Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Derrumbe en Benetússer

William Pottes, vecino de la finca derrumbada en Benetússer: "Vi cómo se caía el suelo de mi casa"

La familia del joven de seis miembros vivía alquilado en el primer piso del edificio de la calle Las Américas desde hacía ocho años

William Pottes con su hermano, Emilio, frente a la finca derrumbada.

William Pottes con su hermano, Emilio, frente a la finca derrumbada. / A. D.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Ada Dasí

Ada Dasí

Benetússer

William Pottes es uno de los supervivientes del derrumbe de un edificio de tres plantas en la calle Las Américas de Benetússer que no ha causado pérdidas humanas. Cuando ocurrió el trágico suceso estaba en su casa con su padrastro y sus hermanas, de 19 y ocho años, viendo el partido de España contra Francia del Mundial.

“Estábamos todos en el salón. A la media parte me asomé al pasillo y vi como iban apareciendo grietas en la pared que llegaban hasta mi dormitorio que estaba al fondo y se oía un ruido como un crujido. Avisé a mi padrastro para ver que podíamos hacer”, relata el joven de 20 años. “Nos dijo que saliéramos todos y subimos al segundo piso a avisar a la vecina, pero no nos respondían”. “Cuando bajamos de nuevo, oímos un primer estruendo y vimos como se desplomaba el piso de mi casa y caía sobre la planta baja”.

Una vez todos a salvo a pie de calle, los bomberos sacaron a la vecina del segundo, una mujer con movilidad reducida, y unos 20 minutos después el edificio se desplomó del todo.

Su padrastro, Darwin, agradece profundamente que les dejaran salir dos horas antes del trabajo para ver el partido porque “si no, no habría estado en casa en esos momentos”, así como la suerte de que el derrumbe se produjera a esas horas y no más tarde, porque les habría sorprendido durmiendo.

"Salimos con lo puesto"

La situación de la familia es delicada porque han perdido todas sus pertenencias en el interior de su hogar, en el que vivían alquilados desde hace ocho años, "solo nos queda lo que llevamos puesto", comenta, aunque a Darwin todavía le dio tiempo de recoger la mochila con su documentación. La familia ha pasado la primera noche en un hotel, a cargo del ayuntamiento, pero anímicamente están destrozados. “Mi madre todavía no se lo puede creer. Hemos pasado la dana y ahora esto”, comenta William, acompañado por su otro hermano, Emilio, que lo ha vivido todo desde la distancia.

"Mi hermana no para de decir que quiere volver a casa", añade, mientras explica que "lo primero que hemos hecho ha sido ir a comprar ropa, sobre todo para mi hermana, porque nos hemos quedado sin nada", explica el joven, "salimos de casa con lo puesto".

William y Emilio se han acercado esta mañana para comprobar el estado del que ha sido su hogar durante ocho años, por si podían salvar algunas de sus pertenencias. A pie de calle y tras las vallas señalaban la que fuera la habitación de su madre, donde todavía se podía ver un armario y una foto colgada en la pared que, de momento, es tan lejos de su alcance. La esperanza se ha ido diluyendo porque su vivienda era el primer piso, sobre el que han caído todos los escombros.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents