mi casa las acuarelas que rescatamos del contenedor y las metí en una caja fuerte de forma provisional”, explica. Las pocas que quedaron intactas se trasladaron al despacho de la vicealcaldía del ayuntamiento. El resto, tras sanear las paredes siguiendo las recomendaciones de los especialistas, fueron envueltas en bolsas de basura y dejadas en el interior del museo, en una sala apartada, porque no había otro espacio donde protegerlas.

Los voluntarios limpian las paredes del Museo.

Los voluntarios limpian las paredes del Museo. / D. J.

“No podíamos subirlas al primer piso, donde las obras estaban intactas, porque debían guardar cuarentena por los hongos”. Tardó varios días en conseguir que le dieran las llaves de la puerta principal del Museo, lo que permitió reparar y cerrar la parte trasera y dejar la obra pictórica más protegida.

Nueva alerta roja

Pero la preocupación no le dio tregua. El 13 de noviembre, con una nueva alerta roja sobre el municipio, la angustia se convirtió en insomnio. “No podía dormir al pensar que habíamos dejado las obras en el suelo”, recuerda. Así que volvió. Solo, de noche, sin luz, en medio de una ola de robos que aumentaba la tensión, cargó uno a uno más de un centenar de cuadros hasta el primer piso. “La verdad es que pasé mucho miedo, para que luego no pasara nada”.

Los cuadros guardados en bolsas de basura.

Los cuadros guardados en bolsas de basura. / D. J.

Con el paso de los días, la ayuda comenzó a llegar. Voluntarios de Intercomparsa Catarroja, la Filà Valkírias de Sant Vicent del Raspeig, los scouts de Patraix y los Salesianos de Alicante respondieron a su llamada. Entre todos, limpiaron el museo, frenaron el avance de los hongos y devolvieron las obras a las paredes.

Restauración

En el puente de diciembre, la Universitat de València trasladó las 300 obras a Feria Valencia para su restauración por profesionales. Según las estimaciones de David Jorge, de las 260 piezas que albergaba el museo, teniendo en cuenta los registros y donaciones, 103 fueron dañadas por la dana.

David Jorge en su exposición en la jornada sobre recuperación del patrimonio cultural.

David Jorge en su exposición en la jornada sobre recuperación del patrimonio cultural. / D. J.

Cuando todo terminó, David quiso que aquel esfuerzo no se perdiera en el olvido y escribió los nombres de los voluntarios en una de las paredes del museo. La artista falleció en diciembre de 2025, a los 96 años, sin saber lo que había pasado con su legado. "Sus más allegados le escondían las prensa y cualquier noticia al respecto, porque habría sido un golpe muy duro para ella", comenta David.

Respecto al Museo, es otro de los edificios municipales pendientes de reconstruir con un valor de 744.000 euros, cuya memoria ya se ha trasladado por parte del Ayuntamiento de Catarroja al ministerio para su validación.

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