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Derrumbe en Benetússer

Preocupación entre los inquilinos del edificio derrumbado de Benetússer tras la retirada de la vigilancia privada

La Policía Local de Benetússer refuerza el vallado y el precinto policial para impedir accesos no autorizados al edificio colapsado

Una mujer paseando por la calle las Américas de Benetússer junto al edificio derrumbado.

Una mujer paseando por la calle las Américas de Benetússer junto al edificio derrumbado. / Germán Caballero

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Laura Florentino

Laura Florentino

Benetússer

La retirada del servicio de vigilancia privada en el edificio derrumbado de la calle las Américas de Benetússer ha generado preocupación entre los propietarios e inquilinos afectados. El vigilante abandonó la zona a las 10 horas de ayer lunes, según pudo comprobar este diario, coincidiendo con el inicio de los trabajos de desescombro, dejando el recinto sin custodia permanente.

La decisión ha inquietado a los vecinos, que temen que cualquier persona pueda acceder al interior del perímetro y sustraer pertenencias que permanecen entre los escombros. Muchos de ellos siguen confiando en poder recuperar algunos de sus enseres durante las labores de derribo.

"Esto se va a quedar sin seguridad. Puede venir cualquiera y llevarse lo que quiera porque no hay vigilancia", lamentaban algunos de los afectados.

Fuentes del Ayuntamiento de Benetússer confirman a Levante-EMV que el contrato de vigilancia sufragado por el consistorio finalizó el 20 de julio, coincidiendo con el inicio de los trabajos para asegurar la zona. Según explican, el principal objetivo de ese servicio era custodiar el edificio mientras no se había intervenido sobre la estructura, una situación que ha cambiado con el comienzo de las labores para eliminar los elementos de mayor riesgo.

Cordón policial en la zona perimetrada por la Policía Local de Benetússer.

Cordón policial en la zona perimetrada por la Policía Local de Benetússer. / Germán Caballero

Refuerzo de la Policía Local en la zona

Las mismas fuenten señalan a este diario que los propietarios afectados están realizando gestiones con sus compañías aseguradoras para que sean estas las que asuman el coste de un nuevo servicio de seguridad privada y pueda mantenerse la vigilancia en el entorno del edificio. Mientras tanto, el consistorio asegura que se reforzará la presencia de la Policía Local en la zona para evitar accesos no autorizados y garantizar la seguridad del perímetro.

Refuerzo del vallado y precinto policial

Ante la inquietud de los afectados, la Policía Local anunció que el perímetro volverá a quedar completamente cerrado mediante un nuevo vallado reforzado y un precinto policial para impedir accesos no autorizados. "Pondremos un vallado bien asegurado y con precinto. Cuando un precinto policial se vulnera se está cometiendo una infracción que puede ser penal", explicaba el agente.

El objetivo es garantizar que nadie pueda acceder a una zona que continúa siendo peligrosa por la inestabilidad de la estructura, al tiempo que se protege el escenario mientras avanzan los trabajos de retirada de los elementos con mayor riesgo y la posterior demolición controlada.

La preocupación de los vecinos se centra ahora en que las pertenencias que todavía permanecen entre los restos del edificio puedan conservarse hasta que sea posible recuperarlas con seguridad. Mientras tanto, el recinto quedará protegido mediante el vallado y el precinto policial, aunque ya sin vigilancia privada presencial.

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