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Vivienda

Inquilina enferma se niega a abandonar su casa en Albal ante la demolición inminente

Servicios Sociales ofrecen una pensión de siete días a la inquilina, que rechaza la alternativa por su estado de salud y la imposibilidad de subir escaleras

El vallado y el precinto en la fachada de a casa de Loli en la calle Sant Antoni.

El vallado y el precinto en la fachada de a casa de Loli en la calle Sant Antoni. / Levante-EMV

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Ada Dasí

Ada Dasí

Albal

"Me han dicho que recoja nuestras cosas y que nos vayamos", explica Loli, la inquilina de la vivienda de la que caen cascotes en la calle Sant Antoni de Albal, como ya avanzó este periódico. La mujer, de 51 años, que está enferma "con siete tumores", y ligada a una botella de oxígeno y una silla de ruedas, se niega a abandonar la casa que comparte con su hijo de 22 años y su pareja de 49, junto con dos gatos, desde hace casi tres años, y por la que, tal y como señala, "pago un alquiler, con un documento firmado por el propietario".

La voz de alarma del mal estado de la vivienda la dio ella misma y su vecino de al lado, Richard, tras el derrumbe de una parte del muro exterior casi en la puerta de su casa y que le impide poder acceder por allí. Estos hechos ocurrieron el pasado mes de noviembre, cuando el agujero en la fachada era más pequeño, y hasta ahora, la familia ha estado viviendo ahí sin que nadie les haya visitado ni molestado. "Cuando nos dimos cuenta, nos habían vallado y precintado la fachada de la casa", comenta Loli con cierto asombro de lo que ocurrió este jueves. "Ni siquiera los policías sabían que estábamos dentro".

Loli y su familia también fueron afectados por la dana y su estado de salud empeoró, hasta tener que ingresarla en el hospital. Fue entonces cuando le detectaron el séptimo tumor. "A pesar de los daños que tuvimos en la dana, no hemos recibido ninguna ayuda", comenta y critica que no le hayan tramitado todavía una pensión no contributiva.

Alternativas habitacionales

La mujer comenta que los Servicios Sociales le han instado a desalojar la vivienda, cuya demolición está ya prevista, y les han ofrecido irse a una pensión de Aldaia durante 7 días, la misma, según comenta, "en la que ya estuve hace tres años y luego tuve que dormir en un coche casi dos meses y medio, en Xirivella", hasta que encontró esta casa de alquiler. "Mi hijo ha estado reformando la vivienda por dentro conforme hemos podido, porque yo también estuve ingresada en el hospital después de la dana", explica.

"Supuestamente mañana proceden a la demolición y nos han dado horas para que nos vayamos", explica, "pero yo en mis condiciones no estoy para irme a una pensión", añade. "No quiero volver a quedarme en la calle", comenta entre indignada y compungida por la situación desesperada en la que se encuentra. Además, puntualiza que la pensión, solo tiene ascensor hasta el primer piso y "no puedo subir escaleras porque me ahogo".

Servicios Sociales

Desde los Servicios Sociales municipales, mantienen silencio respecto a este caso y solo confirman que "se le han ofrecido otras alternativas habitacionales y no las ha aceptado". Loli reconoce que también le dieron la opción de ingresar en una residencia, pero apunta que "yo no estoy para estar en una residencia".

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