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Naturaleza

Talan en Valencia un encinar plantado con fondos europeos para levantar un parque solar

La asociación ecologista 'Asociación Naturalista de Ayora y La Valle' (ANAV) acude a la Guardia Civil para denunciar la "destrucción" de un encinar de más de treinta hectáreas situado en el paraje del Campichuelo del Campo

Uno de los encinares de Jalance.

Uno de los encinares de Jalance. / Asociación Naturalista de Ayora y la Valle (ANAV)

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Jaime Roch

Jaime Roch

València

La polémica está servida en el interior de Valencia. Tal y como avanzó Levante-EMV, la asociación ecologista 'Asociación Naturalista de Ayora y La Valle (ANAV) denunció hace unas semanas la tala indiscriminada de encinas jóvenes en Jalance, financiadas con fondos europeos hace un cuarto de siglo para instalar ahora una planta solar fotovoltaica: "Están siendo taladas trituradas en el interior valenciano para abrir paso a una planta solar fotovoltaica", aseguraban en un comunicado.

La misma agrupación acudió también a la Guardia Civil para denunciar la "destrucción" de un encinar de más de treinta hectáreas situado en el paraje del Campichuelo del Campo, en el término municipal de Jalance. Según el colectivo, la actuación supone un grave impacto ambiental en una zona especialmente sensible por su riqueza ecológica y faunística.

Resulta "incoherente"

De acuerdo con el comunicado difundido por ANAV, el encinar fue plantado en el año 2000 con fondos públicos de la Unión Europea destinados a la reforestación de tierras agrícolas. Para la asociación, resulta "incoherente" que una nueva orientación en las políticas comunitarias permita ahora la eliminación de esta masa forestal para implantar una gran extensión de placas solares.

Los trabajos afectan a un encinar de repoblación de unos 25 años, con ejemplares que superan los tres metros de altura. El área, conocida como Camp, es propiedad de Promonrg Solar Fotovoltaica I, SL, y se encuentra actualmente en proceso de transformación para la instalación de un parque fotovoltaico.

La asociación recuerda que la tala se está llevando a cabo desde mayo, coincidiendo con la principal época de nidificación de aves y reproducción de fauna, en una zona de alto valor ambiental incluida en una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). ANAV subraya que esta acción debería de haberse evitado "a toda costa" y lamenta la falta de actuación tanto de los promotores como de las autoridades medioambientales para impedir daños de esta magnitud.

Explanada de Ayora.

Explanada de Ayora. / Asociación Naturalista de Ayora y la Valle (ANAV)

Autorización administrativa

El colectivo incide, además, en lo que considera una paradoja política y ambiental: "Debe resaltarse la incoherencia de que ahora sea una nueva directriz de la política comunitaria, derivada de la denominada emergencia climática, la que lleve a su destrucción para implantar un mar de placas fotovoltaicas", denuncia la asociación.

La tala cuenta con una autorización administrativa desde el 6 de noviembre de 2025, publicada en el DOGV número 10.232. Sin embargo, durante la tramitación del expediente se formularon objeciones desde la propia administración ambiental valenciana.

En un informe fechado el 30 de noviembre de 2023, la Dirección General de Medio Natural y Animal rechazó inicialmente parte del proyecto al considerar que "la ejecución de la instalación propuesta conllevaría la pérdida de un encinar ya instaurado". Por este motivo, el organismo solicitó excluir del proyecto varias parcelas (las números 13, 14 y 17 del polígono 4) incluidas en la iniciativa impulsada por la empresa promotora Promonrg Solar Fotovoltaica I, SL.

Uno de los encinares de Jalance.

Otro de los encinares de Jalance. / Asociación Naturalista de Ayora y la Valle (ANAV)

El papel de la encina

La encina es una especie clave del monte mediterráneo. Su presencia ayuda a conservar la humedad del suelo, reduce la erosión, aporta materia orgánica y ofrece refugio y alimento a numerosas especies. Por ello, la eliminación de un encinar no supone solo la pérdida de árboles, sino también la alteración de un ecosistema que contribuye a estabilizar el terreno y a preservar la biodiversidad en zonas especialmente vulnerables a la sequía y a la desertificación.

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