Política municipal
Jesús Borràs, nuevo alcalde de Manises: “En un corto espacio de tiempo, tendremos otra 'sorpresa' económica”
El primer edil recupera la vara de mando para Compromís, cumpliendo el pacto de gobierno con PSPV-PSOE y Podem

El nuevo alcalde de Manises, Jesús Borràs, en su despacho. / Lucía Company

Jesús Borràs ha recuperado la vara de mando y asciende a la alcaldía por tercera vez en Manises, cumpliendo el pacto de su partido APM-Compromís, con el PSPV-PSOE y Podem. El dirigente ha estado unos meses ya como alcalde accidental por la baja del socialista, Javier Mansilla, y ahora asume la dirección del ayuntamiento con bastantes retos por delante y una nueva "sorpresa económica" que no ha querido desvelar.
A pesar de que ya actuaba como alcalde accidental, ¿cómo se siente después de alzar la vara de mando?
Estas semanas he estado de sustituto y no ha sido plato de buen gusto, porque lo que quiero es que Javier Mansilla se recupere lo más pronto posible. Esperamos que vaya todo bien y pueda reincorporarse en breve. Hasta ahora he asumido las áreas Mansilla y de una concejala que también está de baja maternal.
Ahora me encuentro muy ilusionado, porque ser alcalde me gusta mucho, es lo máximo a la que quería llegar dentro de la política y lo he conseguido. No busco nada más, solo trabajar a tope por mi pueblo. Este año es una continuación del pacto de gobierno que firmamos con PSPV-PSOE y Podem, y esperamos que en 2027, Manises pueda seguir teniendo un gobierno progresista.
¿Qué es lo primero en lo que se va a centrar?
En todos los proyectos que están a punto de acabar porque hay muchos y la administración es lenta. Por ejemplo, la piscina, que tenía que estar abierta ya hace tiempo, pero una de las empresas que se presentó a la licitación ha presentado un recurso y ya veremos cuando acaba. También tenemos paralizada la urbanización de la plaza Corazón de Jesús, porque ha aparecido un refugio de la Guerra Civil y ahora hay que modificar el presupuesto y solicitar el permiso a la conselleria. Todas estas cosas hacen que se retrasen los proyectos y hay que estar pendiente para ir avanzando en los procesos y que se acaben cuanto antes.
Pero, además, tenemos que iniciar otras iniciativas que consideramos fundamentales y que, quizás, se acabarán en la siguiente legislatura, estemos nosotros o no, porque lo que no podemos hacer es paralizar la ciudad. Por ejemplo, la mejora de la plaza Rafael Atard y el cambio de la cubierta del pabellón Luis Vilar y la mejora de la accesibilidad, que será una realidad a finales de este año y principio del que viene.
Ya que habla de la piscina cubierta, ¿piensa que podrá abrirse este año?
Una de las empresas presentó un recurso, y, por tanto, es el tribunal el que debe decidir. Si la resolución es favorable al ayuntamiento, la apertura sería prácticamente inminente, pero si da la razón a la empresa, serían unos tres meses más.
En el pleno de investidura tenía una concentración de policías locales a las puertas del ayuntamiento. ¿Ya se ha sentado con ellos?
La concentración estaba organizada por un sindicato que pedían que los operativos que están fuera de la nómina se cobren más rápido. En tres años, hemos hecho cerca de 100 pruebas dentro del proceso de estabilización del personal, porque teníamos a muchos trabajadores interinos. Esto implica que el departamento de personal esté saturado. Pero estamos hablando siempre de cuestiones puntuales fuera de la nómina, es decir, la nómina se cobra el día que toca.
Todo el mundo tiene derecho a protestar, pero creo que no era el día. No los he recibido todavía como alcalde porque a mí personalmente no me han pedido ninguna reunión y ellos saben, por la mesa de negociación que esto va pagándose. Estamos ya en año preelectoral y cada sindicato trata de apuntarse el tanto.
La oposición ha calificado su pacto de gobierno a tres bandas como pacto de la agonía. ¿Cómo es la relación con sus socios de gobierno?
Entre los socios de gobierno la relación es normal. Esta es la tercera legislatura y hay que recordar que en la primera éramos cuatro partidos. Está claro que hay tensiones internas Pero se resuelven internamente. Si dentro de un partido ya hay diferencias, cuando hay tres es normal que pase, pero se resuelven internamente.
¿Y la relación con la oposición?
También es normal. Tienen toda la información que piden, salvo algún problema puntual. No obstante, está claro que hay muchas diferencias con los partidos y suelen apoyar pocas cosas de las que presentamos, como por ejemplo los proyectos europeos, en los que sí hemos contado con su aprobación. Aun así, estamos muy alejados del proyecto de ciudad que quieren ellos.
Viene de una legislatura que tampoco ha sido fácil
No, no lo ha sido. Primero fue la pandemia y después, cuando nos recuperamos llegó la dana y aunque nos afectó directamente, menos que a otros municipios, sus consecuencias también se han dejado notar. Durante algún tiempo hemos estado echando una mano a los pueblos de la comarca afectados y después de la dana, las obras que teníamos en marcha se frenaron, porque los recursos hacían falta para la reconstrucción, como la maquinaria, y obras que se tenían que haber acabado en seis meses se retrasaron. No obstante, hacía más falta que estuvieran trabajando en Paiporta que no en una plaza de aquí. De todas formas, todos estos proyectos que teníamos marcados cuando se presentaron en 2023, están acabados o están a punto de acabarse.
Las obras de la N-220 también han marcado estos años
Sí. Hemos intentado que se recogieran nuestras reivindicaciones y lo hemos conseguido. Cuando se acabe la obra, que la parte de arriba está ya prácticamente y la de bajo estará antes de acabar el año, habremos conseguido conectar el pueblo. Antes Manises estaba dividida, hicimos valer nuestras reivindicaciones ante el ministerio para conseguir unir el municipio con un paseo verde que aumentará la calidad de vida de los ciudadanos, reduciendo la contaminación acústica, y revalorizando las viviendas.
¿Qué retos tiene por delante como alcalde?
Estamos muy pendientes de la resolución de la piscina cubierta y de los restos aparecidos en la plaza Corazón de Jesús. Después, la plaza de Vicent Barberà la tenemos recepcionada ya al 50% más o menos y en pocos meses podremos inaugurarla. Hemos empezado las obras de un edificio, que se llamaba el Sensey, que será un espacio para la juventud y se abrirá posiblemente a finales de año. También seguimos con la plaza Rafael Atard, que tiene un presupuesto de 4 millones de euros para dejarla en condiciones.
¿Cómo está la situación del teatro auditorio?
Este edificio es un desastre que hemos heredado. Hemos llegado a acuerdos dos veces y por circunstancias de los cambios de gobierno no se ha podido resolver. Se diseñó para acoger una escuela de teatro y ahora, darle otro uso, es un reto para el cual nosotros, en estos momentos, no tenemos la capacidad para hacerlo. Reconvertirlo en un edificio multicultural o un nuevo ayuntamiento supondría una inversión de 13 o 14 millones de euros.
La Generalitat nos asignó 10 millones para ubicar allí la Escuela oficial de Danza, pero después cambiaron de opinión y querían destinar ese presupuesto al CEIP Joan Fuster, pero la mejora de este centro corresponde al Pla Edificant. Este tema está actualmente en manos de los tribunales y si nos dan la razón esos 10 millones serían un balón de oxígeno para buscar una solución definitiva al edificio. No podemos tener esa construcción parada.
En el pleno de investidura habló de una nueva sorpresa económica, ¿a qué se refiere?
Bueno, hay algunas cuestiones urbanísticas que se paralizaron y estamos a la espera de resoluciones judiciales.
¿Está hablando de mucho dinero?
Sí, mucho.
¿Cuánto llevan pagado en sentencias de este tipo?
Al margen del dinero que hemos ido pagando por préstamos, sabíamos que había resoluciones judiciales que iban a ser en contra del ayuntamiento, como el aparcamiento con 9 millones. Después, se adquirieron terrenos para hacer la ronda norte que no se pagaron y dimos el aprovechamiento a los propietarios en el Nou Manises, como no se desarrolló, ahora están reclamando el dinero y son miles de euros que estamos pagando.
Hay algunas actuaciones más, como la del polígono que, antes de 2015, ya sabíamos que tendríamos que pagar. Y todavía no se ha acabado.
Cuando nosotros entramos a gobernar teníamos una deuda de 7 millones de euros. Eran dos millones de capital e intereses todos los años. Hoy la deuda la hemos rebajado a 3 millones y hemos ido pagando todos los pufos que han ido apareciendo y los terrenos del hospital todavía están por pagar.
¿Cómo lleva Manises el problema de la vivienda?
El problema de la vivienda en Manises es muy complicado porque no hay zona para construir, solo quedan algunas bolsas de terreno por la parte norte y la parte del hospital. El municipio está rodeado por el río, el aeropuerto, el polígono industrial y una zona verde. Yo creo que llegaremos a uno tope de 40.000 habitantes y ya no creceremos más. Están haciendo pisos a precios prohibitivos y los alquileres están a más de mil euros. Es una cuestión general que deben resolver el Estado y la Generalitat.
¿Queda algún daño por reparar de la dana?
Ya están los proyectos en marcha del colector norte, para separar las aguas fecales y pluviales, y se está trabajando en la acequia de Mislata, a la altura del barranquet donde hay desprendimientos, y la zona recreativa en el río, con una inversión de dos millones de euros. Lo tenemos todo en marcha.
Por último, ¿se presenta como candidato para las próximas elecciones municipales?
Es una decisión que todavía no está tomada. Falta un año. Siempre la solemos comunicar a finales de año más o menos. Yo estoy tranquilo porque si me presento bien y si no me presento, hay compañeros detrás que pueden hacerlo muy bien.
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