Todo lo que siempre quiso hacer
y nunca se atrevió…
en las Islas Canarias

Hay lugares mágicos en el mundo que se prestan a que vuele la imaginación.

Paisajes volcánicos que evocan al bermejo Marte, bosques tan bellos en los que apenas entornando los ojos podríamos vislumbrar Ewoks retozando por las copas de los dragos… o hermosos tiburones ballena de doce metros de longitud buscando las tranquilas y transparentes aguas de las Islas Canarias.

Les vamos a proponer un ejercicio en el que, sin duda, observarán cómo la realidad supera con mucho todo lo que puedan conjeturar. O lo que es lo mismo: 9 planes que pueden hacer solo en dos sitios: en las Islas Canarias o, en su defecto, en su imaginación.

Los cetáceos adoran las Islas Canarias

Las favorables características oceanográficas del archipiélago, con grandes profundidades a muy poca distancia de la costa, y las temperaturas moderadas de sus aguas atraen a las Islas durante todo el año a una importante comunidad de cetáceos. Hasta 28 especies, que suponen casi el 80% de las existentes en el Atlántico Norte, entre las que destacan ballenas, delfines y zifios, nadan en las limpias y transparentes aguas cercanas a las costas canarias, convirtiendo a las Islas en un lugar privilegiado a nivel mundial para la observación de estos animales en libertad.

Delfines nadando en aguas de Tenerife
Emular a Lawrence de Arabia

Pasear en camello y contemplar los impresionantes volcanes y campos de lava del Parque Nacional de Timanfaya (Lanzarote) tiene un encanto muy especial y único. ¿Qué lo hace tan diferente? El paisaje lunar, el silencio y la sensación de experimentar cómo este mamífero aguanta días sin beber agua y trasladando pesados fardos por todo el desierto. Y a un precio único: desde 20 euros hay excursiones divertidísimas muy apropiadas para niños y adultos.

Ruta en camello por el paisaje volcánico de Timanfaya, Lanzarote
Excursión al Islote de Lobos

¿Quiere sorprender a su pareja y que obtenga un recuerdo para toda la vida? Tome nota: el Islote de Lobos obtiene su nombre de las focas monje o lobos marinos que poblaban sus costas. Desde enero de 2019 se ha limitado el acceso a 400 personas diarias para minimizar el impacto turístico y siempre bajo un permiso obligatorio que hay que pedir con días de anticipación. Se trata de un destino bastante romántico que hay que aprovechar al máximo: solo sirve para cuatro horas. La zona es Parque Natural desde 1982 y la forma más rápida de llegar a este deshabitado paraje es desde Corralejo, en Fuerteventura, donde parten frecuentemente embarcaciones al islote. La definición exacta de esta excursión podría ser “Arribada al paraíso” y no estaríamos exagerando ni un poco. Si pretende pedirle matrimonio a su pareja y obtener un sí inequívoco, este es el lugar adecuado.

Islote de Lobos, Fuerteventura
Paseo en submarino amarillo

El Golden Shark en un submarino amarillo de 18 metros de largo y casi 4 metros de ancho que permite sumergirnos en las profundidades del océano Atlántico desde el Puerto de Mogán en Gran Canaria. La inmersión baja hasta unos 25 metros y dura unos 40 minutos en los que podrán disfrutar a través de los ojos de buey, de la fauna marina así como de diversos pecios y restos de barcos hundidos. Desde el puerto de Marina San Miguel, situado junto a las urbanizaciones Golf del Sur y Amarilla Golf en Tenerife, sale también un submarino amarillo y, al final del paseo, cada usuario recibe un certificado personalizado que acredita la inmersión.

Golden Shark en Puerto de Mogán, Gran Canaria
Snorkeling con tortugas en Adej

De las casi 500 recomendaciones de usuarios que TripAdvisor ofrece con esta actividad, el 87% corresponden a 5 estrellas. Es decir, que colocarse unas gafas de buceo y un tubo en la boca para arrullar quelonios en las playas tinerfeñas es un placer bastante inaudito. A las tortugas (hay tres especies asiduas, tortuga boba, verde y laúd), se les suman las juguetonas mantas rayas con las que merece la pena darse un chapuzón.

Snorkeling con tortugas en Tenerife
Barbacoa de pollo al calor del volcán

Según nos acercamos al núcleo del Timanfaya (Lanzarote) nos encontramos tan cerca del “infierno” que hasta los carteles nos lo dejan bien clarito. En este caso, si el mismo satanás nos hiciera de chef, sería más gracias a la energía geotérmica que a las calderas de Pedro Botero. La "barbacoa volcánica" se encuentra en el restaurante El Diablo, integrado en un edificio circular diseñado por el genial artista lanzaroteño César Manrique. Las rejillas de la barbacoa se han situado estratégicamente sobre uno de los puntos de mayor actividad geotérmica, de manera que las altas temperaturas que aún persisten bajo la superficie consiguen asar los alimentos.

Vulkan Grill, Timanfaya, Lanzarote
El hábitat de unos cangrejos blancos y ciegos únicos en el mundo

Algunas especies animales permanecen aquí algún tiempo o para siempre. Así, los pequeños cangrejos albinos, ciegos, sensibles al ruido, al movimiento y a la luz, se han convertido en el símbolo de este lugar. Situado en Haría, en el norte de Lanzarote, los Jameos del Agua es un tubo volcánico por el que corrió la lava procedente del volcán de La Corona, cuyo techo se desplomó creando este espacio único e inigualable en el interior de la tierra y que luego el artista César Manrique supo habilitar para ser visitado y admirado. Por cierto, los dulces cangrejitos, de apenas 1 cm son endémicos, están en peligro de extinción y el óxido les puede matar por lo que está prohibido tirar monedas. No se preocupen por la suerte. El hecho de estar en Canarias ya les hace muy afortunados.

Los Jameos del Agua, Lanzarote
Protección frente a los piratas y cazadores de esclavos

La Cueva de los Verdes en Lanzarote, formada al igual que los Jameos del Agua por la actividad eruptiva del volcán de La Corona, fue utilizada como escondite de la población lanzaroteña para protegerse de invasiones piratas y cazadores de esclavos durante los siglos XVI y XVII. En el siglo XIX se convirtió en lugar de peregrinación de científicos europeos fascinados por esta singular formación volcánica cuyo nombre, según una de las teorías, procede de una rica familia conocida por Los Verdes, quienes consideraban la cueva parte de su patrimonio.

Cueva de los Verdes, Lanzarote
Mirar a las nubes cara a cara

Sólo ocurre en los sueños… y en las Islas Canarias. Hay varios puntos en el archipiélago en los que el mar de nubes se confunde con el océano y este con el horizonte. Mirar a las nubes a la cara y sentirse como un ser algo más etéreo, menos pegado a la Tierra, es posible en el Mirador del Río (en el norte de Lanzarote, a 479 metros de altura sobre el nivel del mar y orientado hacia el noroeste). La zona ofrece una vista privilegiada que comprende el Archipiélago Chinijo (isla de La Graciosa y los islotes de Montaña Clara, Alegranza, Roque del Este y Roque del Oeste). Cuando desaparecen las nubes, el paisaje es tan sorprendente que sus ojos no darán crédito.

Y si se quedan con ganas de seguir soñando les vamos a recomendar el Parque Nacional del Teide, a cuyos pies se extiende un inmenso mar de nubes que acaricia los bosques de pino canario del Parque Natural de Corona Forestal. Nubes que parecen de algodón y que cuya simple observación es una de las experiencias más vitales que tendrán en su vida.

Mirador del Río, Lanzarote