Patrimonio histórico
La Generalitat Valenciana aprueba la restauración de la Torre árabe de Paterna tras ocho años de demora
El coste de la intervención en el monumento BIC, que mantendrá la escalera, se ha triplicado al pasar de 88.000 a 256.000 euros
El alcalde Juan Antonio Sagredo lamenta la demora del Consell, que ha provocado mayor deterioro y la pérdida de subvenciones

Imagen de la Torre de Paterna, con la escalera y los remates superiores. / Levante-EMV

La Generalitat Valenciana ha aprobado, ocho años después de la petición del Ayuntamiento de Paterna, el proyecto de restauración de su Torre moruna, monumento nacional desde 1971 y Bien de Interés Cultural (BIC), , que sí que mantendrá la escalera de acceso, un elemento arquitectónico singular y representativo del monumento hoy en día. Así lo ha anunciado el alcalde socialista Juan Antonio Sagredo, que ha lamentado tanta demora, lo que ha provocado mayor deterioro en el edificio histórico, un incremento del coste económico de la intervención así como la pérdida de subvenciones para acometerlo.
Sagredo ha adelantado la aprobación al asegurar que "¡Por fin nos dejan poner guapa a nuestra Torre Moruna! Eso sí, el tiempo no pasa en vano y costará más dinero y más esfuerzo, 8 años de bloqueo son muchos años. Pero, por supuesto, nosotros siempre en positivo, a trabajar". "La Torre de Paterna entra en boxes", ha añadido al informar que "hace 8 años que redactamos el proyecto de restauración, lo enviamos a la Generalitat y ahora, 8 años después, nos han dado permiso".
El proyecto de 2018
Según informó en su día Levante-EMV cuando a principios de esta década se negociaba entre el consistorio y la dirección general de Patrimonio Cultural -que finalmente ha dado el visto bueno-, el proyecto básico de ejecución sobre la Torre planteado en 2018 tenía un presupuesto de 88.000 euros, y estaba dividido en dos fases: estudio e intervención. Sobre el primero, se proponía realizar doce catas para analizar la composición de diversos revestimientos, así como prospecciones arqueológicas en la base de la torre para estudiar estructuras o trazas.
En cuanto a la ejecución de la obra, se planteaba la limpieza de los elementos históricos, tales como el fuste de la torre, elementos propios del edificio como la piedra o puerta de acceso y los impropios, ejecutados en la rehabilitación de 1972 y que han pasado a formar parte de la configuración volumétrica, como mantecones, remates superiores de ladrillo y la escalera de acceso a la primera planta.
El Consell Valencià de Cultura tampoco veía adecuado eliminar la escalera al restaurar el monumento, pues contó a principios de los años 70 del siglo pasado, cuando fue incorporada con una rehabilitación, con la aprobación de la dirección general de Bellas Artes del Ministerio de Cultura. Sin embargo, durante la negociación entre consistorio y Patrimonio para actuar en el BIC, el departamento autonómico sí que apostaba por la eliminación de la escalera y por revertir algunos elementos impropios, lo que bloqueó la intervención. Finalmente, según ha confirmado el consistorio, se mantendrá la escalera de acceso a la primera planta, según la resolución de la Dirección General de Patrimonio Cultural, que considera favorable la adecuación del proyecto básico y de ejecución de restauración redactado por los técnicos municipales y «avala la compatibilidad de las actuaciones previstas con los valores culturales y patrimoniales del monumento».
Símbolo de la nuestra historia
El alcalde destacó que esta resolución supone «una magnífica noticia para Paterna porque permite avanzar en la restauración y puesta en valor de uno de los mayores símbolos de nuestra historia y de nuestra identidad colectiva, respetando además elementos tan representativos y singulares como su escalera». Según los datos históricos aportados por el cronista Camilo Segura, la torre de Paterna data de finales del siglo XI –principios del XII. De hecho, en las crónicas históricas de la reconquista del Reino de Valencia, la Torre de la Vila de Paterna se refleja en varios de los textos.
Sagredo también ha subrayado que “la Torre forma parte del alma patrimonial de Paterna” al mismo tiempo que ha asegurado que “esta decisión, aunque tardía, demuestra que es posible compatibilizar la conservación del patrimonio con el rigor técnico, histórico y arqueológico para preservar su autenticidad”. Para ello, han resultado determinantes tanto los informes técnicos de arquitectura y arqueología como las catas murarias realizadas en la Torre, cuyos estudios han permitido analizar la evolución histórica y constructiva del inmueble y confirmar la viabilidad patrimonial de la intervención planteada.
Se ha triplicado el coste
El alcalde ha informado de que el coste del proyecto casi se ha triplicado al pasar de los 88.000 a los 256.000 euros que costará ocho años después. "Al actualizar los precios hemos pasado de 88.000 euros que costaba el proyecto hace 8 años, a los 256.000 que nos va a tocar gastaronos ahora a todos los paterneros y paterneras. Independientemente de todo esto por nuestra torre moruna, por uno de nuestros símbolos más queridos. Los paterneros haremos lo que haga falta", ha especificado Sagredo.
Perdida de subvenciones
Al margen del incremento del coste, otras consecuencias del retraso de la Generalitat en conceder el permiso son que el edificio ha sufrido mayor deterioro en este tiempo -Sagredo ha mostrado en redes las zonas desconchadas y agujeros- y que también "hemos perdido varias subvenciones".
Los antecedentes
Cabe recordar que en 2018 el Ayuntamiento de Paterna solicitó a la dirección general de Patrimonio la autorización para poder actuar sobre el BIC con categoría de monumento. La respuesta fue que sería afirmativa siempre que se cumplieran una serie de condiciones: Sondeo sobre los matacanes (sobre los que se apoya el remate superior realizado con ladrillo y considerado como impropio) por si pudiera revertirse la figura de la Torre al estado previo a la actuación de 1970, al menos en algún punto; y eliminar la escalera, recuperando el hueco que existía en el momento de la citada intervención, y que comunicaba el aljibe como acceso público, así como estudiar la modificación sobre otros huecos modificados. Entonces las condiciones de Patrimonio dejaron paralizado al ayuntamiento, ante la enorme dificultad que suponía la eliminación de los elementos impuestos por el departamento autonómico.
Eliminación del mortero
El documento técnico presentado en su día especificaba la eliminación de morteros, ladrillos macizos utilizados para retacar los huecos existentes y considerados un elemento impropio que alteraron la fisionomía de la Torre. Para ello, se realizaría un limpiado para que quedara reflejada la realidad constructiva. Tampoco se desarrollaría un lucido posterior. En este sentido, también se planteaba la eliminación del mortero de cemento, que provocaba un “manchado” sobre la superficie del edificio. La idea era eliminarlo con un cepillo rígido o un picado cuidadoso.
El proyecto incluía que se emplearía la técnica de nebulización de agua desionizada pulverizada a baja presión, además del uso de un cepillo de cerdas suaves. Posteriormente se aplicaría con posterioridad una capa de sales de amonio como fungicida. Respecto a otros elementos, para la barandilla metálica de la escalera se utilizaría un cepillado suave y agua jabonosa, se repondría su estructura de madera y que se desmontarían las puertas y ventanas de madera para su restauración. Por último, el mortero eliminado sería sustituido con uno nuevo de cal hidráulica NHL5.
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