La Confederación Hidrográfica del Júcar triplica la capacidad de desagüe del barranco del Poyo en Chiva
Con cinco actuaciones simultáneas y un plazo de finalización previsto para junio de 2026, la CHJ busca aumentar la seguridad de Chiva ante futuras avenidas, tras los estudios del Cedex

Escollera del barranco del Poyo a su paso por Chiva. / Gobierno de España

La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) avanza en las obras de emergencia del barranco del Poyo a su paso por el casco urbano de Chiva con el objetivo de triplicar la capacidad de desagüe del cauce incrementando de forma significativa la seguridad del municipio ante futuras avenidas extraordinarias como la registrada el pasado 29 de octubre de 2024.
Las actuaciones contemplan cinco actuaciones que se están desarrollando de manera simultánea y cuentan con un presupuesto cercano a los tres millones de euros, permitirán que el barranco pase de soportar entre 150 y 200 metros cúbicos por segundo a alcanzar los 600 m³/s. La previsión es que la obra de emergencia finalice en el mes de junio de este 2026.
Según explica el director de la obra de emergencia, Vicente Botella, los trabajos se han definido a partir de los modelos hidráulicos elaborados por el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex) tras analizar el comportamiento del agua durante el episodio de octubre. “La información facilitada por el Cedex ha sido muy valiosa porque nos ha permitido conocer cómo se comportó el agua y ejecutar actuaciones en base a esos modelos. Siempre con el objetivo de aumentar la capacidad del cauce y, sobre todo, mejorar la protección del núcleo urbano”, señala.
Tres intervenciones en San Isidro
El sector de San Isidro concentra tres de las cinco actuaciones previstas. La primera ha consistido en la demolición de un saliente rocoso conocido como el Molondroño, cuya presencia dificultaba el flujo normal del agua en episodios de gran avenida. Su eliminación permite mejorar la sección hidráulica y facilitar el tránsito del caudal.
En el mismo entorno se ejecuta una segunda intervención que aprovecha la curva natural del cauce para configurar una “rápida hidráulica” en un tramo con una caída superior a diez metros. El objetivo es mantener la velocidad del agua y dirigirla de forma ordenada hasta el puente nuevo de Chiva.
La tercera actuación en este sector, prácticamente finalizada, ha consistido en la construcción de un muro de escollera de unos cinco metros de altura para proteger los edificios de las calles colindantes. La estructura está cimentada y rematada con una coronación de hormigón que garantiza su estabilidad frente a futuras avenidas.
Escollera en Ramón y Cajal y refuerzo del puente nuevo
En la cabecera del cauce, a la altura de la calle Ramón y Cajal, los trabajos se han centrado en garantizar la estabilidad de los taludes y consolidar este tramo especialmente sensible. Para ello se ha ejecutado un muro de escollera de más de 250 metros de longitud y aproximadamente cinco metros de altura. La estructura está cimentada sobre un sistema de pilotes de 0,80 metros de diámetro y ocho metros de profundidad, lo que aporta solidez al conjunto y refuerza la seguridad frente a futuras avenidas.

Se está ejecutando una actuación que aprovecha la curva natural del cauce para configurar una “rápida hidráulica”. / Gobierno de España
La quinta actuación, ya concluida, ha sido el refuerzo estructural del puente nuevo de la calle Antonio Machado, que sufrió daños importantes durante la avenida de octubre. Los trabajos han permitido reparar armaduras y hormigón en pilas y tablero, además de rebajar la cota de la solera en más de medio metro para mejorar el drenaje.
Un proyecto clave en el Puente Viejo
De forma paralela a las actuaciones ya en ejecución, la Confederación continúa avanzando en la definición de un proyecto específico para el tramo final del barranco a su paso por Chiva, con el objetivo de aumentar la capacidad de desagüe a la salida del municipio. En la actualidad, esta capacidad está condicionada en buena medida por la sección hidráulica del Puente Viejo, que actúa como punto limitante del sistema.
Aunque el diseño definitivo todavía está en fase de estudio, las actuaciones previstas se centrarán en generar una pendiente continua en el cauce inmediatamente aguas abajo del puente nuevo de Chiva, prolongándose hasta el tramo final del barranco. En algunos puntos, la excavación del lecho podría alcanzar profundidades superiores a tres metros, con el fin de favorecer una evacuación más eficiente de los caudales.
Tal y como explica el director de la obra de emergencia, intervenir en este punto resulta clave para completar la mejora global del cauce: “Es uno de los puntos más importantes, pero también uno de los lugares más delicados. En este punto el barranco está muy constreñido y la solución final debe estar muy bien diseñada, porque la excavación debe ser precisa y segura para los cimientos de los edificios colindantes”.
La previsión es que la redacción del proyecto pueda licitarse a lo largo de 2026, con una inversión estimada de cinco millones de euros.
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