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Dana

Los jóvenes de la dana piden tener voz en la reconstrucción

“Hemos pasado de ser héroes a ser meros espectadores”, señala un joven de Benetússer

Cadena de jóvenes en labores de limpieza tras la dana.

Cadena de jóvenes en labores de limpieza tras la dana. / Efe/Bruque

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Ada Dasí

Ada Dasí

Alaquàs

Los jóvenes de la dana piden tener voz en la reconstrucción. Esta es una de las principales conclusiones que se desprenden del informe “De lo urgente a lo importante”, elaborado por la ONG Plan International, en un proyecto subvencionado por el Ministerio de Infancia y Juventud. La presentación ha tenido lugar este miércoles en el Castell d’Alaquàs.

En el estudio han participado jóvenes de Catarroja y Massanassa que vieron como los efectos de la riada trastocaba toda su vida y su entorno, especialmente los centros escolares, algunos de los cuales, 19 meses después, todavía están por reconstruir.

"Es la generación que vivirá en estos municipios"

El informe pretende ser una llamada de atención a las autoridades e instituciones para que cuenten con este sector de la población que, al fin y al cabo, “es la generación que va a vivir en estos municipios en el futuro”, como señala la CEO de Plan International, Virginia Saiz.

Los jóvenes han participado con entrevistas y paseos por sus municipios para mostrar cómo ha cambiado su entorno y qué harían para mejorarlo.

"De ser protagonistas a ser invisibles"

Saiz ha resumido el documento en tres mensajes que han lanzado los jóvenes. Por una parte, “el sentimiento de haber pasado de ser protagonistas, ayudando a quitar el barro, a ser invisibles en el proceso de reconstrucción”. Aquí ha hecho referencia a una de las aportaciones de un joven de Benetússer que apunta: “Hemos sido héroes y ahora somos otra vez los últimos de la fila. “Esto es una llamada de atención”, ha matizado la directora general.

"Echo en falta más limpieza y una mayor coordinación en las obras de reconstrucción"

Ana Lerma es corresponsal juvenil de Massanassa y una de las participantes en el informe. Para ella, fue una satisfacción que "alguien nos escuchara y poder compartir lo que pensamos", a través de los paseos y las entrevistas del proyecto de Plan International. Considera que la reconstrucción de su municipio "debería estar más equilibrada" porque "las calles más céntricas se han recuperado, pero hay otras más escondidas que las ves y piensas que solo han pasado tres meses de la dana". La joven reconoce que se han tomado algunas medidas y que el proceso no puede ser rápido, aún así, echa de menos la limpieza. "Nos parece muy bien que haya instalaciones nuevas y que arreglen los parques, pero si en el entorno en el que has crecido y te has criado sigues viendo, por ejemplo, un garaje todavía lleno de barro lo primero que piensas es en la dana y te recuerda todo lo que ha pasado". Ana le pide a las administraciones que la reconstrucción sea más equilibrada y coordinada. "Cuando vas con el coche te das cuenta de que hay muchos baches" y en cuanto a las obras, advierte de que es necesario una mayor coordinación porque "vas por una calle y está todo cortado y ya no sabes por donde ir. No se tiene que hacer todo de golpe". Además, reconoce que hay cosas "que se tenían que haber hecho antes".

"Repuntes de ansiedad y otros trastornos"

El último de los puntos es la educación, que se ha convertido en el último escalón de la reconstrucción. “El impacto emocional de la Dana está surgiendo ahora con repuntes de ansiedad y otros trastornos “explica Saiz, quien remarca que los alumnos de Secundaria pasaron por el Covid y han acabado con una dana, “encadenado una crisis con otra”.

El informe propone reconocer el derecho a la participación en todas las fases de la reconstrucción, pero como matiza Saiz, “no como consultas puntuales sino con mecanismos reales para que puedan opinar sobre los temas que les interesan como educación, vivienda, ocio y salud mental”.

Un momento durante la jornada "De lo urgente a lo importante" en el Castell d'Alaquàs.

Un momento durante la jornada "De lo urgente a lo importante" en el Castell d'Alaquàs. / A. D.

El secretario de Estado de Infancia y Juventud, Rubén Pérez, que ha participado en la presentación de las conclusiones, ha inicidido en las mismas cuestiones, remarcando que el urbanismo en las ciudades “parece que se ha olvidado de la juventud”. “Hay que crear espacios para ellos, para poder escucharlos como un agente más”.

Pérez ha remarcado los recursos movilizados por su ministerio tras la dana, con más de 60 millones, 46 para ayuntamientos con el fin de desarrollar políticas de juventud y procesos de participación, y 13 millones a entidades.

Construcción de una ludoteca

El alcalde de Alaquàs, Toni Saura, como municipio anfitrión, reforzó la idea de que la “reconstrucción no se puede hacer hablando en el nombre de los jóvenes, sino escuchándolos”. Saura ha recordado que el municipio ha recibido un millón de euros del ministerio con el que se están llevando a cabo diversos proyectos, entre ellos la construcción de una ludoteca.

En la jornada también ha participado Carmen Grau, experta en gestión de emergencias, quien ha contado los simulacros que se han hecho en Catarroja y Massanassa, así como su experiencia en catástrofes naturales. A esta intervención le han seguido charlas con jóvenes y técnicos municipales.

Impacto de la dana

Según otro de los estudios de Plan International, “Adolescentes en crisis: Impactos de la Dana”, siete de cada diez jóvenes participaron como voluntarios en las tareas de limpieza y primera respuesta en los meses posteriores a la dana, la mitad considera hoy que su opinión no se ha tenido en cuenta en las decisiones de su municipio, mientras que el 60 % desconoce qué se está decidiendo sobre el futuro de sus centros educativos, sus viviendas y sus espacios de ocio.

Una técnica municipal de juventud lo confirma desde su trabajo diario: "No se han creado estructuras estables de participación juvenil vinculadas a la reconstrucción". "Las administraciones públicas no han estado a la altura. No han trabajado específicamente con la juventud", añade.

Los participantes en la jornada de presentación del informe.

Los participantes en la jornada de presentación del informe. / P. I.

La educación, "el último escalón de la reconstrucción"

El derecho a la educación es uno de los ámbitos más perjudicados y, a la vez, uno de los menos priorizados en la reconstrucción, según las opiniones de la juventud recogida en la investigación. El 97% de los adolescentes y jóvenes participantes vieron su centro educativo afectado, la mitad estuvo más de un mes sin clase y un tercio de las clases se suspendieron sin adaptación online.

Año y medio después, alrededor de 3.000 alumnos todavía van a clase en aulas prefabricadas en los municipios de Catarroja, Massanassa, Alfafar o Paiporta, entre otros, mientras una docena de centros educativos esperan su reconstrucción total o parcial.

El estudio documenta secuelas académicas evidentes: casi 4 de cada 10 adolescentes tenían más dificultades para concentrarse seis meses después de la catástrofe y un 30 % señalaba que su rendimiento se había visto bastante o completamente afectado a medio y largo plazo.

Los profesionales entrevistados alertan del riesgo de incremento del abandono escolar, especialmente entre alumnos y alumnas en situación de vulnerabilidad previa. "Hay parte del alumnado que ha dicho: para qué voy a estudiar si el agua me lo ha quitado todo", explica un director de centro de secundaria en uno de los testimonios recogidos en el informe.

Vivienda, emancipación bloqueada y heridas emocionales que emergen

En el ámbito de la salud mental, casi 4 de cada 10 adolescentes vieron bastante o muy afectada su salud mental por la catástrofe y un 48% necesitó apoyo psicológico en algún momento de la crisis. Los profesionales entrevistados advierten de un impacto emocional retardado, con repunte de ansiedad, problemas de sueño, conductas de riesgo e incluso autolesiones, una vez superada la fase inicial de supervivencia.

La catástrofe ha provocado además un encarecimiento del alquiler que en algunos municipios llega al 30%, lo que aleja aún más la posibilidad de emancipación. "La dana no ha creado el problema de la vivienda, lo que ha hecho es destaparlo y multiplicarlo”, afirma una psicóloga de la Unidad de Salud Mental de Emergencia (USME).

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