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Trasladan una aula del IES Puçol al detectar ácaros de ave en la piel de alumnos y docentes

Los insectos proceden de unas aves que han anidado en el hueco de la persiana de la clase y fueron detectados por el picor en brazos y piernas de los asistentes

Ácaro visto con un microscopio en el brazo de un alumno del IES Puçol.

Ácaro visto con un microscopio en el brazo de un alumno del IES Puçol. / L-EMV

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Pilar Olaya

Pilar Olaya

Puçol

Al calor que sufren alumnos y docentes en las aulas, se suma ahora un nuevo "inconveniente" inesperado: los ácaros de las aves. El alumnado de 1º de la ESO del IES Puçol ha tenido que ser trasladado a otra clase después de que algunos de los jóvenes, así como profesores e incluso las personas que se encargan de la limpieza, sufrieran un fuerte picor en sus brazos y piernas. Tras la queja de un alumno, el profesor observó este viernes por la mañana que en su brazo había unos pequeños bichitos negros, y decidió analizarlos con un microscopio.

Tras el análisis se comprobó que eran ácaros de las aves, lo que apuntaba directamente a unos pájaros que habían anidado en las persianas del aula debido a su mal estado, y que ya el alumnado se había quejado de encontrarse heces y plumas en la clase. Un hallazgo que también coincide con la advertencia de una madre a la tutora del aula, asegurando que su hija había llegado a casa con unos bichitos en sus brazos que le ocasionaban picor.

Persiana donde ha anidado las aves portadoras de ácaros.

Persiana donde ha anidado las aves portadoras de ácaros. / L-EMV

No pueden reproducirse en la sangre humana

Los ácaros de las aves son muy pequeños, pero son visibles a simple vista. Estos ácaros normalmente permanecen en las aves o en sus nidos durante toda su vida. Los huevos de los ácaros se depositan en nidos o sobre plumas y eclosionan en dos o tres días: En los adultos se pueden ver unos cinco días después si hay aves presentes. Los ácaros de las aves pueden picar a las personas mientras buscan huéspedes, pero no pueden reproducirse en la sangre humana. Para eliminarlos, basta con quitar los nidos, usar insecticida y retirarlos con un paño húmedo del cuerpo humano.

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