En la comarca de La Hoya de Buñol-Chiva, se sienten un territorio «de segunda división», como califica el presidente de la mancomunidad y alcalde de Yátova, Miguel Tórtola. La situación sanitaria en los municipios es crítica, además de por la pandemia y la alta incidencia en algunos municipios, por la escasa atención médica que los vecinos y vecinas reciben. En estos momentos hay dos consultorios médicos cerrados, el de Godelleta y el de Calicanto, por falta de personal que el Departamento de Salud del Hospital de Manises no sustituye.

Es la denuncia que hacen los doce municipios pertenecientes a la comarca que se reunieron el miércoles en pleno. «Debe abordarse de manera urgente un plan de contratación de personal que cubra las bajas de profesionales que se produzcan, aumenten las plazas vacantes y cree nuevos puestos para la atención telefónica y de urgencia, de forma que se garantice una atención sanitaria de calidad a todas las personas de nuestras localidades». Así se acordó publicar en el escrito posterior al pleno, donde también manifestaron su «apoyo» a los profesionales sanitarios que, como ellos, «sufren la falta de inversiones y medios necesarios para su correcto desempeño».

Mientras tanto, los centros de salud locales funcionan a medio gas o no funcionan. En Yátova, ante la baja del médico de cabecera, el consultorio quedó cerrado un par de semanas y tenían que desplazarse hasta Buñol. Ahora el servicio se ha recuperado pero es una problemática que se repite. «Estamos cansados. Entendemos la saturación sanitaria, pero las bajas médicas no se suplen y eso repercute en nuestros vecinos, que tienen que desplazarse a otros municipios a por su medicación o a hacerse un análisis de sangre», señala Tórtola. «El Hospital de Manises tiene que reforzar la atención en nuestra comarca», apunta.

El consultorio de Chiva-Calicanto también está cerrado. Es el que atiende a las tres urbanizaciones que ahora tienen que ir a Chiva. En Godelleta, la alcaldesa, Silvia López, informa que su consultorio está cerrado desde el 13 de enero. El médico de cabecera pidió una baja y nadie le ha sustituido, y de nada ha valido las opciones que López ha ofrecido a la gerencia de Manises, como devolver una atención diaria de 8 a 12 (tal como se hizo en verano) o que, como mínimo, hubiera atención de enfermería para suministrar el sintrom y las curas.

Esa es una de las circunstancias que agravan la situación: la población de la comarca está envejecida y los trayectos en coche a otros municipios siempre dependen de alguien que les pueda llevar. «Eso si son atenciones básicas, ya que el centro de especialidades que nos corresponde es el de Aldaia», apunta el presidente de la mancomunidad.

Una situación que no se entiende y que llevan años reivindicando a través de la plataforma Pro-Hospital, que busca la creación de un centro de especialidades -como el modelo hospitalario de Villena- que de servicio sanitario de cercanía a los habitantes de la comarca.

RIba-roja asume la atención sanitaria del centro de salud de Loriguilla, también cerrado

No solo en la comarca de la Hoya de Buñol-Chiva hay deficiencias sanitarias. En Loriguilla, el centro de salud permanece también cerrado ante la falta de personal del Departamento de Salud del Hospital de Manises, de quien también depende el consultorio. Por eso, los pacientes de Loriguilla han sido derivados al ambulatorio de Riba-Roja de Túria. Representantes del ayuntamiento se reunieron con la coordinación del centro médico de RIba-Roja, quien reafirmó su compromiso de mantener la atención a pacientes de Loriguilla presencialmente los martes para extracciones de sangre y control de anticoagulados y demás servicios de enfermería activos. El resto de servicios médicos se seguirán prestando de forma telefónica o presencial en urgencias en Riba-roja «en caso de ser estrictamente necesario». Como señalan fuentes municipales de Riba-roja, el ambulatorio ha aumentado el volumen de trabajo «pero no ha sido necesario reforzar la plantilla».