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Chiva actualiza su PGOU tras 40 años con el reto de las plantas fotovoltaicas

Se quiere crear suelo industrial para atraer empresas y se blindan las zonas naturales

El casco urbano de Chiva, con solares pendientes de construir, en una imagen de mayo. | LEVANTE-EMV

Chiva ha aprobado actualizar su Plan General de Ordenación Urbana. En estos momentos, el municipio se rige con las normas subsidiarias de 1983 y aunque cuarenta años después el mundo en su conjunto ha cambiado, con unos fundamentos urbanísticos que poco o nada tienen que ver con entonces, en Chiva se mantienen igual. De ahí que el impulso que se le ha dado en esta legislatura a la puesta en marcha de un PGOU adaptado a los tiempos tenga tanta relevancia: con un presupuesto de medio millón de euros (535.000 euros), el pleno del ayuntamiento ha aprobado licitar la redacción de la normativa y poner al día el término municipal, con una circunstancia nueva que le acucia: la instalación de parques fotovoltaicos.

Chiva fue el primer municipio en la provincia que se opuso al proyecto de una megaplanta fotovoltaica en la Sierra de Brihuela. Los ciudadanos se han volcado contra este parque aunque algunos propietarios han firmado la venta de sus terrenos. El pleno del ayuntamiento, en su conjunto, se ha negado a esta infraestructura y aunque los permisos dependen del Ministerio para la Transición Ecológica, no se pretende ponerlo fácil. De ahí que esta renovación de la norma urbanística, impulsada por la concejalía que dirige Manuel Clemente (EUPV), establezca que el suelo rústico no urbanizable quedará regulado para todo tipo de actividades, y se les protegerá de su posible transformación «mediante la urbanización o degradación». La protección medioambiental es una de las cuatro líneas sobre las que se sostiene el PGOU, e indudablemente la Sierra de Chiva está bajo el foco. «Es el proyecto que catapultará a Chiva en los próximos 25 años», señaló el edil.

De hecho, a fin de no eternizar su aprobación con los preceptivos informes durante años, la redacción del PGOU contempla seis fases para ir publicando y aprobando. De esta forma, además de incluir cláusulas que blindan la norma y le impiden ser derogada o paralizada con un posible cambio de gobierno, las partes que se aprueben pueden ejecutarse.

El otro gran objetivo de la nueva normativa será la de convertir a Chiva en un polo de atracción de empresas. Se quiere dotar al término municipal del suelo para la instalación de industrias, ya que Chiva, que comparte ubicación con Cheste, Riba-roja y Loriguilla, no forma parte del Eje Logístico de la A-3 pese a que tiene características geográficas similares, ya que se encuentra también a 20 minutos del Puerto de València.

Además, el otro gran reto al que se enfrenta Chiva es a la construcción de un parque público de vivienda que de servicio a familias o personas en emergencia social pero también a jóvenes. Se trata de facilitar a las constructoras este tipo de obras porque más allá del urbanismo, esta iniciativa se enmarca dentro de los servicios sociales del municipio. Esta es una de las máximas de la norma: ser transversal para que abarque y afecte a todos los departamentos municipales, y añadir la perspectiva de género al urbanismo. Además, respecto a las urbanizaciones, en el pliego se especifica que la empresa adjudicataria debe contemplar que los servicios básicos estén garantizados en las urbanizaciones y diseminados.

Manu Clemente, concejal de Urbanismo que ha impulsado la renovación del PGOU

Aprovechar el suelo existente

La cuarta y última pata sobre la que se sostiene la actualización es la regeneración urbana desde el punto de vista de la sostenibilidad. El ayuntamiento quiere que prevalezcan las construcciones nuevas sobre suelo ya catalogado y evitar consumir suelo nuevo, como los solares que existen en el casco urbano o las parcelas en la zona de urbanizaciones. La empresa adjudicataria de la redacción del PGOU también deberá «priorizar la colmatación de los desarrollos existentes no consolidados y se estudiará la posibilidad de suprimir aquellos sectores de suelo urbanizable no ejecutados cuarenta años después». El pliego matiza: «Solo se reservará suelo de nuevo desarrollo si resulta estrictamente imprescindible para cubrir las demandas y necesidades del municipio siempre que esté justificado con un estudio de crecimiento e inversión económica».

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