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Pla de Quart

Aldaia vive dos reyertas distintas en menos de 15 minutos: un muerto y tres detenidos

Un joven mata a otro a cuchilladas en una casa ocupada del Pla de Quart por robarle y otro grupo se enzarza en una trifulca con amenazas y golpes, pero sin heridos, en el municipio

Los dos incidentes, protagonizados por migrantes que malviven donde pueden, hacen revivir el violento desalojo hace un años de 30 jóvenes de una vieja fábrica por parte de un grupo de hombres armados con botes de gas lacrimógeno, machetes y bates de béisbol

Desalojo de migrantes de una nave de Aldaia

L-EMV

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Aldaia

Dos reyertas ocurridas en menos de 15 minutos en una casa de campo y una antigua nave industrial de Aldaia, con el resultado de un fallecido y tres detenidos, entre ellos el autor de este nuevo homicidio en València en un plazo de menos de 24 horas, han vuelto a poner sobre la mesa la crisis que vive el municipio, a pesar de los esfuerzos del Ayuntamiento de Aldaia, por la falta de soluciones habitacionales para el colectivo migrante que se concentra en esa área desde hace tiempo. Esta situación vivió su momento más tenso hace ahora un año, cuando un grupo de hombres armados desalojó violentamente una antigua fábrica donde residía una treintena de migrantes que buscaba cobijo tras quedarse sin el sostén de la Ciudad de la Esperanza (Cides).

El primero de los incidentes violentos se produjo en torno a las 10.35 horas de ayer, martes, 16 de junio, en una casa de campo ubicada al final de un camino de tierra, en el Pla de Quart, muy cerca -a 300 metros campo a través- de esa antigua fábrica, la de Cofedeva, en la que se produjo la violenta expulsión de los ocupas por parte de un grupo encabezado por los propietarios del solar y que acudieron al lugar armados con bates de béisbol, machetes y gas lacrimógeno.

Un hombre mata a otro a cuchilladas en una reyerta multitudinaria en Aldaia

Eusebio Calatayud/EFE

Cuchilladas en una vieja casa de campo

Según la información a la que ha tenido acceso Levante-EMV, que adelantó este homicidio, el segundo en dos días tras el acuchillamiento mortal de un logopeda a manos del padre de un niño por supuestamente abusar de él, un joven habría matado a cuchilladas a otro, aún no identificado, en la casa ocupada en la que ambos vivían tras una discusión cuyo origen tratan de averiguar los especialistas del grupo de Homicidios de la Guardia Civil.

Tras cometer el crimen, el presunto autor, de poco más de 20 años, huyó del lugar y se fue a pie hasta Aldaia, donde pidió ayuda a una patrulla de la Policía Nacional alegando que alguien le había robado.

Casi al mismo tiempo, sobre las 10.50 horas, se producía el segundo incidente, en este caso, una reyerta multitudinaria en una antigua nave industrial, en el número 9 de la calle Pla de Quart, muy cerca de donde el presunto homicida había interceptado a los agentes de la Policía Nacional, lo que inicialmente dio pie a creer que ambos sucesos estaban conectados.

Agentes inspeccionan el lugar donde permanece la víctima mortal del crimen de Aldaia

Teresa Domínguez

Detenidos y testigos

Así las cosas, cuando uno de los testigos de la pelea en la nave, ubicada justamente enfrente del Instituto de Enseñanza Pública Salvador Gadea, llamó al 112 para pedir ayuda e informar de que uno de los ocupas del recinto había amenazado a otro con un cuchillo en plena discusión, acudieron al lugar numerosas patrullas, tanto de la Policía Local de Aldaia como de la Guardia Civil. Fruto de esa rápida intervención fue la detención de dos de los implicados en la pelea de la nave, en la que no hubo heridos, y la interceptación de tres testigos de esos hechos.

Sin embargo, una vez que Homicidios se hizo cargo del asunto, sus agentes acabaron deslindando un incidente del otro, y detuvieron al presunto autor del homicidio, a quien las primeras patrullas mantenían aislado en un coche, en la creencia de que era un testigo de la trifulca de la calle Pla de Quart, que comparte nombre con la carretera porque es la misma vía que nace en Aldaia y atraviesa toda esa planicie hasta más allá del barranco del Poyo.

Un hombre muere a cuchilladas en el trascurso de una pelea en Aldaia

Miguel Angel Montesinos

Malviven en casas y naves abandonadas

En ambos casos, los protagonistas han sido migrantes originarios del norte de África que vivían en la casa y en la nave en situación de ocupación, aunque no está claro si alguno de ellos forma parte del grupo de 30 expulsados hace un año, el 20 de junio de 2025, de la antigua nave de Cofedeva.

Ese suceso acabó con varios heridos, uno de los cuales tuvo que ser trasladado a un hospital cercano, por las lesiones sufridas al saltar de un segundo piso para escapar de los golpes de los atacantes, lo que le provocó la fractura de un hueso de la pierna que requirió intervención quirúrgica. Además, una testigo y una de las personas agredidas presentaron denuncia formal por la violenta desocupación y las instituciones actuaron entonces con recursos de urgencia.

Tensión en el desalojo de una nave en Aldaia

Fernando Bustamante

La mayoría de los desalojados entonces eran jóvenes de distintas nacionalidades, la mayoría de los cuales habían estado acogidos en su día en la Ciudad de la Esperanza (Cides), situada a apenas un kilómetro y medio de distancia de la vieja fábrica. El centro establece un tiempo máximo de estancia de tres meses, tras el cual las personas acogidas, en situación administrativa irregular, deben buscar otro lugar donde vivir y muchos se quedan por la zona, tanto en naves abandonadas como en casetas de campo, como es el caso de los protagonistas de los incidentes de este martes.

Mapeo de personas sin hogar

Esta situación hizo que Aldaia creará un programa para atender asentamientos en coordinación con la Generalitat Valenciana. En noviembre, el municipio formó parte de una iniciativa del Consell para realizar un mapeo de las personas sin hogar en municipios afectados por la dana. La mayoría de registros se realizaron precisamente en esta zona del Pla de Quart, donde la mayoría de migrantes muy jóvenes, que no llegan a la treintena, pagan precios de hasta 500 euros por un habitáculo precario dentro de una autocaravana o una caseta de campo, como en la que se ha producido la reyerta mortal, lo que demuestra que la situación no ha mejorado, pese a las medidas tomadas.

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