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Reconstrucción

Catarroja inicia la primera fase del jardín arqueológico de la Villa Romana del Hort de Pepica

Los primeros trabajos del Plan Director contemplan el vallado, la delimitación de los restos arqueológicos con georradar y el movimiento de tierras

Catarroja da luz verde a la transformación de la Vil·la Romana en un jardín arqueológico

Ada Dasí

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Ada Dasí

Ada Dasí

Catarroja

Ya queda menos para que los vecinos de Catarroja puedan contemplar los vestigios de la Villa Romana del Hort de Pepica, integrados en un jardín arqueológico, un proyecto que se inició en la legislatura pasada, pero que se paralizó por la dana y la afectación de los terrenos.

Ahora, el ayuntamiento ha dado un nuevo paso con el inicio de la primera fase del Plan Director que contempla el vallado de la parcela de 12.200 metros cuadrados, la delimitación de los restos arqueológicos con georradar y el movimiento de tierras. No obstante, solo está permitida la excavación arqueológica, en caso de ser necesario, de aquellas zonas en las que el sistema térmico no determine la información suficiente para evaluar la posible afección al yacimiento arqueológico. Todo ello con una inversión subvencionada por el ministerio,que ya ha aprobado la memoria, de 460.000 euros, y un plazo de ejecución de ocho meses.

La visita a la parcela que ocupa la Villa Romana.

La visita a la parcela que ocupa la Villa Romana. / Ada Dasí

Visita a los terrenos

En una visita sobre el terreno, el concejal de Urbanismo, Martí Raga, ha explicado a la adjudicataria y al técnico de Tragsa los pormenores del proyecto y como el agua y el barro han cambiado la fisonomía del terreno. En algunas zonas, las más altas, con menos afección. Al tratarse de una actuación de reconstrucción tras la riada, solo se contempla la restitución del terreno, sin introducir mejoras. No obstante, uno de los puntos a analizar en esta reunión ha sido el tipo de vallado, con algunas alternativas con un impacto visual menor para el entorno.

Los daños ocasionados por la dana sobre el yacimiento arqueológico, todavía no han podido ser determinados en su totalidad, porque los restos arqueológicos están cubiertos a un profundidad de más de un metro, siendo necesario realizar prospecciones arqueológicas superficiales o subterráneas para poder saber con exactitud el grado de afección. La parcela sí sufrió el derrumbe del vallado perimetral, que fue sustituido por otro, así como el arrastre de vehículos y objetos diversos, que también fueron retirados con urgencia.

La ubicación del yacimiento junto al colegio Vil·la Romana.

La ubicación del yacimiento junto al colegio Vil·la Romana. / Ada Dasí

El arco de entrada al antiguo Hort de Pepica y la red de acequias siguen intactos, por lo que el proyecto contempla su restitución, conservación e integración en el futuro jardín. También recoge un acceso al colegio Vil·la Romana, con el que comparte linde. Junto a la valla, se ubica la parte más valiosa del asentamiento, con los hornos donde se cocían las ánforas para el almacenamiento y transporte del vino, y que salieron a la luz en las prospecciones arqueológicas que se hicieron durante varios años.

La puesta en valor de este importante yacimiento arqueológico ha pasado por varios gobiernos, siempre postergándolo año tras año, incluso una denuncia en 2013 puso sobre aviso de que los restos de las prospecciones arqueológicas estaban almacenados en el polideportivo sin orden ni concierto. El Plan Director de la Villa romana busca restituir todo este tiempo. "El jardín arqueológico no solo nos conectará con la Catarroja de hace 2.000 años, sino que creará un nuevo espacio público y verde para el barrio y para todo el municipio", remarca el concejal de Urbanismo, Martí Raga.

El concejal de Urbanismo con los técnicos en la parcela.

El concejal de Urbanismo con los técnicos en la parcela. / Ada Dasí

Hallazgos de importancia

Del estudio arqueológico llevado a cabo durante los años1996 y 1997 mediante cinco campañas arqueológicas y una posterior entre 2007 y 2008, se hallaron estructuras constructivas correspondientes a distintos tipos de arquitectura, restos de cerámicas, estucos, restos de piezas de vidrio, metales, monedas e incluso restos óseos humanos.

El Hort de Pepica supone un importante ejemplo de villa rústica. Se trata de un complejo constructivo y productivo romano con varias fases de asentamientos. Se conjeturan principalmente dos fases. La fase I que abarcaría desde finales del siglo I a. C. y la primera mitad del siglo II. La fase II que se fija aproximadamente en la primera mitad del siglo III. Se tiene conocimiento de una fase III que denota un mal oficio constructivo, tal vez por la condición humilde de los moradores o bien por desconocimiento de las viejas técnicas constructivas tradicionales.

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