Les unió la necesidad que sienten muchos jóvenes españoles por buscar su hueco en el mundo profesional. Luis Picurelli y Héctor Badal dieron sus primeros pasos juntos como compañeros de colegio en Paterna, y años más tarde volverían a encontrarse como directores de una empresa global especializada en aplicaciones móviles. «Ahora mismo en España no existe una referencia. Existen empresas genéricas, pero la especialización de Yeeply nos hace diferentes», cuenta el Director de Operaciones Héctor Badal. Su nombre es un juego de palabras con el inglés que significa «joven aunque sobradamente preparado como tú». Y así son, de hecho, sus fundadores.

La idea se gestó durante la experiencia de Picurelli en el extranjero como ingeniero de telecomunicaciones, y la convirtió en una realidad tras su vuelta definitiva a Valencia en 2012. «Me di cuenta de que en España había mano de obra muy buena y pocas salidas», cuenta. Durante seis meses, el joven grupo de Yeeply estableció un plan de negocio mientras trabajaba en distintos proyectos. Pero todo cambió cuando fueron seleccionados entre 120 candidatos por Plug&Play: la lanzadera americana de proyectos empresariales consolidó por fin la empresa valenciana. «Dejamos todos nuestros trabajos para dedicarnos 100 % a Yeeply», explica Picurelli. Vista la dimensión del proyecto, trasladaron su oficina al Instituto de Ideas de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y desde allí gestionan los clientes de más de 40 países que recurren diariamente a la plataforma.

De esta forma, Yeeply pone en contacto a particulares y pymes con «desarrolladores», es decir, especialistas en desarrollar aplicaciones para móviles. Las propuestas pueden ser «desde un trabajo de universidad para un estudiante de 400 € hasta una aplicación de 20.000 €», cuenta el cofundador Badal. Son muy comunes las herramientas para empresas que lanzan alguna campaña promocional o que quieren controlar sus productos, también restaurantes, hoteles e incluso redes sociales para deportistas. La joven empresa ya ha conseguido poner en contacto a más de 4.000 «desarrolladores» de aplicaciones con 600 clientes, y suma más de 700 proyectos de todo el mundo. «Muchas veces las empresas no tienen recursos para contratar a más gente en su plantilla», dice, por lo que recurriendo a la plataforma los clientes reducen costes y ganan en rapidez.

En momentos de inestabilidad en el mercado laboral, el valor añadido de Yeeply reside en su apuesta por el trabajador por cuenta propia. El sistema de trabajo global está permitiendo a los «freelances» y a las pequeñas empresas su internacionalización, trabajando en proyectos globales sin apenas moverse de casa y con muy pocos costes.

En su caso y tras más de un año de vida en el mercado español, Yeeply está afianzando su presencia en numerosos países de Sudamérica. En pocos meses se ha establecido como referencia en el «ecosistema de aplicaciones» de México, Colombia, Chile y Argentina; pero también se registran clientes de India, Pakistán y Polonia, entre otros. «Lo bueno de una empresa global es la facilidad que tenemos de consolidarnos y abrir nuevos mercados», explica Luis Picurelli. Además de afianzarse definitivamente en los países de habla hispana, la clara vocación internacional les ha llevado a buscar suerte los próximos meses en el mercado inglés y francés.

Equipo Yeeply

Una empresa o particular de cualquier parte del mundo puede describir el proyecto de la aplicación que quiere desarrollar y, tras recibir presupuestos de empresas o particulares, contratar la propuesta más satisfactoria. El sistema de «pago seguro» permite que coste de la aplicación quede depositado en la plataforma para asegurar la garantía de la transacción. Desde su página Web, la compañía «forma e informa» acerca de las últimas novedades en el campo de las aplicaciones. «Nos posicionamos como expertos en móvil, y de esta forma convencemos y generamos comunidad», cuenta Badal.

Además de formar parte de la primera promoción del Programa Plug&Play en España, los valencianos cuentan en su currículum con numerosos premios, como el Premio Bancaja Jóvenes Emprendedores o el Premio a la Mejor Empresa por el Instituto de Ideas de la UPV.