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Urbanismo

Vecinos de Torrent exigen actuación urgente ante el peligro de una vivienda en ruinas

El consistorio de Torrent trabaja en los trámites administrativos para intervenir en una propiedad privada que genera malestar vecinal

Vecinos de Torrent exigen actuación urgente ante el peligro de una vivienda en ruinas

Ada Dasí

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Ada Dasí

Torrent

Los vecinos de la plaza Mestre Giner de Torrent llevan años conviviendo con una situación que consideran ya insostenible. El abandono de una vivienda en ruinas, situada junto a un patio residencial de 15 viviendas, no solo deteriora la imagen del barrio del Raval, sino que también ha provocado una creciente preocupación por la seguridad y la pérdida de valor de la zona.

La última muestra del malestar vecinal ha llegado a través de una nueva instancia presentada ante el ayuntamiento, en la que reclaman una actuación “urgente” para eliminar el riesgo estructural del inmueble. Los afectados piden al consistorio que inicie la ejecución subsidiaria ante el "incumplimiento" de los propietarios y que, además, traslade a los residentes un calendario claro de actuaciones.

El derrumbe del tejado hace casi un año.

El derrumbe del tejado hace casi un año. / Levante-EMV

Derrumbe del tejado

Hace ahora un año, parte del tejado de la antigua casa se derrumbó, lo que obligó al Ayuntamiento a vallar el perímetro de seguridad, incluyendo el parque infantil situado justo enfrente. Una medida que en principio se planteó como provisional, pero que todavía se mantiene y ha generado un profundo malestar entre los residentes, que han visto cómo una de las pocas zonas de encuentro y ocio del barrio permanece inutilizada.

“Es una pena que los niños no puedan disfrutar del parque”, lamenta una vecina, que denuncia también las consecuencias diarias del deterioro del inmueble. “Huele mal porque la gente orina en este rincón, justo donde tenemos la entrada del patio”, explica. Otra residente, que lleva cinco años viviendo en la zona, asegura que el estado de la vivienda ha empeorado progresivamente hasta alcanzar una “situación insostenible”. “Es necesario que se tomen medidas cuanto antes”, reclama. “Nuestros pisos pierden valor por el entorno en el que se encuentran”.

Primera denuncia

Los vecinos recuerdan que las primeras denuncias ante la administración local comenzaron tras la pandemia. Desde entonces, aseguran haber soportado episodios de ocupaciones ilegales, hogueras en el interior del inmueble, presencia de ratas y caída de cascotes a la vía pública.

“Resulta inaceptable que se aleguen dificultades administrativas, como licitaciones desiertas, para justificar una inacción tan prolongada ante un problema que afecta directamente a la seguridad ciudadana”, sostienen en el escrito remitido al consistorio.

El parqu einfantil vallado frente a la vivienda en ruinas.

El parque infantil vallado frente a la vivienda en ruinas. / A. D.

Los residentes advierten además de que el deterioro del edificio, agravado recientemente por los episodios de viento, supone “un riesgo evidente e inminente”. En este sentido, recuerdan que la legislación vigente obliga a los propietarios a conservar sus inmuebles y que, en caso de incumplimiento, corresponde a la administración actuar de manera subsidiaria para garantizar la seguridad pública. “Parece que tenga que ocurrir una desgracia para que se actúe, aunque esperamos que nunca llegue ese momento”, concluyen.

Proceso administrativo

Como en cualquier otro proceso en el que intervenga la administración local, los plazos suelen ser largos y costosos, con una demora que acaba con la paciencia de los afectados. En este caso, el concejal de Urbanismo, José Gozalvo, defiende que el Ayuntamiento “no ha dejado de trabajar en el asunto” desde que tuvo conocimiento del problema. “Hemos seguido todos los procedimientos administrativos correspondientes. Entendemos la urgencia de los vecinos, pero debemos cumplir cada paso que establece la normativa”, señala.

El edil recuerda además que se trata de una propiedad privada cuyos dueños “están dilatando los requerimientos, apurando los plazos”, pero siempre dentro de la normativa. La vivienda, añade, está catalogada y cuenta con una fachada protegida en la que todavía se conserva un panel cerámico.

Según explica Gozalvo, el consistorio actuó inicialmente instalando una malla de protección para evitar desprendimientos. Posteriormente, tras el derrumbe parcial del tejado, se solicitó autorización para que un arquitecto externo pudiera acceder al interior y evaluar el estado del inmueble. “Nos citaron un domingo a las cuatro de la tarde y tuvimos que insistir para que fuera en horario laboral. Todo ello ha ido retrasando el proceso”, afirma.

Finalmente, el arquitecto redactó un proyecto para estabilizar la fachada y cubrir el tejado con el objetivo de evitar acumulaciones de agua que puedan ocasionar daños en los edificios colindantes. En estos momentos, según el concejal, la propiedad ha presentado alegaciones al proyecto y el Ayuntamiento se encuentra “en proceso de responderlas”.

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