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Fotovoltaicas

“Están saqueando y destruyendo el patrimonio natural de El Valle de Ayora"

La asociación ecologista ANAV denuncia la tala de encinas jóvenes en Jalance, financiadas con fondos europeos, para instalar una planta solar fotovoltaica

Uno de los encinares de Jalance.

Uno de los encinares de Jalance. / Asociación Naturalista de Ayora y la Valle (ANAV)

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Laura Florentino

Laura Florentino

Jalance

La imagen resulta difícil de asumir incluso en una época marcada por la expansión acelerada de las energías renovables: decenas de hectáreas de encina jóvenes, plantadas hace un cuarto de siglo gracias a fondos públicos europeos, "están siendo taladas y trituradas en el interior valenciano para abrir paso a una planta solar fotovoltaica".

La denuncia la ha hecho pública la asociación ecologista 'Asociación Naturalista de Ayora y La Valle (ANAV), que ha acudido a la Guardia Civil para alertar de la "destrucción" de un encinar de más de treinta hectáreas situado en el paraje del Campichuelo del Campo, en el término municipal de Jalance.

Según la organización, el bosque afectado fue creado en el año 2000 dentro de un programa europeo de reforestación de antiguas tierras agrícolas. Hoy, aquellas encinas tienen alrededor de 25 años y superan en muchos casos los tres metros de altura. "El bosque de encinas, junto a la vegetación arbustiva asociada, era el resultado de una repoblación realizada en el año 2000", recuerda la asociación en su comunicado.

ANAV subraya la paradoja política y ambiental de la operación. "Debe realizarse la incoherencia de que ahora sea una nueva directriz de la política comunitaria, derivada de la denominada 'emergencia climática', la que lleve a su destrucción para implantar un mar de placas fotovoltaicar", denuncia el colectivo.

La zona afectada no es un espacio cualquiera. El proyecto se desarrolla dentro de terrenos integrados en la Red Natura 2000 y catalogados como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), una figura diseñada precisamente para salvaguardar hábitats sensibles y especies protegidas.

Explanada de Ayora.

Explanada de Ayora. / Asociación Naturalista de Ayora y la Valle (ANAV)

La Dirección General de Medio Natural y Animal rechazaba parte del proyecto

La tala cuenta con autorización administrativa desde el 6 de noviembre de 2025, publicada en el DOGV número 10.232. Sin embargo, durante la tramitación del expediente hubo objeciones de la propia administración ambiental valenciana.

En un informe fechado el 30 de noviembre de 2023, la Dirección General de Medio Natural y Animal rechazaba inicialmente parte del proyecto al considerar que "la ejecución de la instalación propuesta conllevaría la pérdida de un encinar ya instaurado".

Por ese motivo, el organismo solicitaba excluir varias parcelas, las número 13, 14 y 17 del polígono 4, del proyecto impulsado por la empresa promotora PROMONRG SOLAR FOTOVOLTAICA I, SL.

Las parcelas señaladas están siendo igualmente arrasadas

Sin embargo, según denuncia ANAV, la empresa logró posteriormente eliminar esa condición y las parcelas señaladas están siendo igualmente arrasadas. "La promotora consiguió eliminar esta exigencia y esas parcelas están, también, siendo taladas", afirma la asociación.

Además, los terrenos afectados poseen actualmente la consideración oficial de suelo forestal, un aspecto que los ecologistas consideran especialmente grave dada la protección que, en teoría, debería implicar esa clasificación.

Debate creciente

El núcleo del conflicto va más allá de este caso concreto y abre un debate creciente en numerosos territorios rurales: hasta qué punto la transición energética puede justificarse a costa de ecosistemas naturales.

ANAV habla directamente de "absurdo e inadmisible atropello ambiental". La asociación cuestiona que se destruya "el principal y natural ecosistema terrestre de absorción del anhídrido carbónico (CO2)" con el argumento de reducir precisamente esas emisiones mediante energías renovables.

"El hecho de arrasar un bosque en vías de consolidación con la excusa de así reducir las emisiones de ese mismo gas gracias a proyectos de la llamada energía renovable" representa, según la entidad, una contradicción de fondo en las políticas climáticas actuales.

Uno de los encinares de Jalance.

Uno de los encinares de Jalance. / Asociación Naturalista de Ayora y la Valle (ANAV)

El colectivo contrapone este modelo de grandes instalaciones industriales al impulso de comunidades energéticas locales y proyectos de autoconsumo. "El Estado y el gobierno valenciano dejan a un lado la promoción real de Comunidades Energéticas locales que favorezcan el autoconsumo en los hogares", sostiene la asociación, "sin necesidad de destrozar el territorio y la naturaleza de nuestras comarcas del interior valenciano".

"Coincide con la época de mayor incidencia de nidificación de las aves"

La organización ecologista también critica el momento elegido para ejecutar los trabajos forestales. Las máquinas están actuando durante mayo, considerado uno de los períodos más sensibles para la reproducción de numerosas especies de aves.

"La tala del bosque de encinas se está realizando justamente en un mes que debiera ser evitado a toda costa", denuncia ANAV, por coincidir "con la época de mayor incidencia de nidificación de las aves y de reproducción de la fauna en general".

Uno de los encinares de Jalance.

Uno de los encinares de Jalance. / Asociación Naturalista de Ayora y la Valle (ANAV)

"Nada de esto parece preocupar ni a los promotores, ni a las autoridades medioambientales", añade el colectivo.

Un territorio saturado de infraestructuras energéticas

La asociación enmarca este episodio en una transformación mucho más amplia del Valle de Ayora-Cofrentes. Según sus cálculos, "la comarca ya soporta unas 2.000 hectáreas cubiertas por plantas solares, alrededor de 215 aerogeneradores y más de 260 kilómetros de líneas eléctricas".

“Un verdadero saqueo y destrucción de su patrimonio natural”

ANAV habla de “un verdadero saqueo y destrucción de su patrimonio natural” y alerta de que el paisaje tradicional del interior valenciano está desapareciendo rápidamente bajo la presión de los grandes proyectos energéticos.

“La comarca está siendo sometida a una marea de aerogeneradores y una red de tendidos eléctricos que va tejiéndose sobre este territorio”, denuncia la organización, “haciendo de ella un lugar irreconocible y empobrecido para los que apreciamos su belleza original”.

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