Jóvenes extutelados
El sistema de protección
Aldeas Infantiles SOS alerta de que cuatro de cada diez jóvenes que han crecido en el sistema de protección están en riesgo de pobreza o exclusión social y reclama apoyos más allá de los 18 años para romper con la transmisión intergeneracional de la pobreza.
Al llegar a la mayoría de edad, cerca de 4.000 jóvenes que viven en acogimiento tienen que abandonar cada año el sistema de protección. Mientras la media de emancipación en España roza los 30 años, ellos se ven obligados a iniciar una vida adulta para la que, en la mayoría de los casos, no cuentan ni con red familiar, ni con estabilidad emocional, ni con recursos económicos. Para muchos, la mayoría de edad, es sinónimo de libertad, pero para este colectivo, llegar a la edad adulta se convierte en un salto al vacío. “Para ellos, cumplir 18 años representa el inicio de una etapa de incertidumbre y responsabilidad que en la mayoría de los casos asumen en solitario”, explican desde Aldeas Infantiles SOS.
Los datos que maneja la organización, recogidos en el informe Condiciones de vida tras salir del sistema de protección en España, revelan que el 40,9 % de las personas extuteladas está en riesgo de pobreza o exclusión social, una tasa muy superior al 24,5 % de la población general.
Asimismo, el salto obligatorio a la emancipación desencadena otras dificultades asociadas como acceder a una vivienda sin avales, algo que resulta casi imposible; la urgencia por cubrir gastos les empuja a empleos precarios, a menudo incompatibles con continuar estudios; y la fragilidad de los vínculos familiares y sociales multiplica la sensación de aislamiento. “Los jóvenes nos trasladan que la salida del sistema se vive con miedo e inquietud, y con una presión constante por salir adelante sin apenas apoyos”, señalan desde Aldeas Infantiles SOS.
Romper con la transmisión intergeneracional de la pobreza
La organización recuerda que la pobreza tiene un fuerte componente intergeneracional. El 43,5 % de las personas extuteladas con hijos se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión, aunque más de la mitad logra normalizar su situación. “La pobreza se hereda, pero no es un destino inevitable, se puede esquivar con apoyos adecuados”, sostienen. De hecho, seis de cada diez jóvenes extutelados —con o sin hijos— consiguen integrarse plenamente en la sociedad cuando cuentan con acompañamiento prolongado, acceso a vivienda, oportunidades formativas y apoyo emocional estable.
Por ello, desde Aldeas Infantiles SOS hacen hincapié en la necesidad de que el acompañamiento a los extutelados se prolongue más allá de la mayoría de edad, al menos hasta los 25 años, equiparándolos a otros jóvenes que sí cuentan con respaldo familiar. Los propios chicos y chicas, que se han reunido en grupos de discusión que han organizado desde Aldeas Infantiles SOS, piden planificar su salida con dos años de antelación, ser reconocidos oficialmente como colectivo vulnerable y dejar de ser invisibles en las estadísticas públicas para que puedan diseñarse políticas basadas en datos.
Aldeas Infantiles SOS alerta que cada año 4.000 jóvenes extutelados afrontan la vida adulta sin apoyo.
Salida del sistema de protección
Acceder a un empleo estable, disponer de una vivienda segura y recibir apoyo psicológico figuran entre las prioridades que plantean los jóvenes extutelados. Asimismo, reclaman que se combatan los prejuicios que pesan sobre ellos y que dificultan su integración. Muchos han vivido cambios constantes de centro o de familia de acogida, lo que debilita sus redes de apoyo y dificulta su sentido de pertenencia.
Aldeas Infantiles SOS conoce de primera mano esta realidad ya que lleva más de dos décadas trabajando con los chicos y chicas que dejan el sistema de protección a través de sus Programas de Jóvenes. En 2024 acompañó a 1.406 jóvenes en ocho Proyectos de Autonomía, ocho de Emancipación, ocho Servicios de Empleo y 2 Talleres Profesionales. Más allá de los recursos materiales, la organización destaca el valor del vínculo como motor de transformación. “No trabajamos para los jóvenes, sino con ellos, desde el respeto a sus historias y decisiones. Les ayudamos a fortalecer su confianza, su resiliencia y sus redes de apoyo, para que puedan construir un futuro plenamente independiente”, concluyen.
El informe Condiciones de vida tras salir del sistema de protección en España recuerda la urgencia de tomar medidas para garantizar que ningún joven se quede atrás al cumplir la mayoría de edad. La transición del sistema de protección hacia una vida independiente es uno de los tramos más sensibles de estos jóvenes, en los que contar con apoyos específicos y prolongados durante más tiempo, puede marcar la diferencia entre vulnerabilidad y oportunidad.